In memoriam Pedro Morales Cuenca.


En la localidad conquense de Torrejoncillo del Rey, fue descubierta en el año 1955, por D. Pedro Morales, una cavidad revelada en sueños, como un lugar donde encontraría un singular tesoro escondido en un palacio de cristal.

Tres meses de intensos trabajos dieron como resultado el hallazgo de una cavidad subterránea que resultó ser una mina romana de lapis specularis, de la que no quedaba ni el recuerdo.

En la actualidad, gracias a la intervención de la asociación arqueológica: Cien mil pasos alrededor de Segóbriga y la diputación provincial de Cuenca, se ha convertido en lugar de obligada visita tanto por su interés histórico como cultural.

Si deseas saber más sobre esta historia, accede mediante este link

https://moraencantada.blogspot.com/2011/04/historia-de-un-sueno.html


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sábado, 29 de octubre de 2022

EL FINAL DEL CONFLICTO EN EL ESTRECHO DE GIBRALTAR (II)

 

El final del conflicto civil romano en el Estrecho de Gibraltar (II)





Tras la derrota pompeyana, César comienza la sistematización administrativa de los territorios de la Ulterior, proceso al que no va a ser ajeno el Estrecho de Gibraltar. Con la base legal que le confiere el título de dictador que ostenta desde el 25 de enero del año 44 a. C., la Ulterior fue confiada a Cayo Asinio Polión aunque tras la unión de ambas provincias, el gobierno fue asignado a Marco Emilio Lépido, muerto ya el dictador.

Por lo que respecta a la orilla Sur, el reino mauritano con su monarca Bogud a la cabeza, era firme partidario de César. El análisis de la situación que hace Enrique Gozalbes puede marcarnos las pautas seguidas en su apoyo a César. El Prof. de la Universidad de Castilla-La Mancha sostiene que una de las causas de su buen entendimiento con César era la rivalidad que tenía con su vecino oriental, el rey Bocco II que ya se había decantado por Pompeyo y el apoyo de las fuerzas de Publio Sitio Nucerino, que se encontraba en Mauritania desde al menos el año 64 a. C. La participación de Mauritania en la guerra no es importante y solamente se tiene como zona estratégica en cuanto a movimientos de tropas. Así, en 48 a. C. César envía a Casio Longino para que contrarrestara las fuerzas pompeyanas en Numidia a Mauritania pero la expedición no se produjo en ese momento merced a la oposición pompeyana y al atentado que éste sufre en Corduba.

Repuesto del atentado, envía las tropas al estrecho para ser embarcadas en algún punto de la costa (es más que probable que el puerto elegido fuese Carteia o Malaca) pero la defección de las mismas le impidió su propósito cuando se encontraban de camino hacia el estrecho.

Apremiado por esta situación, Casio solicita la ayuda de Bogud y éste marcha al frente de su caballería desembarcando en algún punto de la costa andaluza. Desconocemos el lugar. Enrique Gozalbes se decanta por Malaca toda vez que cuando Casio evacua Ulia (donde se encontraba refugiado), utilice el puerto malagueño. Ahonda esta hipótesis el que probablemente las inmediaciones del Estrecho estuvieran en manos de los sublevados pro pompeyanos.

Tras un discreto papel, los africanos vuelven a su territorio en vista de la hostilidad de la zona en la que se encuentran. Años más tarde se verá envuelto de nuevo en el comentado episodio frente a la ciudad de Ascaris ante el desembarco de las tropas de Cneo Pompeyo hijo y en 46 a. C. lo vemos actuando de forma decisiva en Munda, a tenor de lo comentado por Dión Casio.


Marco Antonio


En 43 a. C. muerto César, se mantiene fiel a la causa cesariana. Es ahora cuando se produce un extraño suceso en Gades: el episodio lo conocemos por una famosa carta de Asinio Polión gobernador de la Ulterior fechada el 8 de junio del 43 a. C. a Marco Tulio Cicerón en la cual comenta los desmanes producidos por su proquaestor, Lucio Cornelio Balbo el menor. Efectivamente Balbo, con una importante suma de dinero oro y plata robada de los fondos públicos, huyó de Gades con destino a Mauritania y se refugió en Carteia (no parece probable Calpe tal y como indica la carta) durante tres días por causas meteorológicas y el día 1 de junio se encontraba en la costa marroquí; sin embargo, los rumores indican que probablemente volviera a Gades o se dirigiría finalmente a Roma pues, en palabras de Polión, "cambia de ideas según lo último que oye". Sin embargo, dos años después, en 41 a. C., el rey mauritano aparecerá como firme seguidor del bando de Antonio al mandar probablemente una flota contra el legado de Octavio en la Ulterior, Cayo Carrinas.

3. Tiempos de Guerra III: Marco Antonio y Octavio


En 42 a. C., tras la batalla de Filipos, Octavio regirá las dos Hispaniae aunque mediante legados: Cayo Carrinas en 41 a. C. y Lucio Antonio en 40 a. C.Desde el año 39 hasta el 27 a. C., como señala Manuel Salinas de Frías las provincias hispanas estuvieron bajo el mando de legados de Octavio, más atento a la guerra civil contra Marco Antonio. Estos eran: Cayo Domicio Calvino del 39 al 37 a. C., Cayo Norbano Flaco hasta el 35 a.C, Lucio Marcio Filipo en 34 a. C., Apio Claudio Pulcher en 33 a. C. Cayo Baebio, nombrado por Octavio como praefectus orae maritimae y del 29 al 28 a. C. Cayo Calvisio Sabino.

El último intento de Bogud de interferir en los asuntos de la orilla Norte del Estrecho lo encontramos en 38 a. C. en plena guerra civil e inmerso de lleno en el bando de Marco Antonio. Esta vez, se enfrentará al legado de Octavio, Domicio Calvino el cual le derrotará y provocará otro episodio bastante renombrado en la Antigüedad como es el intento de saqueo del Heracleion gaditano.

Durante la estancia de César en Gades, después de la victoria en Munda, se procedió a la confiscación del tesoro del Heracleion, templo que igualmente sufrió el expolio de Marco Terencio Varrón luego restaurado en 49 a. C. y estas acciones parecen ser el precedente de la del rey mauritano.

Esta consistió en un largo asedio del recinto sagrado según comenta Porfirio y que partió de las inmediaciones de Ceret, si hacemos caso de Dión Casio, es decir, de la zona de la actual Jerez de la Frontera. Las motivaciones habría que buscarlas en el afán de lucro del mauritano; sin embargo, el hecho tendrá unas repercusiones bastante negativas para el monarca dada la tremenda popularidad que el santuario tenía en la zona del Estrecho.

No sabemos si motivado por este hecho o por razones internas, lo cierto es que durante esta campaña se produjo la rebelión de los habitantes de la zona de Tingi contra su persona. Enrique Gozalbes cree que el hecho tuvo mayor repercusión de lo que parece produciéndose una rebelión en toda la zona lo cual atañe a la orilla sur del Estrecho y que intervendría la llamada Chora de Tingi a la que habría que sumar el territorio de Tamuda y quizás el de Zilis. Al acto impío de intento de saqueo del Heracleion le sucedería una rebelión que canalizaría el descontento de una zona que miraba más hacia el mar que hacia el interior del país; y este hecho sería alimentado por los legados de Octavio, sobre todo por Domicio Calvino hasta el punto de que será el propio Octavio quien premie a los habitantes de Tingi con la ciudadanía romana. Este hecho está mostrando quizás las verdaderas razones de la rebelión: la incitación de Calvino a los tingitanos contra el rey Bogud por su apoyo a Antonio. Así al menos opina Enrique Gozalbes para el que los hechos no pueden ocultar la mano de Domicio Calvino en la incitación a la rebelión. Solamente así se comprende que Octavio regularice la situación legal de los habitantes de una ciudad que se encontraba fuera de su territorio por lo que pienso que la ciudadanía no la concedió a la propia ciudad, sino a sus habitantes.


Augusto


La falta del rey será aprovechada por su primo Bocchus II el cual, apoyándose en la rebelión del territorio tingitano, se hará dueño de toda la Mauritania.

Esto sucede sobre el año 38 a. C. y trae como consecuencia la adscripción de la ciudad a la administración de la Bética que Gozalbes cree que se llevó a cabo con Carteia ya que sus habitantes pertenecen a la tribus Galeria. Bocchus II murió en 33 a. C. sin herederos, constituyéndose una especie de protectorado romano con lo que la administración romana pone sus miras definitivamente en este territorio. La situación se mantendrá en ese trance hasta que Iuba II acceda al trono en 25 a. C. formando un reino vasallo en la incipiente frontera Suroccidental del Imperio.

En palabras de Manuel Salinas de Frías "el periodo que se extiende desde el año 81 al 27 a. C. aparece como un periodo de transición en lo que se refiere a la organización, estructura y funciones del gobierno de las provincias romanas…".

En Hispania, las cosas tampoco marchaban del todo tranquilas. En el año 43 a. C. Marco Emilio Lépido, como triunviro, gobierna hasta el 41 a. C. en que dicho mando pasa a Octavio aunque no lo lleva a cabo personalmente sino por delegación ya que está inmerso en la guerra contra Marco Antonio que acabará con la derrota de éste en Actium el año 31 a. C. Poco después comenzarán las campañas contra los cántabros (29 a. C.) lo que le producirá un excedente de veteranos de los ejércitos que participan en dicha campaña de 'pacificación' de Hispania que se sumarán a los excedentes de las guerras contra Marco Antonio.

4. Tiempos de paz: Augusto y la conformación del territorio romano a finales del siglo I a. C.

Ya hemos visto los avatares que sufrió el Estrecho durante la guerra civil entre Octavio y Antonio hasta la derrota de éste último el 2 de septiembre del 31 a. C. en Actium.

No obstante, el peligro seguía rondando en la región del Estrecho a pesar del control que las fuerzas de Octavio ejercían sobre él. Es ahora cuando tenemos constancia de la presencia de Cayo Bebio como prefecto de la costa de la Hispania Citerior y muy probablemente dicha figura tuviera su parangón en la Ulterior como respuesta a un posible ataque por parte de las fuerzas combinadas de Antonio y Cleopatra a las costas hispanas según noticia recogida por Dión Casio y Floro. Era la reina egipcia la que pretendía sublevar de nuevo la península contra Octavio aunque la presencia de la flota de Agripa en el Mediterráneo abortó dichos planes.

Así, en 27 a. C., una vez derrotado Antonio, Octavio tiene libres las manos para llevar a cabo una amplia organización del territorio hispano. Dicha reorganización se hará sentir en el estrecho de Gibraltar operándose cambios bastante significativos que conformarán un nuevo sistema poblacional basado en grandes núcleos administrativos.

Según cita de Dión Casio, entre los años 15 y 13 a. C. Augusto visitó nuevamente Hispania donde procedió a la reorganización de las ciudades peninsulares aunque no parece que sus efectos se hicieran sentir en la zona del Estrecho toda vez que ésta había quedado ya sistematizada en los años inmediatamente posteriores a la victoria en Actium en 31 a. C.

Pero veamos cómo se llevó a cabo este proceso.

Desde el siglo I a. C. y en el ejercicio de sus funciones judiciales, el pretor organizaba reuniones de ciudadanos que recibían el nombre de conventus civium romanorum utilizando el término conventus como reunión. En dichas reuniones, el gobernador administraba justicia. Así parece hacerlo César durante su cuestura en el año 68 a. C. La periodicidad de estas reuniones hará que la palabra conventus pase a designar un distrito jurídico-geográfico lo que en términos jurídicos se conocerá como conventus agere o iudicire. Dichas reuniones se hacían en ciudades de renombre como, para el caso de la Ulterior GadesCorduba o Hispalis y es patente que dichas reuniones tuvieran lugar en tres de los cuatro centros capitalinos de los conventos referenciados por Plinio para época imperial (GadesHispalisCorduba y Astigi).

Esta institucionalización de la figura del pretor en sedes conventuales permanentes hará que la figura, en época de Octavio, pierda su sentido republicano de magistrado para convertirse paulatinamente en un funcionario de la administración del Príncipe. Así, tiene lugar la reforma de la Ulterior y la creación de la Provincia Baetica adscrita al Senado y sus ciudadanos mayoritariamente a la tribus Galeria.

Nuestra zona entra de lleno en la nueva Provincia y sus resultados se harán sentir con la creación de una nueva unidad poblacional como será el caso de Iulia Traducta en la Bahía de Algeciras y el ya comentado acceso de los habitantes de Tingi a la categoría de ciudadanos romanos además del traslado y refundación de Zilis.

Por tanto, la ciudad se articula como el eje central en el que gravitan todas las unidades poblacionales en ambas orillas del Estrecho. Es el elemento clave en la organización territorial.


Fuente:https://www.europasur.es/





lunes, 12 de septiembre de 2022

EL CONFLICTO CIVIL ROMANO EN GIBRALTAR

 

El final del conflicto civil romano en el Estrecho de Gibraltar (I)

  • En el 49 a. C., César, al mando de la Legio XIII, cruzaba la frontera entre la Galia Cisalpina e Italia provocando una nueva guerra civil entre el bando popular y el optimate

  • Esto provocará multitud de reacciones en nuestra zona, con especial virulencia en el Estrecho debido a su importante posición estratégica



1. Tiempos de Guerra I: Sertorio y Sila


Sila



El conflicto sertoriano se conoce bastante bien, qué duda cabe, gracias a la biografía escrita por Plutarco que se fijó en él especialmente como comandante militar. No cabe duda de que Quinto Sertorio ha sido tratado como un libertador para Hispania, un patriota romano o un simple aventurero. En palabras de Francisco Pina, 'Sertorio nunca intentó crear un Estado independiente de Roma bajo su dirección, en ningún momento se planteó la posibilidad de que Hispania dejara de ser una provincia perteneciente al Imperio Romano'. Por tanto, debemos entender la presencia de Sertorio en Hispania como una consecuencia de la guerra que se estaba librando entre Mario y Sila por el poder y la posterior victoria del último. En 83 a. C., Sertorio llegó a la Península como pretor de la Citerior pero tras la ascensión de Sila al poder, fue sustituido. Al enviar Sila un nuevo pretor, Sertorio comenzó una serie de batallas que le trajeron hasta el estrecho de Gibraltar. Así, en 81 a. C., se trasladó a África, regresando a Hispania un año después. Esto provocó que en 79 a. C. fuese enviado como procónsul de la Ulterior a Quinto Cecilio Metelo Pio manteniéndose la primacía de las armas del lado sertoriano hasta el año 76 a. C. Sin embargo, la llegada de Pompeyo y su ataque conjunto con las tropas de Metelo, que venía desde el Sur, hizo que la victoria se decantase del lado silano cuya consecuencia inmediata fue el asesinato de Sertorio en 73 a. C. lo que supuso el fin de este episodio.

Pero veamos de qué manera se vivieron estos años en el Estrecho.

En 93 a. C., las campañas celtibéricas de Tito Didio le trajeron a Hispania por vez primera donde el procónsul Publio Licinio Craso recibió un triunfo tras su victoria sobre los lusitanos. Según Plutarco es ahora cuando llega a la Ulterior , territorio que verá en 85 a. C. la llegada de un exiliado político de gran importancia, Marco Licinio Craso lo cual delata la zona campogibraltareña como no muy proclive a Sertorio y sí al gobierno senatorial romano. Esto se verá refrendado por hechos que luego abordaremos.

De nuevo lo tenemos en Hispania, esta vez en la Citerior como pretor dos años más tarde produciéndose el conflicto que durante unos años convertirá al estrecho en protagonista de la guerra civil entre Sila y Sertorio. Siendo ya pretor y no aceptando las órdenes de Roma, en 81 a. C., el enviado de Sila, Cayo Annio Lusco lo empujó al mar, haciéndole embarcar en Cartagena rumbo a África. Al no poder dirigirse al África proconsular, en manos de Pompeyo, viró hacia el Suroeste, al Oeste del río Muluya en territorio mauritano aunque sin determinar la zona. Hace años, Félix García Mora propuso la región del Muluya aunque admite la fragilidad de su razonamiento toda vez que se basa en que cuando Suetonio Paulino y Hosidio Geta en 44 llevaron a cabo la conquista de Mauritania Tingitana, utilizaron esta zona como base de operaciones.

Si fue en esta zona cercana al Estrecho, sabemos que Sertorio sufrió el ataque de poblaciones autóctonas lo que hizo que se dirigiera a la costa para embarcar rumbo a Hispania. Es probable que si se encontraba al oeste del Muluya, el punto de embarque elegido fuese Tingi, aunque esto es pura conjetura. Lo cierto es que fue rechazado en las costas hispanas y esto lleva a pensar que quizás este intento lo llevara a cabo en algún punto de la costa Norte del estrecho de Gibraltar pues, como vimos anteriormente, estas costas parece que no eran muy proclives a los populares. Este rechazo hizo que buscase refugio en el Mediterráneo, pactando con piratas cilicios y refugiándose en las Baleares, donde sufrió un ataque por parte de Annio.

Una tormenta lo empujó a cruzar 'el estrecho de Gades' en palabras de Plutarco conociendo la existencia de unas misteriosas islas occidentales que llamaban de los afortunados y a las que estuvo tentado de ir. Sin embargo, quizás obligado por sus aliados cilicios o bien por convicción, regresó a Tingi donde combatió al mauritano Ascalis, gobernador de la ciudad. El peligro era más que patente pues Pompeyo se encontraba en el vecino reino númida. Esto hizo pensar a Genaro Chic que Sertorio organizaba un contraataque popular contra Pompeyo; sin embargo, Félix García Mora sostiene que Sertorio solamente buscaba su propia supervivencia toda vez que la causa popular estaba ya derrotada.

Una vez dueño de Tingi, en los meses finales del año 81 a. C. un nuevo peligro se cierne sobre el sabino de la mano de Vivio Paciano muy probablemente el mismo que ocultó a Marco Licinio Craso en su territorio, lo cual parece demostrar que, de tratarse de la misma persona, Craso estuvo oculto en las inmediaciones del estrecho de Gibraltar.

Paciano desembarca un contingente de tropas cerca de Tingi y se enfrenta a Sertorio sufriendo una fuerte derrota pagando con su vida lo cual reforzará un poco el mermado poder de Sertorio en la zona tal como reseña Plutarco al comentar el conocido pasaje del descubrimiento de la tumba de Anteo y su autoridad por todo el país.

Es ahora cuando recibe una embajada de los lusitanos incitándole a llevar la guerra a la Ulterior. Así, en 80 a. C. atraviesa el Estrecho y derrota a Cayo Aurelio Cotta frente a las costas de Mellaria (Tarifa). Este hecho provocará la llegada a la Ulterior en 79 a. C. del cónsul Quinto Cecilio Metelo Pio. Éste será derrotado por Sertorio lo que le otorgará un gran prestigio entre los lusitanos.

Consecuencia de esta situación será la renovación del foedus con Gades el año 78 a. C. con el apoyo de la familia de los Balbos fieles partidarios de Metelo. Metelo intenta así reforzar una zona de marcado talante optimate como lo sería la costa andaluza; por el contrario, el Sur de Ciudad Real y toda la franja del Norte de Córdoba y Badajoz hasta el Alentejo parece que gira en torno al bando popular estableciéndose una frontera tácita entre ambos territorios y disputándose la alta Andalucía en torno a Sierra Morena a finales del año 78 a. C. Esto inmovilizaría a Metelo y le obligaría a renunciar a cualquier acción armada contra el sabino al menos hasta el año 76 a. C. cuando se produce el enfrentamiento entre Metelo e Hirtuleyo en las cercanías de Itálica con la rotunda victoria del bando optimate. Más tarde, en 74 a. C. Metelo derrotará a Sertorio licenciando su ejército en 72 a. C. y abandonando la provincia.

Por lo que respecta a la orilla Sur, el reino de Mauritania cuyo rey Baga fue aliado de Massinissa durante la Segunda Guerra Púnica había llegado a proporcionar hasta 4000 hombres a su ejército. Un curioso dato nos lo hace saber Polibio para el cual, las relaciones entre las dos orillas del estrecho de Gibraltar no existían. Según Majdoubi, Baga logró un reino autosuficiente sustrayéndose de las líneas comerciales itálicas merced a la casi ausencia de barniz negro en sus tierras.

Para Halima Ghazi-Ben Maissa, los reinos norteafricanos como los de Sífax, Massinissa o Baga eran una especie de reinos helenísticos de segundo orden estructurados en confederaciones de tribus bajo la autoridad del rey a modo de un caudillo que siempre era miembro de una poderosa familia aristocrática. Las ciudades poseían autonomía local, sobre todo las antiguas colonias púnicas cuya prueba más palpable es el derecho a acuñar moneda propia.

2. Tiempos de Guerra II: Pompeyo y César




El 10 de enero del año 49 a. C.César, al mando de la Legio XIII, cruzaba la frontera entre la Galia Cisalpina e Italia provocando una nueva guerra civil entre el bando popular y el optimate. Esta nueva situación va a provocar multitud de reacciones en nuestra zona toda vez que sus ecos se harán sentir con especial virulencia en el Estrecho debido a su importante posición estratégica.

Tras la derrota de Sertorio a manos de Pompeyo y la partida de éste hacia Oriente, nuestra zona quedó probablemente en manos de Marco Pupio Pisón Calpurniano, combatiendo las tribus lusitanas del Suroeste peninsular. Nada conocemos referente al Campo de Gibraltar pero el ambiente debería de ser tranquilo toda vez que la zona se había mostrado fiel al bando optimate. No obstante, los problemas venían de la pésima gestión que llevaban a cabo tanto gobernadores como lugartenientes. Conocemos el caso de Lucio Valerio Flaco, cuestor del año 70 a. C. en la Ulterior, el cual fue denunciado por Cornelio Balbo, ya ciudadano romano gracias a Pompeyo mediante la Lex Gellia Cornelia del año 72 a. C. Es más que probable que los abusos se cometieran en la zona objeto de estudio o en sus aledaños toda vez que es sabido el origen gaditano de los balbos.






Sí conocemos la preocupación que suponía el control de tantos kilómetros de costa en relación con las actuaciones de los piratas a los que Pompeyo debía enfrentarse. Para ello, no dudó en enviar a la zona del Estrecho a uno de sus quince legados: Tiberio Claudio Nerón en 67 a. C. el cual se dedicó a fortificar algunos puertos de la zona.

En la orilla Norte, la Ulterior estaba a cargo de Marco Terencio Varrón el cual ante la inminencia de la victoria pompeyana en Ilerda, decidió llevar a cabo una política militar en la Provincia. Tras la inesperada derrota del bando optimate y demasiado comprometido con su causa, decide refugiarse en Gades. César acudió rápido a su encuentro promulgando un edicto para que los representantes de todas las ciudades de la Ulterior se presentaran en Corduba para entrevistarse con él. Convencido de sus apoyos gaditanos, el tiempo le dio la razón y Varrón huyó de Gades con la intención de refugiarse en Itálica para acto seguido marchar a Corduba a rendirse ante César.

Tras la rendición de Varrón, César embarcará en Gades para continuar la guerra en Oriente dejando como gobernador de la Ulterior a Quinto Casio Longino; pero la mala gestión de éste unido a la gran simpatía que Pompeyo ejercía en el territorio, hizo que César lo sustituyese por Cayo Trebonio en 47 a. C.. No es de extrañar que Carteia formase parte de esta revuelta contra Longino pues será uno de los bastiones más importantes del bando senatorial en la Ulterior y probablemente sería una de las muchas ciudades sublevadas contra el gobernador cesariano.




Esta situación la aprovechará el bando senatorial para efectuar un movimiento estratégico tendente a catalizar la rebelión contra César. Incitado por Catón de Útica, el hijo mayor de Pompeyo, Cneo embarcó hacia Mauritania asaltando la ciudad de Auscurum defendida por una guarnición del monarca mauritano Bogud, ciudad que según Enrique Gozalbes debe tratarse de Rusaddir la actual Melilla. Derrotado, pone rumbo a las Baleares para acto seguido desembarcar en la zona levantina de la Península poniendo cerco a Cartagena con un ejército bajo el mando de T. Quinto Escápula y Quinto Amonio a los que César, en 46 a. C. enfrentará a sus legados Quinto Fabio Máximo y Quinto Pedio. Tras la toma de la ciudad, Cneo se procura una considerable fuerza militar con los restos del desaparecido ejército de su padre en la Citerior a los que hay que sumar las legiones sublevadas contra Longino. Según Apiano, Hispania era el refugio de los opositores a César e incluso Cicerón estuvo tentado de venir en el año 49 a. C. En este estado de cosas, Pompeyo refuerza su armada en los astilleros hispanos lo cual induce a pensar que, siendo Carteia uno de los más renombrados y estar del lado optimate, probablemente muchas de las naves de Pompeyo hijo se construirían en la ciudad campogibraltareña. Esta escuadra, al mando de Publio Atio Varo, fue derrotada por la flota de Didio frente a las costas de Carteia y es ésta ciudad la que aparece como sede de la flota pompeyana durante la campaña de Munda; incluso este hecho parece reflejarse en las monedas de la ciudad, concretamente en su emisión nº 22 del año 45 a. C. Ésta consta de cuadrantes acuñados por C. Minius con cabeza de Neptuno en anverso y delfín en reverso. No obstante, aunque la ciudad permaneciera fiel a Pompeyo, lo cierto es que había una importante facción cesariana. Todo acabará con la derrota pompeyana en Munda y posterior huida de Cneo, malherido, a Carteia encontrándose con una ciudad dividida lo que provocará su salida de la ciudad y posterior muerte. César se dirigirá entonces a la zona del Estrecho con la intención de pacificarla lo cual le hará pasar por las armas entre otras ciudades a Hasta y Carteia.

Sin embargo, la causa pompeyana no se apagará del todo y será Sexto, el hijo menor de Pompeyo quien resista en la Celtiberia incluso tras la muerte de César en 44 a. C.

Es ahora cuando Cayo Asinio Polión es enviado a la Ulterior sustituyendo a Cayo Carrinas para hacer la guerra a Sexto Pompeyo. Prueba de su fortaleza es que no será derrotado sino que por medio de la negociación con Marco Emilio Lépido (y porque las condiciones en Roma habían cambiado tras la reciente muerte de César) será como Sexto Pompeyo abandonará la Ulterior para dirigirse a Marsella. Sexto es acogido en Carteia sobre abril del 44 a. C. para marchar camino de Marsella sobre el mes de noviembre del mismo año una vez convenida la rendición con Lépido.


Fuente:  https://www.europasur.es/

martes, 6 de septiembre de 2022

LA CIUDAD ROMANA

 

La ciudad en la antigua Roma






Es heredera directa de la ciudad griega y tuvo un desarrollo gradual e ininterrumpido durante todo el Imperio. Inicialmente tenía un desarrollo orgánico, resultado de ir añadiendo casas al núcleo original. La ciudad romana por antonomasia es Roma.

Los romanos fundaron multitud de colonias en las tierras que dominaron y ahí apareció otro tipo de urbanismo. Tiene planta en damero o el denominado plan hipodámico, además de lo que ya tenían las viejas ciudades romanas con lugares públicos donde se reúne el pueblo para tomar las decisiones políticas y en donde divertirse, templos y palacios. 

Los romanos tratarán de hacer del entorno urbano un lugar digno para vivir, por lo que son necesarios el alcantarillado, la traída de aguas por medio de acueductos, las fuentes, los puentes, las termas, los baños, el pavimento, el servicio de incendios y de policía, los mercados y todo aquello que es necesario para que viva la gente lejos del campo y con todos los refinamientos posibles para mejorar la salud pública.

Las ciudades conformaron la estructura civil y social de la civilización romana. Se centralizaba el comercio, se relacionaban los distintos pueblos conquistados, y, en general se controlaba a la población.


Planta de una ciudad romana



El diseño urbano de las ciudades romanas sigue unas pautas necesarias para el correcto funcionamiento de los servicios públicos y militares. Básicamente, la ciudad romana está compuesta por una serie de módulos iguales, distribuidos ordenadamente paralelos y equidistantes y separados por calles. Entre todos forman un conjunto de diseño rectangular que está rodeado por una muralla perimetral con torres de vigilancia. 

Todas las calles son iguales, excepto dos que son el cardo y el decumanus, que son más anchas y que terminan en las únicas cuatro puertas que tiene la muralla.
En el cruce de estas dos calles se ubican el foro de la ciudad y el mercado.

Si el plano es ortogonal, no todas las calles son iguales, teniendo dos calles principales, que cruzan la ciudad de parte a parte, el cardo que cruza de norte a sur y el decumano de este a oeste. 

El resto de las calles son más estrechas y se inscriben dentro de una de las manzanas llamadas insulae en que se divide el rectángulo. Esta es la disposición de las ciudades nuevas, frecuentemente de origen militar.

Con estos módulos se diseñan los edificios públicos, el anfiteatro con dos módulos de largo y uno y medio de ancho, el teatro con un módulo, el mercado con un módulo, el conjunto del foro tiene dos módulos, etc. 

Además, aparecieron grandes edificios comunitarios como las basílicas, las termas y los importantes conjuntos socio culturales y religiosos llamados foros. Estas normas urbanísticas se desarrollan durante casi diez siglos, creando las distintas ciudades.


Las Murallas




La defensa de las ciudades ha sido uno de los principales asuntos con que las distintas culturas se enfrentaban para asegurar el porvenir, no solo de sus habitantes y pertenencias, sino también de su cultura y forma de vida. 

Los romanos fueron los que perfeccionaron los distintos métodos de defensa mediante murallas. En España tenemos múltiples ejemplos, casi todos de los primeros años de dominación de los siglos I y II a.C. y muchos de ellos restaurados o remodelados, que atestiguan la importancia que estas edificaciones tenían en el mundo romano.

Con la Pax Augusta, se redujeron las edificaciones de murallas, volviendo a reactivarse en el siglo III d. C. por la presión de los pueblos bárbaros.


Por lo general, consistían en dos paramentos paralelos de sillería los denominados “opus quadratum” de tamaño variable, y entre ellos un relleno de mortero, piedras e incluso de hormigón romano. Estas paredes exteriores, a veces tenían los sillares almohadillados, y estaban separadas por cuatro metros como mínimo, llegando a los diez metros es ocasiones excepcionales.

Muralla romana de Caesar Augusta, la actual Zaragoza, que era una ciudad romana de nueva planta, estaba protegida por una gran muralla con un perímetro rectangular con unas medidas que se aproximaban a los 1.000 m. de largo por 500 m. de ancho. Fue construida en el siglo I a.C. y reforzada en el siglo III d. C ante el acoso bárbaro. 


La fábrica original de los muros exteriores era de sillares colocados a hueso en hiladas similares con un núcleo interior de opus caementicium. Su altura alcanzaría los diez metros con un ancho de hasta siete metros. Las torres defensivas y de vigilancia habituales en las murallas romanas se situaban cada 15 m. y eran de planta semicircular, siendo su número cercano a las 120.

Muralla romana de Ampurias en Gerona era la ciudad romana creada al lado de la antigua neápolis griega y se dotó de unas murallas que albergaban una ciudad rectangular de más de 22 hectáreas.

Las puertas de entrada a la ciudad romana se encontraban en las salidas del cardo y del decumanus, pero también en otros puntos de la ciudad. Solían estar flanqueadas por dos torres con estancias donde se situaba la guardia. También había estancias encima de los arcos de entrada. Normalmente tenían uno o dos vanos, cubiertos con bóvedas de cañón.

La expansión del Imperio romano se tradujo en la fundación de colonias en los territorios conquistados, en los que se fundaba una nueva ciudad o civitas. Más adelante, cuando ya dominaban extensos territorios, los romanos fundaron más ciudades por razones comerciales, defensivas o, simplemente, para asentar poblaciones. 

Debemos destacar alguna ciudad romana como es el caso de Florencia, que es muy interesante porque el casco antiguo tiene una planta netamente ortogonal, con su cardo y decumano bien definidos. Se encuentra muy bien conservado y contrasta nítidamente con los desarrollos urbanos de la Edad Media, con sus calles radiales y plano más desordenado alrededor de dicho casco central.


Murallas de Tarragona


También en Valentia Edetanorum, que es la actual Valencia, se conserva en el subsuelo del Centro Arqueológico de l'Almoina​ las losas originales tanto del cardo y decumano como las trazas de unos baños y Horreum del siglo II a.C. así como los pozos fundacionales del 138 a. C y del 38 a . C.

El basamento de la doble curia de la ciudad, dos construcciones gemelas, quizás expresión arquitectónica de la singularidad jurídica de Valentia que contaba con un doble senado los veterani y los veteres, en época imperial.

Además de la herencia griega, la ciudad romana desarrolla su propia morfología. Los romanos tratarán de hacer del entorno urbano un lugar digno para vivir, por lo que son necesarios el alcantarillado, la traída de aguas por medio de acueductos, las fuentes, los puentes, las termas, los baños, el pavimento, el servicio de incendios y de policía, los mercados y todo aquello que es necesario para que viva la gente lejos del campo y con todos los refinamientos posibles para mejorar la salud pública.

Había edificios públicos para el gobierno, el culto y la diversión: los palacios, templos, foros, basílicas, teatros, anfiteatros, circos, mercados, baños, etc., todos ellos construidos de nueva planta. Además, había motivos de adorno y conmemoración como las columnas y los arcos de triunfo.

El resto de la ciudad estaba ocupada por viviendas. Los ricos vivían en una casa unifamiliar, que se llamaba domus. Los más humildes habitaban en casas de pisos, llamadas insulae.




De lo que en principio carecieron estas ciudades fue de muralla, ya que el poderío del Imperio servía para disuadir los intentos de atacar los núcleos urbanos. Hasta que comenzaron las invasiones germánicas, en el siglo III, las ciudades no se amurallaron, se colmataron y la calidad de la vida urbana descendió. 

Esto fue un golpe mortal para una civilización urbana como la romana. Las ciudades se convirtieron en lugares congestionados y poco saludables, y que en épocas de peligro no podían proporcionar a sus habitantes los productos básicos.

Los señores hacendados comenzaron a construir casas en el campo, las villas romanas, con campos alrededor que les procuraban todo lo que necesitaban y se defendían a sí mismas. Fue el comienzo de la Edad Media, donde la sociedad se ruralizó y la economía se feudalizó.

Para alumbrarse en la oscuridad de caminos y lugares públicos, y en las ceremonias religiosas, usaban antorchas empapadas en substancias inflamables. Dentro de casa, la iluminación se realizaba por medio de velas y pequeñas lámparas de aceite y las usaban aisladamente o formando conjuntos de varias unidades. 

Las lucernas constituyen una de las realizaciones más genuinas de la plástica romana, por ser reflejo de los gustos populares. En ellas coinciden el bajo costo pues se fabricaban en barro, utilizando un molde, tuvo una gran difusión, dado el carácter de producto básico, la fragilidad y el tratarse de un soporte ideal para trasmitir modelos figurativos. 

Las lucernas caben en la palma de una mano pero, a pesar de su reducido tamaño, cuentan con la superficie suficiente para motivar el dibujo y las formas. Las había decoradas con motivos vegetales o geométricos, y las había tratadas a la manera de clichés figurativos; representaciones de animales, bustos de dioses, escenas de lucha, eróticas, etc.; que serían seleccionadas por el comprador en función de su sentido estético.

Las viviendas de la antigua Roma 

La casa romana deriva de la etrusca y se fue desarrollando y complicando con el tiempo. Tenía una puerta de entrada, un atrio con un impluvium y un compluvium alrededor del cual se desarrollaban las estancias.

A un lado del vestíbulo de entrada se encontraba la estancia donde se rendía culto a los dioses y al otro lado había otra habitación donde se encontraban las máscaras y, a veces, las urnas de los que habían muerto. En algunos casos estas habitaciones se colocaban en las alas y eran más pequeñas y en su lugar se colocaban tiendas que comunicaban con la calle.




Al fondo del atrio aparecía el tablinum, la habitación donde los señores de la casa recibían las visitas, tras la cual estaba el jardín o huerto, llamado peristilo, ya que era un espacio amplio, abierto y con una columnata para pasear. 

Al fondo de este peristilo estaba el triclinum, el comedor. Estaban decoradas con pintura y mármoles. El esquema se va complicando, pero siempre tienen patios alrededor de los cuales se desarrollan las estancias.

Las ínsulas equivalían a una manzana de casas. Sin embargo, el término se extendió para acabar denominando a cada una de las casas que había en una ínsula. Eran casas de pisos, más humildes que las anteriores y de alquiler. Tenían un patio interior y al exterior tenían ventanas y balcones. En la parte baja habría tiendas.

Tenían tres modalidades principales:

  • La domus eran viviendas urbanas para la de gente rica.
  • Las insulae eran viviendas urbanas para gente pobre.
  • Las villae en el campo. 
  • Las casae eran viviendas primitivas, y posteriormente las más humildes, de esclavos y clases bajas, construidas con medios muy precarios, se han conservado con mayor dificultad.

Las viviendas de la antigua Roma permitieron acomodar a todos los estatus de la sociedad romana que, sobre todo, durante el Imperio romano, se convirtió en una sociedad muy jerarquizada.

Las viviendas se amueblaban con lo imprescindible. Las alacenas, nichos, suelos pavimentados y pinturas murales concentran la atención decorativa de las estancias, mientras que los muebles se reducen a los elementos básicos, lecho, baúles, taburetes, elementos de iluminación, aseo o calefacción. 


Cocina romana


La cocina era la estancia mejor equipada, siendo los recipientes cerámicos los utensilios más abundantes. Se usaban para contener líquidos, para guisar y servir las comidas, para almacenaje, como maceteros, etc. La oferta local incluía un menaje corriente en el que se encontraban ollas, platos y cuencos. 

La olla se usaría en la cocción de alimentos, como lo atestiguan las marcas de fuego en la base y la existencia de tapaderas que se ajustan a los bordes, aunque, dependiendo de las dimensiones, podrían usarse, también, para almacenaje. 

El plato y el cuenco se utilizarían en la mesa. Además, se conocen otros repertorios, de forma que en la misma civitas de Oiasso se podían obtener los modelos más generalizados de platos, vasos, ollas y jarras. 


Se comenta la existencia de jarras hervidoras o bouilloires que, como su propio nombre indica, servían para hervir agua, probablemente con destino a infusiones, y la presencia de ánforas locales. La gama alta de los recipientes procede, sin embargo, de otros territorios. 

Es el caso de los morteros para preparar condimentos que deben ser extremadamente resistentes a los golpes o las fuentes para hornear pastas, preparadas para soportar altas temperaturas y evitar la adherencia. 

La función de la cristalería, se resolvía con vasos y copas de paredes finas elaboradas con una pasta cuidada extremadamente fina de donde les viene el nombre. 

Mobiliario y decoración

El mobiliario de las casas romanas era muy escueto y funcional: 




  • Las camas servían a los romanos, además de para dormir y tener relaciones sexuales.
  • Para comer recostados y para acomodarse en cualquier circunstancia, como los actuales sofás. 
  • Para el alumbrado de las casas se utilizaban antorchas, velas o lucernas que eran lámparas de aceite. 
  • Las habitaciones se calentaban por medio de estufas de bronce o braseros fijos. Algunas viviendas ricas tenían hipocaustosas, que era una forma de calentar el suelo que se usó sobre todo en las termas.
  • El suelo de las viviendas ricas se solía cubrir con mosaicos, que, en caso de tener temas figurativos, podían hacer referencia a la finalidad de la habitación donde se encontraban. 
  • Las paredes solían estar decoradas con pinturas y cortinajes. 

La comida romana

En la dieta diaria se incluye una gran variedad de frutas, bien frescas o secas: nueces, avellanas, hayucos, bellotas, piñones, higos, endrinas, ciruelas, cerezas o guindas, uvas, aceitunas, moras, almendras y melocotones, estos últimos en abundancia. 

Muchos de ellos se recogerían en el entorno, tanto de los bosques silvestres de hayas y robles, como de plantaciones introducidas por los romanos, caso de los ciruelos, higueras o cerezos; otros, como las aceitunas y las almendras, además de los piñones e incluso los melocotones, procederían de intercambios comerciales.

La carne que comían era sobre todo de cerdo, que compaginaban con la de oveja, cabra y vaca. El suministro de leche y las labores agrícolas justifican esta modalidad que incluso pudo desarrollarse en el área urbana. Las gallinas, polluelos, pollos y gallos fueron también parte de la estampa urbana, al igual que los perros y los caballos. 

Junto con los animales domésticos, la caza es otra fuente de suministro de carne, contabilizándose por esta vía la incorporación a la mesa de ciervos, liebres y aves.

El pescado también era habitual, al igual que el marisco, destacando las grandes cantidades de ostras consumidas. La variedad de alimentos se completa con cultivos de huerta, entre los que se ha atestiguado, el apio y el borto, conociéndose también plantas medicinales como la menta o la verbena.

EDIFICIOS COMERCIALES 

Existían en las ciudades una serie de establecimientos públicos:

  • Las tabernae eran tiendas para el comercio; solían ser de una sola estancia y con un mostrador.
  • Los stabula eran establecimientos con establos, con un patio abierto rodeado de comedores y en cuyo piso superior se encontraban los dormitorios.
  • Los hospitia eran posadas con comedores, triclinia y dormitorios.
  • Los popinae se dedicaban a la venta de comida y bebida.
  • Los officinae eran talleres y almacenes.

El comercio estaba gestionado por una clase urbana. No producen directamente, sino que negocian, contando con un ambiente favorable en el que pesas y medidas, así como el sistema monetario, estaban homologados en todo el imperio. Y también los contenedores, es decir, las ánforas, que tenían tamaños y formas normalizados. 

Había abundante mano de obra artesanal, libre o esclava, vidrieros, herreros, tejedores, alfareros en las ciudades, que pueden dedicarse a la fabricación en serie con destino al mercado exterior y, también, al mercado interior. 

Hay una amplia base social representada por los que asisten a unos y a otros, con un buen número de siervos domésticos que acarrean el agua potable, cocinan, reparan, cosen o trabajan la huerta. 

Los esclavos eran los encargados de las tareas más duras pero, también, estaban introducidos en las demás ocupaciones habituales, desde la esfera doméstica y la educación, al comercio.

Todos ellos necesitan alimentos básicos que no se obtienen en el ámbito urbano, aunque dispongan de ciertas hortalizas, frutales y animales domésticos para su propio consumo. 

GRANDES EDIFICIOS PÚBLICO

Las basílicas eran un tipo de edificio de nueva creación. No se sabe claramente cuál era su origen estructural. Servía para administrar justicia y para realizar transacciones comerciales. Destacan las Basílicas de Maguncio y Constantino en Roma.
Hay dos tipos de basílicas:

Basilica de Majencio


  • Basílicas de procedencia helenística: de planta rectangular, dividida en tres naves con varios tramos, abovedadas y con la entrada en uno de los lados menores del rectángulo, mientras en el otro hay una exedra.
  • Basílicas de procedencia oriental: también de planta rectangular y con una o tres naves, también abovedadas, la entrada está en uno de los lados mayores del rectángulo y en los lados menores hay exedras.

La Basílica de Majencio Está estructurada en tres naves, la central continua, más ancha y alta y cubierta con bóvedas de aristas, las laterales compartimentadas pero con comunicación entre los distintos compartimentos y cubiertas con bóvedas de cañón. Al fondo de la nave central hay una exedra semicircular y en un lateral una tribuna. La terminó Constantino y es probable que existiese una estatua colosal suya. Estaba ricamente decorada con mármoles, mosaicos, etc.

Las Termas romanas o Baños fueron edificios de gran originalidad en el mundo romano Eran lugares de reunión con un cierto carácter social y de recreo, más allá del uso balneario específico. Las termas estaban estructuradas en cuatro zonas: apodyterium que era el lugar de recepción, donde estaban los vestuarios, frigidarium, trepidarium y caldarium.

También había gimnasio, zonas de masajes, bibliotecas y espacios abiertos de paseo. Las Termas Romanas influirán enormemente en culturas posteriores, especialmente en el Islam. Para calentar el agua se usaba un sistema de calefacción subterránea llamado hipocausto. Las termas estaban lujosamente ornamentadas.

Aunque fueron creadas principalmente para los hombres, existieron termas masculinas y femeninas, e incluso para ambos.

Las termas de Caracalla tenían la zona de los baños era muy simétrica. La sala circular era el caldarium, la sala contigua el tepidarium y la siguiente, en forma de cruz, el frigidarium. El resto eran zonas de recreo, el vestíbulo, los vestuarios, etc. Todo estaba lujosamente decorado. Actualmente, sigue conservando restos de mosaicos en el suelo.

MONUMENTOS DE ESPECTACULOS

El teatro romano deriva directamente del griego, aunque existen algunas diferencias. Está formado por el coro, la orquesta, el proscenio y las gradas.
Sin embargo, el teatro romano es enteramente de fábrica, la orquesta es semicircular y no circular, por lo que la forma de la grada también es semicircular y no ultrasemicircular como en Grecia.


Teatro de Orange Francia


Al tratarse de un edificio de fábrica, también tenía importancia estética el exterior. Los teatros romanos presentan una serie de pisos, en lo que juegan un papel importante el arco y la columna, ya que en los vanos intermedios se colocaban estatuas.

En el interior había una serie de pasillos con puertas de acceso. Toda esta estructura interior estaba abovedada. Al teatro romano no se accedía por los laterales como ocurría en los teatros griegos sino por unas puertas llamadas vomitorios.

Las gradas estaban divididas en tres partes: ima, media y summa cavea y los espectadores se colocaban en ellas según la clase social a la que pertenecieran.

El odeón tiene exactamente la misma estructura, pero la función es distinta pues estaba destinado a las audiciones musicales.

El anfiteatro romano es similar al teatro exteriormente y tiene una gran fachada con pisos, columnatas, arcos y en ellos estatuas.


Anfiteatro de Tarragona


El anfiteatro romano es ligeramente elíptico y aparenta ser el resultado de la unión de dos teatros. Se dividía en arena, cávea o grada y una estructura subterránea bajo la arena. El Anfiteatro romano estaba destinado al combate de los gladiadores. 

En la zona subterránea esperaban los gladiadores y también se guardaban los animales. Al igual que el teatro romano, el anfiteatro solía tener una capacidad para miles de espectadores.

El Circo Romano es el lugar destinado a carreras, pero en algunas ocasiones también se realizaron conmemoraciones de acontecimientos del Imperio. Es un edificio alargado con remates semicirculares.

El circo romano tiene relación con los estadios griegos, pero era mucho más grande. En la arena había una espina, una división en sentido longitudinal que marcaba la línea donde tenían que dar la vuelta los caballos. En esta espina se solían colocar columnas, estatuas, etc.


OTRAS MONUMENTOS PRESENTES EN CIUDADES

El arco de triunfo romano pudo tener su antecedente en las puertas de las murallas etruscas, pero en Roma adquirieron un valor más personal.

Lo arcos triunfales se construían para los desfiles de las tropas vencedoras. Se solían situar en lugares estratégicos como cruces de calzadas, extremos de algunos puentes y, sobre todo, en los foros.

Los arcos del triunfo que se conocen son fundamentalmente de época imperial, aunque también debió haberlos en época republicana. Están formados por uno o tres vanos, llamados ojos, el central más amplio. Por encima de éstos se dispone el entablamento y, sobre éste, un segundo cuerpo llamado ático sobre el que se colocan las inscripciones. Llevan columnas incorporadas y esculturas en forma de relieve.


Arco romano de Orange Francia



Existía un tipo de arco algo distinto: tenía cuatro ojos y formaba un cuadrado. Se le llama arco cuadrifronte.

La columna monumental no sólo es conmemorativa, también puede tener otras funciones, como la de Trajano, que además guardaba sus cenizas.

La columna monumental romana se asentaba sobre un podio y todo el fuste, que tenía gran altura, estaba decorado con relieves que narraban los hechos que se conmemoran.
Normalmente, en la parte superior había una estatua del emperador que lo mandó construir.

La columna rostrada era una columna también apoyada sobre un basamento y de gran altura, pero en la que en el fuste se colocan los espolones de los navíos que habían sido tomados al enemigo. Lamentablemente, no ha quedado ninguna de este tipo.

Las cloacas permitían que las aguas residuales sean conducidas. La más importante es la Cloaca Máxima en Roma, que tiene su origen ya en el mundo etrusco.

El vestido y utensilios personales

Por los testimonios obtenidos se deduce que el hilado, el tejido y el cosido eran prácticas habituales. Se utilizaban fibras vegetales, el lino, y fibras animales, la lana. La materia prima se hilaba mediante husos metálicos o de hueso y por medio de fusaiolas, realizadas generalmente en cerámica. 

Posteriormente, se tejía en telares construidos en madera, siendo el más común el telar vertical de pesas, remontándose su invención a la Edad de Bronce. Luego se cortaba sencillamente y se cosía a mano, con la ayuda de alfileres y dedales. Para su adaptación al cuerpo se valían de cinturones, imperdibles y pasadores.

Calzaban los prototipos habituales del mundo romano. En cuanto al peinado, hay que señalar que su función no era exclusivamente la de mejorar la imagen personal, sino que principalmente era una cuestión de higiene ya que contribuía a la desparasitación. 

Los peines, de madera, contaban con dos filas de púas, una por cada lado. Se tallaban en una sola pieza, partiendo de un nervio central o eje. En un extremo se disponen las púas menos separadas, con apenas distancia entre ellas, que servían para retirar los insectos; en el otro la hilera con mayores holguras, que sería la que serviría para el arreglo del cabello. 

Peine romano con decoración



El pelo largo se ataba con cintas, se trenzaba o se recogía en moños para lo que se valían de peinetas, horquillas de metal o pequeñas agujas rematadas en una cabeza redondeada, son los acus crinalis o agujas de pelo, mayoritariamente de hueso.

El uso de joyas estaba extendido, siendo habituales los pendientes de bronce, así como los de oro con motivos calados, abalorios o incrustaciones de pedrería o pasta vítrea. Se adornaban con pulseras o brazaletes, collares y cadenas de las que colgaban amuletos asociados muchas veces con supersticiones populares. 

Lucían, además, anillos en los que a veces grababan emblemas personales o que tenían engastados entalles elaborados con piedras preciosas, con motivos alegóricos o mitológicos.

Juegos

La población pasaba sus ratos de ocio practicando diversos juegos, algunos de los cuales han sobrevivido hasta hoy sin modificaciones. Había una gran variedad, tanto infantiles como para adultos. 

Se pueden destacar los juegos gimnásticos, la peonza, las canicas, la pelota, las tabas, el tres en raya, el par/impar, el cara o cruz, los dados y el ludus latrunculorum o juego que estaba muy difundido entre los soldados, de ahí el sobrenombre. Es un juego de estrategia, mezcla de ajedrez y damas, que requería 36 fichas siendo 18 de cada color y un tablero. 

Pero los más apreciados entre los adultos eran los dados y las tabas, que además de pasar el tiempo, se aprovechaban para realizar importantes apuestas, tanto de bienes como de dinero. Y no siempre se jugaba limpio, pues se han llegado a descubrir dados cargados, lo que demuestra que las trampas estaban a la orden del día.


Fuente: https://www.nuevatribuna.es

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