In memoriam Pedro Morales Cuenca.


En la localidad conquense de Torrejoncillo del Rey, fue descubierta en el año 1955, por D. Pedro Morales, una cavidad revelada en sueños, como un lugar donde encontraría un singular tesoro escondido en un palacio de cristal.

Tres meses de intensos trabajos dieron como resultado el hallazgo de una cavidad subterránea que resultó ser una mina romana de lapis specularis, de la que no quedaba ni el recuerdo.

En la actualidad, gracias a la intervención de la asociación arqueológica: Cien mil pasos alrededor de Segóbriga y la diputación provincial de Cuenca, se ha convertido en lugar de obligada visita tanto por su interés histórico como cultural.

Si deseas saber más sobre esta historia, accede mediante este link

https://moraencantada.blogspot.com/2011/04/historia-de-un-sueno.html


miércoles, 18 de enero de 2023

Si tienes alguno de estos apellidos, tus antepasados proceden del Imperio Romano

 
 
 En España perviven apellidos que provienen de épocas pasadas y de civilizaciones que marcaron nuestra historia.

 A lo largo de la historia han pasado un buen número de civilizaciones por la Península Ibérica, por lo que tenemos antepasados de lo más variados. Una de nuestras mayores herencias procede del Imperio Romano, la cual se puede observar, más allá del poso cultura, en la manera de llamarnos.

 

En España es común que se encuentran apellidos derivados de un oficio (Zapatero), de un topónimo (Arévalo) o proveniente del propio padre (Rodriguez, hijo de Rodrigo). Pero también hemos adoptado apellidos de otras civilizaciones como la árabe o la romana.

Centrándonos en los romanos, estos tenían un sistema bastante complejo a la hora de nombrar a sus ciudadanos. Tal y como explican en Muy Historia, primero iba el praenomen (nuestro actual nombre propio), el nomen (indicando el nombre del clan de procedencia) y el cognomen (lo que vendría siendo nuestro apellido, que indicaba la familia de procedencia dentro del clan). Incluso se podía agregar al final un agnomen, reservado para generales que habían logrado alguna hazaña.

En el caso de las mujeres, solo se les permitía heredar un nomen, que venía de su clan de pertenencia. Solo se les autorizaba a agregar un cognomen numeral para distinguir su posición en el nacimiento (prima, secunda, tertia).

 

Entre los apellidos que aún conservamos en la actualidad y que tienen un origen romano encontramos, por ejemplo, Acosta, así como sus vacaciones: Lacosta, Cuesta o Dacosta. Romero es otro apellido de origen romano. Así se llaman a los peregrinos que viajan desde cualquier punto del Imperio a Roma o desde Roma a Tierra Santa.

Expósito o Espósito también tienen su raíz en el latín proviniendo de la expresión ex positus, que hacía alusión a los niños y niñas a los que un padre no reconocía como propios y eran abandonados. Otro apellido, Rossi, más famoso en Italia, hace por su parte referencia al rojizo del cabello o de la barba.

Dos apellidos en España

España es de los pocos países del mundo en el que el uso de dos apellidos es tradición desde hace siglos. Fue en 1889, con la creación del primer Código Civil español, cuando se estableció el uso oficial del apellido paterno y materno. Concretamente, el artículo 114 recogía que "los hijos legítimos tienen derecho a llevar los apellidos del padre y de la madre".

Antes era común que los miembros de una misma familia no compartieran apellidos, ya que tenían opción de elegirlo cuando llegaban a la etapa adulta. Así, los hombres solían adquirir el apellido del padre y las mujeres el de la madre. El sistema de doble apellido ya era común en las clases altas de Castilla, que lo aplicaban en el siglo XVI.

 

Fuente:   https://www.losreplicantes.com 

 


 

Si tienes estos apellidos, tus ancestros son del antiguo imperio romano

¿Te has preguntado si tu apellido es de origen romano? Te contamos si tus ancestros pertenecieron al antiguo imperio.

 

A medida que se asentaron las civilizaciones, la forma en la que se nombraban las personas fue evolucionando, por ejemplo, los romanos se basaban en el praenomen, el nomen y el cognomen. ¿Te has preguntado si tu apellido es de origen romano? Te contamos si tus ancestros pertenecieron al antiguo imperio.

  • Acosta

¿Conoces a algún Acosta? Las personas con este patronímico pueden presumir de un linaje de posible origen romano, según la enciclopedia heráldica y genealógica hispanoamericana citada por Europa Press.

Sin embargo, su procedencia no está probada y otras teorías apuntan que procede de Portugal o que su origen se relaciona con un rey godo llamado Acoista.

  • Romero

Si en tu acta de nacimiento dice Romero, en la sección de apellidos, probablemente tus ancestros peregrinaron a Tierra Santa desde el antiguo Imperio Romano de Occidente.

 

 

Pero para algunos otros genealogistas, el apellido Romero podría haberse aplicado a las personas que peregrinaban a Roma durante el medievo.

  • Expósito o Espósito

Y sí, al leer este apellido seguro pensaste en la famosa actriz española Ester Expósito Quintero. La palabra deriva del latín ex positus, y de acuerdo con el sitio Tataranietos, se dice que su etimología tiene origen en la época romana.

El paterfamilias -el principal de cada líneadecidía si reconocer a los hijos de su esposa o no. En dado caso de que no lo hiciera, podía abandonar al recién nacido fuera de su casa a fin de que fuera expuesto para muriera de inanición o alguien se hiciera cargo de él.

  • Costa

Este es el apellido más antiguo en Italia pero también está entre los más populares, de acuerdo con el sitio Plusesmas. Además, hace referencia a un accidente geográfico u orográfico debido a que alude a "camino en cuesta", "terreno inclinado".

  • Rossi

En Italia es considerado el apellido más famoso. Por lo general el origen se le vincula con los romanos y hacía referencia a la característica de la coloración del cabello, la barba, la piel o los labios del jefe de familia: el color rojizo. 

 

 "Ya entre los romanos este rasgo había originado el cognomen latino Rossius, derivado del latín rubius (rojo),  y en algunos casos se puede hipotetizar que el apellido Rossi deriva directamente o mediante formas hipocorísticas, incluso dialectales, de este cognomen", explica el sitio Ancestros Italianos.

¿Cómo 'nacieron' los nombres y apellidos romanos?

En Roma únicamente existía el praenomen, mismo que equivalía al nombre de pila. Posteriormente, las familias con mayor poder impusieron el uso del nomen, el equivalente al apellido, éste indicaba la filiación gentilicia de las personas. 

El sitio Aragón Gen, explica que entre las familias de la nobilitas o nobleza, se generalizó un tercer nombre: cognomen; distinguía las diferentes líneas o estirpes dentro de la gens (algo parecido al conjunto de personas que se consideraban descendientes de una misma persona sin importar la veracidad de esto), cada una de ellas bajo la potestad de un paterfamilias.

Ahora que ya sabes cómo evolucionó el sistema de nombres en el antiguo imperio, no dudes en 'rolarle' esta información a alguien con apellido de origen romano. 

 

Fuente:  https://www.radioformula.com

 

 


jueves, 12 de enero de 2023

CAEMENTICIUM ROMANO

Revelan el gran secreto del hormigón romano: por qué es mucho más fuerte y resistente que el actual

Un estudio realizado por ingenieros del MIT y de Harvard descubre que el cemento de la Antigua Roma tenía la capacidad de "autocurarse".

 


 

Los romanos fueron, si se nos permite el símil, unos magos de la argamasa. Unos auténticos genios de la ingeniería. Gracias a sus excelentes dotes arquitectónicas, crearon vastas redes de carreteras, acueductos, anfiteatros, puertos y puentes con tal pericia que muchas de estas construcciones han sobrevivido hasta nuestros días. El Coliseo, por ejemplo, el principal monumento de la Antigua Roma, comenzó a construirse en el año 70 d.C., finalizando la obra 10 años después, y ahí sigue, convertido en un emblema de esta civilización.

En España también tenemos algunos buenos ejemplos: el teatro romano de Mérida, el "príncipe entre los monumentos emeritenses", fue inaugurado en los años 16-15 a.C y aún hoy sirve de escenario para representaciones y conciertos. Por su parte, el teatro romano de Cartagena, construido entre los años 5 y 1 a.C, mantiene buena parte de su estructura en unas condiciones más que aceptables. En contraste, muchas estructuras de ingeniería moderna han acabado desmoronándose después de algunas décadas.

La ciencia lleva décadas intentando explicar cómo los romanos consiguieron crear semejantes estructuras hace miles de años de forma imperecedera. Estas construcciones, en algunos casos, aguantaban toneladas de peso —véase algunos diques o muelles—; en otros, fueron construidas en lugares sísmicamente activos y han soportado el inclemente paso del tiempo y la actividad sísmica que emerge de las profundidades de la Tierra. 

Ahora, un grupo internacional de investigadores del MIT, la Universidad de Harvard y distintos laboratorios de Italia y Suiza acaba de alumbrar el misterio de la resistencia del hormigón romano. Según el estudio que se publica este viernes en la revista Science Advances, los romanos utilizaron estrategias de fabricación con las que consiguieron hacer una masa ultrarresistente, que dotó a sus construcciones de un vigor realmente admirable gracias a un proceso de "autocuración".

 

Pero vayamos por partes. Lo cierto es que, desde hace tiempo, los investigadores sospechaban que la clave de la resistencia y duración del hormigón romano se encontraba en un ingrediente: el uso de materiales puzolánicos —que contienen sílice— como la ceniza volcánica que existe en la región de Pozzuoli, en el norte de Nápoles. Esta ceniza llegó a ser enviada por todo el Imperio Romano para ser utilizada en la construcción. De hecho, muchos arquitectos e historiadores la describieron como un ingrediente clave para el hormigón. 

 


 

Pero esto no es nuevo. Un análisis mucho más detallado ha constatado que el secreto del hormigón romano no sólo se encuentra en los materiales puzolánicos que incluía. El hormigón romano también contiene unas sustancias minerales blancas, brillantes y pequeñas, de apenas unos milímetros, que se denominan clastos de cal. "Desde que comencé a investigar el hormigón romano antiguo, siempre me han fascinado sus características", dice Admir Masic, profesor de Ingeniería Civil y Ambiental del MIT y uno de los autores del estudio. "En las formulaciones modernas del hormigón no encontramos estas características. Entonces, ¿por qué están presentes en estos materiales antiguos?", añade.

Cemento con "capacidad de autocuración"

El lector puede pensar que los romanos llegaron a esta fórmula tras realizar mezclas descuidadas. Sin embargo, la ciencia descarta este extremo. Este nuevo trabajo de investigación sostiene que los clastos de cal que incluían los romanos en el hormigón le otorgaron una gran "capacidad de autocuración" que no se conocía hasta la fecha. Además, lejos de ser una magnífica casualidad del destino, su hormigón fue el resultado de un proceso de optimización que duró siglos. "Si los romanos pusieron tanto esfuerzo en hacer un material de construcción sobresaliente, siguiendo todas las recetas detalladas que habían sido optimizadas a lo largo de muchos siglos, ¿por qué pusieron tan poco esfuerzo en asegurar la producción de un hormigón bien mezclado?", se pregunta Masic.

Lo cierto es que el asunto es todavía más complejo. El profesro del MIT y el resto de investigadores que participaron en esta investigación se propusieron utilizar imágenes multiescala de alta resolución y técnicas de mapeo químico para analizar más en profundidad este cemento milenario. Gracias a ellas se obtuvieron nuevos hallazgos relacionados con la funcionalidad potencial de los clastos de cal utilizados por los romanos.

Tradicionalmente se había pensado que la cal que se incorporaba al hormigón romano había sido mezclada con agua previamente para formar un material pastoso altamente reactivo. Sin embargo, este proceso por sí solo no podía explicar la presencia de clastos de cal. Así, al estudiar nuevas muestras de hormigón antiguo llegaron a la conclusión de que las inclusiones blancas contenían distintas formas de carbonato de sílice. "El examen espectroscópico proporcionó pistas de que estos se habían formado a temperaturas extremas, como era de esperar de la reacción exotérmica producida por el uso de cal viva en lugar de o, además de, la cal apagada en la mezcla". 

Es decir, la mezcla de los distintos ingredientes del hormigón romano en caliente fue clave para crear una masa superduradera y ultrarresistente. "Los beneficios de la mezcla en caliente son dobles", explica Masic. "Primero, la mezcla a altas temperaturas permite procesos químicos que no son posibles si solo se usa cal apagada, produciéndose compuestos asociados a estas altas temperaturas que de otro modo no se formarían. Por otro lado, este aumento de la temperatura reduce significativamente los tiempos de curado y fraguado, ya que todas las reacciones se aceleran, lo que permite una construcción mucho más rápida", subraya el experto. 

Pero la cosa no queda solo aquí. El gran hallazgo del estudio que hoy se publica en Science Advance apunta a que este material era capaz de regenerarse o "autocurarse". "Durante el proceso de mezcla en caliente, los clastos de cal desarrollan una arquitectura de nanopartículas característicamente frágil que crea una fuente de calcio fácilmente fracturable y reactiva". Los investigadores descubrieron que esta fuente de calcio otorgaba al hormigón la capacidad de regenerarse cuando se fracturaba. "Este material puede reaccionar con agua, creando una solución saturada de calcio que puede recristalizarse como carbonato de calcio y llenar rápidamente la grieta, o reaccionar con materiales puzolánicos para fortalecer aún más el material compuesto". 

Según apuntan los científicos, estas reacciones se producían espontáneamente, curando automáticamente las grietas antes de que se propagaran por toda la construcción. De hecho, para demostrar que estaban en lo cierto, los investigadores crearon el cemento tal y como lo hacían los romanos, en caliente, lo rompieron e hicieron correr a través de las grietas el agua. Así pudieron comprobar que, "en dos semanas", el hormigón se regeneraba y el agua dejaba de fluir por el interior. Por supuesto, tras el hallazgo, el equipo encabezado por Masic ya ha anunciado que se encuentra trabajando para comercializar este hormigón modificado con el objetivo de que pueda ser utilizado en las construcciones y obras actuales. 

 


 


Fuente: https://www.elespanol.com

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