In memoriam Pedro Morales Cuenca.


En la localidad conquense de Torrejoncillo del Rey, fue descubierta en el año 1955, por D. Pedro Morales, una cavidad revelada en sueños, como un lugar donde encontraría un singular tesoro escondido en un palacio de cristal.

Tres meses de intensos trabajos dieron como resultado el hallazgo de una cavidad subterránea que resultó ser una mina romana de lapis specularis, de la que no quedaba ni el recuerdo.

En la actualidad, gracias a la intervención de la asociación arqueológica: Cien mil pasos alrededor de Segóbriga y la diputación provincial de Cuenca, se ha convertido en lugar de obligada visita tanto por su interés histórico como cultural.

Si deseas saber más sobre esta historia, accede mediante este link

https://moraencantada.blogspot.com/2011/04/historia-de-un-sueno.html


martes, 17 de mayo de 2022

UNA VILLA LLAMADA "SPELUNCA"

 

El misterio de ‘Spelunca’, la ostentosa villa de descanso del emperador Tiberio







Con una alberca central y ostentosas esculturas de mármol, la villa que el emperador Tiberio construyó para su retiro rebosó en banquetes y fiestas romanas.

Tiberio quería que su lugar de descanso tuviera vista al mar. Alejado del bullicio capitalino en Roma, el emperador tenía toda la intención de darse una vida de lujos en la costa oeste de la actual Italia. Por ello, escogió la provincia de Latina para construir un recinto palaciego, digno de un monarca romano de inicios del siglo I d.C.

Después de décadas de servir al Imperio Romano —a pesar de las reservas de sus rivales políticos, y su bajísima popularidad al final de su mandato—, Tiberio consideraba que se merecía una villa espectacular. Sólo así podría honrar una vida de logros políticos que, aunque cuestionables, forjaron los caminos a Roma. A final de cuentas, su única intención era descansar.

Así se vio en su época de mayor apogeo.




En la época de Tiberio, la costa italiana del oeste estaba poco desarrollada. Por ello, consideró que ése sería el lugar ideal para construir su propia villa de descanso. Ubicada en las cercanías de la Vía Appia, la ‘Spelunca’ sólo se conocía por una antigua gruta oscura que existía frente al mar. Ése fue el lugar que el emperador escogió para erigir su espacio de retiro.

Aunque había ahí una estructura antes, fue Tiberio quien realmente embelleció la villa romana. La nombró así, ‘Spelunca’, en honor a la gruta que daría entrada al recinto. Para vestirlo, escogió a los mejores escultores del Imperio, a los más prístinos ceramistas y más reconocidos trabajadores de mármol. Algunas de las piezas se conservaron ahí por milenios, casi intactas, a pesar de la brisa salada del mar.



La intención, a final de cuentas, es que éste fuera la casa donde el emperador pasaría sus últimos años:


Éste sería el escenario para múltiples banquetes con la élite en el poder, festivales y fiestas. Con una alberca de mosaico en el centro de la casa, no había mejor lugar en todo Roma para pasar la noche con el emperador. Históricamente, se le conoce sencillamente como ‘Villa de Tiberio’.




Aún a pesar de que Tiberio se forjó una fama como un dirigente violento y arbitrario, todas las fiestas en su villa privada estaban llenas de invitados asiduos. Al interior, los invitados gozaban de las estalactitas incrustadas con piedras y mármoles preciosos, un comedor con sillones reclinables, y todos los demás lujos que al emperador se le ocurrían.

Incluso en la actualidad, a los historiadores les sorprende que Tiberio hubiera tenido tanta convocatoria para las fiestas en la villa privada. Más aún porque, según documenta Britannica, «[…] se convirtió en un recluso tiránico, infligiendo un reinado de terror contra los principales personajes de Roma». Sin embargo, seguía siendo el emperador del Imperio —con esa fama, nadie quería estar en su contra.



En la actualidad, la Villa de Tiberio está abierta al público, y es posible visitarla como espacio cultural. Así lo documenta Atlas Obscura:

Toda la riqueza que el emperador ostentó durante su mandato hoy está expuesta en el museo de Sperlonga, en las cercanías de lo que fue la Villa de Tiberio hace 2 mil años. Si bien es cierto que no se conservan todos los elementos —porque se piensa que el techo colapsó incluso antes de que Tiberio falleciera—, algunos de los mejores ejemplos escultóricos se conservan casi intactos.



Fuente: https://www.ngenespanol.com/

sábado, 14 de mayo de 2022

EXPRESIONES A LA ROMANA

 Nueve expresiones cotidianas de origen romano


Seguramente utilizas más frases de las que crees que se remontan a la Antigua Roma; te descubrimos algunas de ellas

Es mucho lo que Occidente debe a la Antigua Roma, desde la base del derecho a importantes avances en ingeniería, pasando por la base del calendario actual. Pero sin duda una de las grandes herencias que buena parte de los europeos hemos recibido de Roma tiene que ver con el lenguaje. Del latín vienen las lenguas romances, incluido el español, pero también un buen puñado de expresiones que han sobrevivido en el habla popular y que guardan una estrecha relación con la historia de la Ciudad Eterna.

Roma no paga a traidores





Roma traditoribus non praemiat. El origen de esta expresión se remonta al siglo II a.C., cuando los romanos se encontraban en pleno empeño por conquistar Hispania, cosa que no conseguirían del todo hasta dos siglos después, bajo el principado de Augusto.

El caso es que la entrada de los romanos en la península provocó la rebelión de Viriato, líder de los lusitanos. El llamado «terror de Roma» infligió numerosas derrotas a las legiones y durante ocho años fue un dolor de cabeza para la principal potencia del Mediterráneo.

Sin embargo, en torno al año 140 a.C. Quinto Servilio Cepión se puso al frente de las tropas romanas y contactó a los turdetanos Audax, Ditalco y Minuro, que habían hecho de embajadores entre Roma y Viriato, para ofrecerles grandes riquezas a cambio de la vida del caudillo lusitano. Estos asesinaron a Viriato mientras dormía y se dirigieron al campamento romano para cobrar su recompensa. No obstante, Cepión se negó diciendo: «Roma no paga a traidores». Hoy en día la frase se utiliza para negar cualquier premio a quien obtenga un beneficio con fines torcidos.


Resistencia numantina





Apenas cuatro o cinco años después de la muerte de Viriato, los habitantes de Hispania seguían resistiéndose al dominio romano, lo que provocó que el Senado enviara a Escipión Emiliano al frente de la ofensiva itálica.

El general romano contaba con unas 20.000 tropas regulares más otros 40.000 mercenarios y aliados de otras tribus, y con semejantes números no dudó en poner rumbo a Numancia para sitiar la ciudad celtíbera. A pesar del enorme poderío del ejército romano, los numantinos soportaron durante meses el asedio negándose a rendirse. Incluso, los habitantes de la ciudad llegaron a asesinar a una delegación que acudió a negociar al campamento romano por sospechar que habían hecho un trato con ellos.

Finalmente, sin embargo, después de que el hambre llevase a algunos incluso al canibalismo, la ciudad claudicó y abrió sus puertas. Eso sí, para no caer en manos de los romanos los supervivientes que aún quedaban dentro de los muros se suicidaron. Tal celo inspiró a Cervantes para escribir su tragedia El cerco de Numancia y ha pasado a la historia en la expresión ‘resistencia numantina’.


Llegué, vi, vencí





Veni, vidi, vici. Aquí llegamos al que tal vez sea el personaje más popular de la Antigua Roma, Cayo Julio César. Una de las frases del dictador romano que han llegado hasta nuestros días es «llegué, vi, vencí», las palabras con las que César describió al Senado romano su victoria contra el rey del Ponto en la batalla de Zela.

Hoy día suelen emplearse para glosar una situación en la que se ha alcanzado un triunfo rápido y sin complicaciones.


La suerte está echada





Alea iacta est. No dejamos a Julio César y nos remontamos a uno de los episodios más conocidos de su vida. En el año 49 a.C., Roma se encontraba al borde de la guerra civil entre el propio César y el que hasta hacía poco había sido su gran aliado político, Cneo Pompeyo el Magno.

El Senado había declarado a César enemigo de la patria, algo que eliminó las últimas dudas que este pudiera tener para intentar un asalto definitivo al poder. Así pues, el conquistador de la Galia rompió una de las leyes romanas más antiguas y cruzó el Rubicón con sus tropas. Este río marcaba la frontera de entrada a la península Itálica, que ninguna legión podía traspasar. La leyenda cuenta que, mientras vadeaban el río, César pronunció otra de sus más célebres frases, alea iacta est (la suerte está echada). Parece ser que la expresión era habitual entre los soldados, que la usaban cuando jugaban a los dados antes de lanzarlos.

Actualmente, estas palabras se utilizan cuando se toma una decisión arriesgada tras la que se asume que vendrán consecuencias impredecibles.

¿Tú también, Bruto?





Et tu, Brute? o Tu quoque, fili mi? son las dos versiones de otra frase lapidaria de César, que nos dejó palabras célebres hasta el mismo momento de su muerte. Tras salir victorioso de la guerra contra Pompeyo, César fue nombrado dictador perpetuo, algo que un grupo de senadores vio como una amenaza para la República romana, sobre todo ante el temor de que el general se proclamase rey.

Los conspiradores, entonces, liderados por Bruto y Casio, asesinaron a César en los idus de marzo del año 44 a.C. Existen varias versiones sobre cuáles fueron las últimas palabras del romano más famoso de la historia, incluida la de Plutarco, que afirma que no dijo nada. Suetonio dejó escrito que, al ver a Bruto entre los conspiradores, César dijo «¿tú también, hijo mío?». Aunque tal vez la versión más famosa sea la redacción de la frase a cargo de Shakespeare en su tragedia Julio César: «¿Tú también, Bruto?».

Cartago debe ser destruida





Carthago delenda est o Ceterum censeo Carthaginem esse delendam. Se trata de una frase que no suele citarse de manera literal, sino más bien de forma parafraseada, con el objetivo de expresar la necesidad de acabar con algo o con alguien. El origen de la expresión se remonta a las Guerras Púnicas entre Roma y Cartago.

Las que por entonces eran las dos grandes potencias del Mediterráneo se enfrentaron en varios conflictos a lo largo de los siglos III y II a.C. En ese contexto, uno de los principales líderes del Senado en aquella época, Catón el Viejo, tenía muy clara la imperiosa necesidad de que Roma eliminase para siempre la amenaza cartaginense. Por ello cada vez que intervenía ante la Cámara, sin importar qué tema se estuviese tratando, Catón acababa su discurso con la frase: «Además, opino que Cartago debe ser destruida».

Aníbal a las puertas


Hannibal ad portas
. Esta frase nos viene también de las Guerras Púnicas, en concreto de la segunda, desarrollada entre los años 218 y 201 a.C. Su protagonista es Aníbal Barca, el gran caudillo cartaginés y uno de los mejores generales de la historia. Aníbal tuvo en jaque a Roma en muchos momentos de esa guerra, especialmente a partir de un audaz movimiento que nadie esperaba: conducir a sus tropas, incluidos a sus elefantes de guerra, a través de los Alpes para así poder entrar en Italia.

Una vez en la península, Aníbal contó sus batallas por victorias superando una y otra vez a las legiones romanas. Especialmente dolorosa para las legiones fue la derrota en Cannas, tras la cual Aníbal tuvo el camino libre para marchar sobre la Ciudad del Tíber. Sus habitantes entraron entonces en pánico y entre ellos se popularizó la frase Hannibal ad portas («Aníbal está a las puertas»). Curiosamente, en una de las decisiones militares más comentadas de la historia, Aníbal decidió no tomar la capital, una decisión que eventualmente haría perder a Cartago la ventaja sobre su rival y que explicaría la victoria final romana en estas guerras.

En nuestro tiempo la frase se utiliza en situaciones de peligro inminente.

Pan y circo





Panem et circenses. En este caso, hablamos de una frase cuyo significado actual sí es muy conocido, al usarse de forma despectiva para criticar los intentos por desviar la atención de los ciudadanos de los asuntos importantes, normalmente por parte del Estado, a través de espectáculos deportivos o de otro tipo.

Más ignorado es el origen exacto de la expresión, que se remonta al poeta romano Décimo Junio Juvenal a caballo entre los siglos I y II d.C. Sabemos que era un autor especializado en sátiras, de ahí que acuñase esta sentencia en la que juzgaba de forma crítica a sus contemporáneos, que habían perdido el interés por la política al «desear con avidez [solo] dos cosas: pan y juegos de circo».

Además, Juvenal también es responsable de otras expresiones que seguimos usando hoy como rara avis mens sana in corpore sano.


La Fortuna favorece a los audaces





Audentes Fortuna iuvat. Proverbio atribuido a Virgilio, el gran poeta romano, y a su Eneida. El fragmento completo reza así: «Acordaos ahora / cada cual de su esposa y su casa, recordad ahora las grandes / hazañas, la gloria de los padres. Corramos antes al agua / mientras dudan y vacilan sus primeros pasos al desembarcar. / A los audaces ayuda la Fortuna».

La frase se sigue usando hoy para recordar que la diosa Fortuna sonríe a quienes se atreven a intentar grandes empresas.


Fuente:https://www.elliberal.com/

martes, 10 de mayo de 2022

MUJERES CON CARACTER

 

La historia de las mujeres de la Antigua Roma que doblegaron al poder patriarcal


Las mujeres de clase alta consiguieron la derogación de la ley Oppia, que prohibía exhibir joyas durante la guerra. Si bien estas romanas no reclamaban igualdad –solo intentaron mantener su estatus–, para algunos fue una voz de alarma verlas participando del espacio público



Las reivindicaciones femeninas son algo frecuente en nuestra sociedad, pero no siempre fue así. En realidad, las protestas femeninas son muy actuales y es difícil encontrar movimientos organizados de mujeres más allá del activismo político de las sufragistas de principios del siglo XX.

Por eso sorprende hallar episodios en la antigua Roma en los que ellas son las protagonistas de las protestas. Sobre todo, teniendo en cuenta que utilizaban medios similares a los que usan los activistas políticos actuales para conseguir cambiar una ley con la que no están de acuerdo.

Me estoy refiriendo al episodio de la derogación de la lex Oppia en el año 195 a.e.c.

Los hechos

Esta ley se había aprobado veinte años antes, en plena segunda guerra púnica, después de la Batalla de Cannas. El conflicto no iba bien: habían muerto muchos hombres y se pensaba que la victoria final sería para Cartago.

Aníbal estaba en Italia, y había vencido en Cannas (…); era de prever que marcharía sobre Roma al frente de su ejército; los aliados nos habían abandonado; no teníamos reservas para completar el ejército, ni soldados de marina para mantener la armada, ni dinero en el erario público; se compraban esclavos a los que entregar armas”. (Tito Livio, XXXIV, 6, 11-14. Trad. Villar Vidal)

En esta situación se necesitaba la ayuda de todos los ciudadanos. Algunos tuvieron que ceder sus esclavos; otros, prestar dinero bajo la promesa de que sería devuelto una vez finalizada la guerra.

Una de las medidas consistió en prohibir a las mujeres lucir joyas de oro a partir de un cierto peso, llevar ropa de color púrpura y pasear en carroza por Roma, salvo para acudir a ceremonias religiosas. Frente a otras decisiones, en este caso la finalidad de la ley Oppia fue evitar el gasto en lujos innecesarios y la exteriorización de la riqueza. No se podían permitir conflictos sociales en plena guerra contra los cartagineses.

La guerra terminó en el 201 a.e.c. y, con ella, las medidas de colaboración… salvo la norma que afectaba a las mujeres. Quizá presionados por algunas de ellas, en el año 195 a.e.c. los tribunos Lucio Valerio y Marco Fundanio presentaron una iniciativa para derogar la ley. Ciertamente, no tenía mucho sentido que esta se mantuviera cuando el resto de medidas que se habían tomado durante la guerra ya no estaban vigentes, pero para muchos era una forma de seguir controlando a las mujeres. La derogación se discutió, con opiniones enfrentadas, y allí comenzaron las protestas.

La información que tenemos sobre este episodio la facilita Tito Livio, quien señala que lo memorable del caso fue la actitud beligerante de las mujeres en una discusión en la que ellas no podían participar. El derecho a participar en las asambleas populares solo lo tenían los ciudadanos varones, por eso su objetivo era convencer a los hombres para que votaran a favor de la derogación.


Para ello, las mujeres, la mayoría matronas, ciudadanas romanas casadas de clase alta, salieron de sus casas. Ocuparon todas las calles, especialmente las cercanas al foro, donde se estaba discutiendo la derogación de la ley. Cada día eran más y venían de todas partes, también del campo, llegando a parecer un ejército.

El día de la votación, las mujeres se concentraron ante la casa de otros dos tribunos, que se oponían a la derogación, y no les dejaron salir hasta que les prometieron el voto a favor.

“Después de esto ya no hubo duda de que todas las tribus votarían por la derogación de la ley”. (Tito Livio, Historia de Roma, XXXIV, 8. Trad. Villar Vidal)

Más allá del relato

Hasta aquí el relato de Livio. ¿Qué podemos sacar en conclusión de lo visto?

Las matronas romanas actuaron como un grupo de presión ante la inminencia de la votación. Eso significa que, como cualquier lobby, las mujeres estaban fuera del sistema. Y, como cualquier lobby, a lo más que podían aspirar era a influir en la decisión de otros, en este caso los hombres.

Consiguieron así crear la sensación de que la presión iba aumentando a lo largo de los días. Tanto en número, porque cada vez se incorporaban más mujeres, como en intensidad, ya que el día de la votación se produjo un auténtico escrache.

El éxito de su acción consistió en la ocupación del espacio público. Esto provocó el rechazo de quienes entendían la diferencia entre lo público y lo privado como la diferencia entre hombres y mujeres, pero también significó la división entre los propios ciudadanos. Muchas de esas mujeres eran sus esposas y ellas eran las más afectadas por las prohibiciones de la ley. Era el momento, pensaron, de volver a lucir sus joyas y vestidos, sus indicadores de clase social.



Sin embargo, no parece que las matronas actuaran en defensa de algún tipo de derecho; más bien lo hicieron para mantener su posición de clase. La mujer romana aceptó, con carácter general, la posición en la que el sistema la había colocado. Esto no significa que no haya que valorar su acción. Las mujeres se atrevieron a expresar su opinión y lo hicieron públicamente, fuera del espacio doméstico.

No sabemos si la ley se habría derogado igual. Lo que sí sabemos es que para algunos fue una voz de alarma ver a las mujeres participando del espacio público. No estamos ante una protesta por la igualdad. Las mujeres romanas no pensaron en esos términos; solo intentaron mantener su estatus… las que podían hacerlo.



Fuente:  https://www.infobae.com/

jueves, 5 de mayo de 2022

ROMA EN MADRID

 

La Comunidad de Madrid acerca la antigua Roma al Museo Arqueológico Regional









La Comunidad de Madrid acerca la antigua Roma con la nueva exposición del Museo Arqueológico Regional Tempus Romae. Madrid, encuentro de caminos, un novedoso proyecto que podrá visitarse hasta el 8 de enero de 2023. La muestra aborda por primera vez el proceso de romanización del centro peninsular, la etapa de cambio y avance sociocultural, económico y religioso que experimentaron las poblaciones carpetanas en el momento de su contacto con la cultura romana.

Durante la presentación, la consejera de Cultura, Turismo y Deporte, Marta Rivera de la Cruz, acompañada por el director del Museo Arqueológico Regional, Enrique Baquedano, ha destacado cómo esta propuesta expositiva “aborda una etapa fascinante de nuestra Historia en la que Madrid, como centro de la Península, se vio inmersa en una transformación sin precedentes, y de la que aún hoy tenemos numerosos restos arqueológicos que tenemos el deber de conservar y divulgar”.

La muestra ofrece abundante información ilustrativa que ayuda a ambientar las formas de vida de los primeros años de nuestra era en la región, junto con videos y textos que contextualizan las piezas mostradas. Recoge, además, las conclusiones del congreso celebrado en el Museo en el año 2015 con el título Vides monumenta veterum. Madrid y su entorno en época romana.

Está formada por cerca de 700 piezas, inéditas en su mayoría, que proceden de 38 yacimientos. Así, junto a los restos hallados en yacimientos de Carabanchel y Villa de Villaverde, en Madrid, hay piezas de Valdetorres de Jarama y de la propia ciudad de Complutum, en Alcalá de Henares. Otros hallazgos más recientes han ayudado a completar el conocimiento del mundo romano en el centro peninsular, con necrópolis como La Magdalena (Alcalá de Henares), espacios productivos como los de Berrocales (Madrid) o Camino de Baracalde (Torrejón de Ardoz) y establecimientos viarios como El Beneficio (Collado Mediano).

En la escala temporal, el recorrido parte de las primeras fundaciones romanas, como la de la primitiva Complutum en el Cerro del Viso (Villalbilla), y finaliza en las ocultaciones tardorromanas de Camino de Santa Juana (Cubas de la Sagra) o La Recomba (Leganés), que anuncian un tiempo nuevo.

Además de los más recientes hallazgos procedentes de la colección del propio Museo Arqueológico Regional, la exposición cuenta con piezas arqueológicas cedidas por los ayuntamientos de Alcalá de Henares, Galapagar, Valdeolmos- Alalpardo y Villamanta, junto con piezas prestadas por otros museos e instituciones como la Biblioteca Regional de Madrid; el Museo Arqueológico Nacional; el Museo de Ávila; el de Cuenca; el de San Isidro de Madrid; el de Santa Cruz de Toledo; el de Segovia y el Museo de Zaragoza.

Las comisarias de la misma, Carmen Fernández Ochoa, catedrática de la Universidad Autónoma de Madrid, y Mar Zarzalejos, catedrática de la Universidad Nacional a Distancia (UNED), han abordado un complejo programa científico que aborda los diversos aspectos asociados a la romanización y el proceso de cambio que ésta supuso.

LA VIDA ROMANA EN MADRID
El contenido de la exposición comienza mostrando la cultura material de las poblaciones carpetanas que habitaban en la región antes del contacto con los romanos, en el año 195 a.C. y la forma en la que se produjo la conquista, bien a través de acciones bélicas o por la vía del pacto.

A su vez, se explica de manera precisa la estructura viaria del centro peninsular creada por los romanos, que permitió trazar las comunicaciones con las principales ciudades romanas del entorno (Segovia, Avila, Caesarobriga, Toletum, Segobriga, Caesaraugusta), así como diferentes aspectos de la vida urbana de Complutum y otros núcleos menores como Titulcia, Mantua o Miaccum, o la explotación de los recursos naturales.

La muestra termina con un repaso a diferentes aspectos de la vida cotidiana, desde la indumentaria hasta el espacio ocupado por los edificios públicos, de ocio y comunitarios. Tambien aquellos en torno a los que se organizaba la actividad diaria de las poblaciones y los elementos que explican y ejemplifican los síntomas de cambio y descomposición de las estructuras clásicas previas desde mediados del siglo V d. C.




Fuente: https://laquincena.es/


Cerca de 700 piezas ayudan a entender la vida cotidiana de los habitantes de la época romana

Redacción/. La Comunidad de Madrid acerca la antigua Roma a la región con la nueva exposición del Museo Arqueológico Regional Tempus Romae. Madrid, encuentro de caminos, un novedoso proyecto que podrá visitarse hasta el 8 de enero de 2023 y que aborda por primera vez el proceso de romanización del centro peninsular, la etapa de cambio y avance sociocultural, económico y religioso que experimentaron las poblaciones carpetanas en el momento de su contacto con la cultura romana.

La muestra está formada por cerca de 700 piezas, inéditas en su mayoría, que proceden de 38 yacimientos. Así, junto a los restos hallados en yacimientos de Carabanchel y Villa de Villaverde, en Madrid, hay piezas de Valdetorres de Jarama y de la propia ciudad de Complutum, en Alcalá de Henares. Otros hallazgos más recientes han ayudado a completar el conocimiento del mundo romano en el centro peninsular, con necrópolis como ‘La Magdalena’ (Alcalá de Henares), espacios productivos como los de ‘Berrocales’ (Madrid) o ‘Camino de Baracalde’ (Torrejón de Ardoz) y establecimientos viarios como ‘El Beneficio’ (Collado Mediano).

El contenido de la exposición comienza mostrando la cultura material de las poblaciones carpetanas que habitaban en la región antes del contacto con los romanos, en el año 195 a.C. y la forma en la que se produjo la conquista, bien a través de acciones bélicas o por la vía del pacto. La muestra termina con un repaso a diferentes aspectos de la vida cotidiana, desde la indumentaria hasta el espacio ocupado por los edificios públicos, de ocio y comunitarios. También aquellos en torno a los que se organizaba la actividad diaria de las poblaciones y los elementos que explican y ejemplifican los síntomas de cambio y descomposición de las estructuras clásicas previas desde mediados del siglo V d. C.


Fuente:https://elguadarramista.com/

lunes, 2 de mayo de 2022

EL SOLSTICIO Y LAS CIUDADES ROMANAS

 

El solsticio de invierno marcó la orientación de ciudades enteras del Imperio Romano







Templos, mansiones y ciudades enteras del Imperio Romano fueron construidos con el solsticio de invierno como referencia. Ésta es la razón.

El templo de Apolo, edificios públicos de litigio y otras construcciones en Roma tienen un factor en común: todos fueron construidos en el Imperio Romano con el solsticio de invierno como referencia. No es ninguna casualidad. Por el contrario, en la época del emperador Augusto, ésta fue una constante en los planos arquitectónicos para construcciones importantes, según un equipo de arqueólogos españoles.

De acuerdo con los investigadores del Instituto de Ciencias del Patrimonio (Incipit – CSIC), la Universidad de Santiago de Compostela y la Universidad de Oviedo, el solsticio de invierno fue un marcador cultural en el Imperio Romano. Esto es así, según los científicos, porque coincidía con el culto a Saturno, el dios romano del tiempo, la agricultura y la cosecha.

No es la primera vez que se estudia la relación del solsticio de invierno con la arquitectura pública del Imperio Romano. Por el contrario, ya se sabía que en el tiempo de Augusto, este fenómeno astronómico se relacionaba a «conexiones celestes y solares«, explican los autores en un comunicado. Especialmente, durante las fiestas saturnales.



«¡Io, Saturnalia!» era el grito de euforia que acompañaba a los romanos el 24 de diciembre, cuando festejaban una de las fiestas más importantes del año. Las Saturnales eran catárticas: apuestas en públicobanquetes frondososcantos en la callecarreras de carruajescuerpos desnudos desperdigados por el suelo. Esas eran algunas de las actividades que se acostumbraban durante los últimos días del año durante el esplendor del Imperio Romano.

Además de ser un día sagrado, también era un día festivo. Los sacerdotes de la época decían comúnmente que, durante las festividades en honor a Saturno, “todo lo que es serio está prohibido”. Por esta razón, los romanos utilizaban simbólicamente el píleo: un sombrero que utilizaban los esclavos el día que ganaban su libertad.

Con todo lo anterior, resulta natural que ciudades enteras del Imperio Romano se construyeran orientadas al solsticio de invierno. Los investigadores comprobaron que algunos de los edificios y monumentos públicos en la capital, Roma, «están orientados hacia el amanecer o el atardecer del solsticio de invierno«



El hecho de que ciudades romanas enteras estuvieran planeadas en función del solsticio de invierno revela una cercanía sagrada con el cielo y sus fenómenos naturales. Específicamente, en relación al dios del tiempo y la agricultura: los romanos creían que, si sus estructuras sociales estaban alineadas con las estrellas, Saturno podría traerles buena fortuna y éxito en las cosechas.

De la misma manera, muchas de las estructuras públicas que tomaron en cuenta para el estudio dan la cara al Sol. Los investigadores atribuyen esta decisión a que se buscó la simpatía de Apolo, el dios solar, la belleza y la armonía. Estos cálculos fueron replicados por los científicos, que confirmaron la alineación de estas edificaciones con el nacimiento del sol invernal.

Augusto emprendió este proyecto porque quería que se le recordara como ‘el nuevo fundador’ de Roma, explican los autores españoles. Más que nada, sugiere el estudio, porque quería establecerse como el emperador legítimo ante los dominios de oriente.

Por ello, el solsticio de invierno en el Imperio Romano arroja luz sobre la cosmovisión romana en aquella época. Visto de otra manera, es un «marcador cultural que atraviesa la historia de la antigua Roma«


Fuente: https://www.ngenespanol.com/historia
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