In memoriam Pedro Morales Cuenca.


En la localidad conquense de Torrejoncillo del Rey, fue descubierta en el año 1955, por D. Pedro Morales, una cavidad revelada en sueños, como un lugar donde encontraría un singular tesoro escondido en un palacio de cristal.

Tres meses de intensos trabajos dieron como resultado el hallazgo de una cavidad subterránea que resultó ser una mina romana de lapis specularis, de la que no quedaba ni el recuerdo.

En la actualidad, gracias a la intervención de la asociación arqueológica: Cien mil pasos alrededor de Segóbriga y la diputación provincial de Cuenca, se ha convertido en lugar de obligada visita tanto por su interés histórico como cultural.

Si deseas saber más sobre esta historia, accede mediante este link

https://moraencantada.blogspot.com/2011/04/historia-de-un-sueno.html


domingo, 9 de mayo de 2021

ANFITEATROS DE TOLEDO Y SEGÓBRIGA

 

El anfiteatro romano de Toledo es similar al de Segóbriga





Imagen idealizada de la ubicación del anfiteatro de Toledo


Textos del siglo XVII ya lo describen y se conocía su ubicación exacta en la calle Honda desde mediados del XIX. Se trataría de uno de los anfiteatros de menor tamaño de Hispania. Sufrió voladuras en 1906.

El hallazgo la pasada semana de dos bóvedas del sepultado anfiteatro romano de Toledo en un solar en obras de la calle Honda, en el barrio de las Covachuelas, ha puesto encima de la mesa el debate de qué se debe hacer con los restos.

A seis metros de profundidad, con sensación de tener continuidad bajo tierra, las bóvedas se encontraron fortuitamente al perforar una zapata de cimentación. Se trataba de los primeros trabajos de construcción de una vivienda unifamiliar que ahora está en el aire.


Bóvedas del anfiteatro descubiertas en Toledo


El arqueólogo de la propiedad, Javier Peces, es consciente del valor de los restos, pero pide a la Junta que actúe con la máxima celeridad toda vez que el damnificado, el propietario, no tiene posibilidad económica de hacer frente a una larga paralización de los trabajos.

Ahora, los responsables de Patrimonio de la Junta de Comunidades son los que tienen que decidir qué hacer con los restos, con las obras y con el solar en cuestión.

Hacer algo similar a lo realizado con el teatro romano de Cartagena parece una quimera, porque el edificio toledano, de conservarse, tendría el doble de tamaño. En la ciudad murciana se trataba de un barrio degradado, se contó con financiación privada y se dieron unas circunstancias muy especiales difíciles de que confluyan en Toledo.

Así pues, la mayor parte de los especialistas consultados por La Tribuna parecen decantarse por buscar una convivencia entre los restos y la futura vivienda; sin descartar tampoco que se cataloguen, se protejan con geotextil y se cubran de hormigón.


El anfiteatro toledano pudo ser similar al de Segóbriga


Rebeca Rubio, decana de la Facultad de Humanidades y una de las mayores especialistas en el Toledo romano, destaca la importancia del hallazgo, aunque resalta que no es tan descubrimiento toda vez que se sabía ya con certeza que el anfiteatro estaba bajo la calle Honda.

«Es una pequeña sección del anfiteatro y gracias a ella, con estudios, se podría saber la extensión del graderío. Es un descubrimiento muy importante porque nos permite documentar restos in situ y eso nos puede dar mucha información: orientación, altura, dimensiones, ubicación de la arena...», explica Rebeca Rubio, que también tiene muy claro que si se optara por esta opción de conservación «hay que apoyar al propietario».

Las administraciones están de momento en fase de estudio, pero por lo que se sabe hasta la fecha no se descarta nada. Por eso, no es extraño que a los toledanos les surja la duda de si el anfiteatro tiene verdadero potencial.

En el siglo XVII, el sacerdote Cristóbal Lozano, en su libro ‘Los Nuevos Reyes de Toledo’, hacía referencia al anfiteatro diciendo que el barrio de las Covachuelas tomó ese nombre «por las muchas cuevas que allí hubo y que cada día se descubren», procedentes de la estructura romana. Además, apuntaba a que tenía «catorce gradas en contorno», un tamaño considerable que, pese a todo, está más que en duda.


El plano de Paz+Cal fue publicado en la monografía del Consorcio sobre las termas imperiales de Toledo en el artículo Toletum Thermae.


Y es que, los estudios del anfiteatro romano de Toledo lo sitúan como uno de los más pequeños en extensión de Hispania, con un aspecto similar al de Segóbriga, conservado hasta nuestros días.

Rebeca Rubio, en su trabajo ‘El circo romano de Toledo y la Vega Baja en época romana’, reseña que el anfiteatro ya es situado en la calle Honda tanto por Amador de los Ríos padre como por su hijo, a mitad del siglo XIX, así como por el geógrafo Alfonso Rey Pastor en 1932, «en una zona con excelente accesibilidad y aprovechando el pronunciado desnivel natural del terreno para apoyar las gradas de más de la mitad del edificio». Rey Pastor fue más allá y planteó unas posibles dimensiones del edificio, situándolo en unas medidas máximas «de 80x50 metros».

Además, hay que destacar, de cara a encontrar más restos en la zona, que en 1906, tal y como indica el investigador Mariano Maroto Garrido en su obra ‘Fuentes documentales para el estudio de la arqueología de la provincia de Toledo (1991), se procedió a la voladura de muchas partes del anfiteatro que provocaron el desplazamiento de grandes piezas que, con posterioridad, se han ido descubriendo por la zona.


Anfiteatro de Segóbriga (Cuenca)

Fue
https://www.latribunadetoledo.es/

miércoles, 5 de mayo de 2021

EL MOSAICO ROMANO MÁS GRANDE

 

El mosaico romano más grande del mundo está en un pueblo de Cuenca




En el siglo IV, un noble romano decidió hacerse en el pequeño pueblo de Noheda (hoy, 12 habitantes) una lujosa casa de campo, que decoró con los más ricos mármoles de Carrara y Oriente y pavimentó con un mosaico espectacular. Esta lujosa villa es una de las sorpresas de la Alcarria conquense, pero no la única.


Al volante por las bellísimas soledades de la Alcarria conquense, yendo de Cuenca a Guadalajara por la N-320, se rebasa la minúscula aldea de Noheda y, medio kilómetro después, al otro lado de un trigal, aparece como un espejismo un flamante edificio de aluminio, madera y cristal que cobija los restos de una opulenta villa romana, pavimentada con el mayor mosaico figurativo del Imperio. Del que fue dominus (señor) de la villa poco se sabe, salvo que pertenecía a la alta aristocracia y que lo suyo era puro capricho y ostentación, pues han aparecido más de 30 tipos de mármoles. E incluso que se hacía traer el vino de Siria, a casi 5000 kilómetros de aquí.

Este inmenso tesoro es la enésima maravilla romana de Cuenca, provincia donde también deslumbran las ruinas de tres civitates: Segóbriga, Ercávica y Valeria. Esta es la España vacía, sí, pero en otro fue la Hispania abarrotada. De gente y de denarios.



En 1897 el geógrafo Francisco Coello había mencionado la existencia de unas ruinas romanas, con teselas, en la pedanía de Noheda, pero hubo que esperar casi un siglo a que un campesino que araba en El Pedregal lo corroborara al tropezar con más piedras de las que cabía esperar en aquel terreno. Y más coloridas. No eran unas piedras romanas cualesquiera, sino las de una lujosa villa del siglo IV. Solo el salón (triclinium) medía 291 metros cuadrados y estaba decorado con mosaicos dignos del palacio de un emperador. Además de esto, en la villa de Noheda se descubrió el mayor conjunto escultórico en mármol de la España romana, con más de medio millar de grandes fragmentos. Se descubrió y se descubre, porque los arqueólogos aún siguen trabajando y desvelando más secretos de este increíble lugar.

CÓMO SE VISITA LA VILLA ROMANA

Abierta al público en el verano de 2019, la villa –que se visita con guía y reserva previa en cultura.castillalamancha.es (gratuita hasta el 31 de mayo– está protegida por una moderna cubierta y dispone de rampas elevadas que nos permiten caminar por encima y alrededor de las estancias, contemplando los sucesivos mosaicos como quien hojea un libro. Un libro descomunal. El mosaico del triclinium consta de seis paneles con escenas mitológicas y alegóricas: el mito de Enómao, Pélope e Hipodamia, dos pantomimas, el juicio de Paris y el rapto de Helena, el cortejo dionisiaco y Thiasos marino. Pero más que el asunto, llama la atención el tamaño de las figuras, como la de Atenea, que mide 2,18 metros. Aunque nada tan llamativo como el número de teselas. En cada cuadrado de 25 por 25 centímetros se usaron de media 1243 de estas piezas, algunas de milímetros para conseguir un mayor realismo, dando movimiento y sombras a las figuras.

DE VILLAR DE DOMINGO GARCÍA A VALERIA

Noheda es una pedanía de Villar de Domingo García, al que hay que acercarse para visitar el Centro de Interpretación de la Villa Romana. Instalado en el antiguo silo de la localidad, alberga paneles informativos, reproducciones de piezas halladas en la villa romana y buenas fotografías de los mosaicos, que sobre el terreno no siempre se aprecian con tanta calidad y colorido.



En 20 minutos llegaremos a Cuenca para admirar sus casas colgadas y sus rascacielos medievales haciendo equilibrios al filo de las hoces del Huécar y del Júcar. Pero también la catedral de Santa María y San Julián, del siglo XII y estilo gótico-normando; el Museo de Arte Abstracto Español (march.es/arte/cuenca/), instalado en las Casas Colgadas; y si se viaja con niños, el Museo de las Ciencias (museocienciasclm.es), con docenas de atracciones interactivas.

Si queremos seguir descubriendo restos romanos, a 33 kilómetros está el yacimiento de Valeria. Aquí, 1500 años antes que en la propia ciudad, se construyeron casas colgadas sobre la hoz del río Gritos.


Fuente: https://www.hola.com/viajes

sábado, 1 de mayo de 2021

YACIMIENTO DE COMPLUTUM

 

Complutum: el yacimiento arqueológico romano que no sabías que estaba en Madrid

Y es completamente visitable.





Madrid tiene casi todo, podría decirse, menos un mito fundacional. Cualquier cosa menos una historia de carácter original que engrandezca la historia de la ciudad. Hay algo relativo a la antigua Magerit, al hecho de que se escalara la muralla del mismo modo que lo haría un gato, pero pocas conclusiones y pocos conocimientos extendidos.

Sí que hay, sin embargo, la certeza de que donde hoy se ubica Alcalá de Henares, hace un par de milenios se ubicó Complutum. La ciudad romana de Complutum, que en estos tiempos se presenta como una fantástica alternativa cultural al ocio al aire libre, es una prueba de que el legado romano en la península también llega a Madrid en forma de urbe.

Y es que, tal y como definen Complutum desde la misma web del lugar, la ciudad estaba compuesta por “calles rectas sobre cuadriculas ordenadas, pórticos, foros, termas publicas, casas privadas de gusto refinado y ciudadanos cosmopolitas”. Y, claro, bien pensado, estaríamos hablando de un trazado urbano que no dista mucho de algunas zonas madrileñas como el barrio de Salamanca.

Complutum, que desde 1988 está considerada Bien de Interés Cultural y que desde 2008 es parcialmente visitable, da también nombre a una de las universidades más populares de la región. La Universidad Complutense, claro.




En Complutum vivieron alrededor de 15.000 personas, la urbe tuvo infraestructuras hidráulicas, mercados y termas y la lógica de su edificación se entiende desde su privilegiada ubicación: cruce de caminos en todo el medio de la península. Llegó a medir más de 50 hectáreas y el comienzo de su edificación está fechada en el siglo I antes de Cristo.

La entrada a la ciudad romana es gratuita y en ella se desarrollan actividades como talleres o acciones que convierten a los más pequeños en arqueólogos. Además, para que la divulgación del lugar tenga más recorrido y para que su manutención esté asegurada, se ha aprobado un protocolo de actuación firmado por el Ayuntamiento de Alcalá de Henares en colaboración con la Universidad de Alcalá.


https://www.turismoalcala.es/turismo/viaje-a-complutum-museo-ciudad-romana-de-complutum/

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