In memoriam Pedro Morales Cuenca.


En la localidad conquense de Torrejoncillo del Rey, fue descubierta en el año 1955, por D. Pedro Morales, una cavidad revelada en sueños, como un lugar donde encontraría un singular tesoro escondido en un palacio de cristal.

Tres meses de intensos trabajos dieron como resultado el hallazgo de una cavidad subterránea que resultó ser una mina romana de lapis specularis, de la que no quedaba ni el recuerdo.

En la actualidad, gracias a la intervención de la asociación arqueológica: Cien mil pasos alrededor de Segóbriga y la diputación provincial de Cuenca, se ha convertido en lugar de obligada visita tanto por su interés histórico como cultural.

Si deseas saber más sobre esta historia, accede mediante este link

https://moraencantada.blogspot.com/2011/04/historia-de-un-sueno.html


sábado, 17 de julio de 2021

UN HITO DE HALLAZGO

 

Hallan una de las piedras que marcaban la frontera sagrada de la antigua Roma







  • Se trata de un hallazgo sin precedentes en más de un siglo y que da nueva información sobre el desarrollo de la ciudad.
  • Data del año 49 o 50 d.C, y fue encontrada en su lugar original, en los aledaños del Mausoleo de Augusto.


El suelo de Roma sigue revelando sorpresas, la última una de las piedras que marcaban los límites sagrados de la capital del Imperio, un hallazgo sin precedentes en más de un siglo y que da nueva información sobre el desarrollo de la urbe en el tiempo.

Esta piedra o hito ("cippus", en latín), datada en el año 49 o 50 d.C, fue encontrada en su lugar original, mientras se excava en la actualidad en los aledaños del Mausoleo del primer emperador, Augusto, en el corazón de la ciudad y que acaba de ser reabierto.

La pieza delimitaba el conocido como "pomerium", un franja de terreno que separaba la ciudad de Roma y el exterior a lo largo de sus murallas y que los emperadores ampliaron en función de sus conquistas y de la expansión de las fronteras imperiales.

En este espacio consagrado regía una jurisdicción especial y, por ejemplo, estaba prohibido arar y cultivar, vivir, construir edificios y, muy importante, atravesarlo armado o al frente de un ejército. En concreto, el nuevo "cippus" hallado fue erigido por el emperador Claudio hace dos milenios, en cuyo mandato Roma se anexionó numerosas provincias como Britania, Mauritania o Tracia, la actual Bulgaria.

Solo se han encontrado otros diez hitos

"Desde el punto de vista político, este hito nos manda un mensaje importante porque evidencia la voluntad del emperador Claudio de ampliar los límites de la ciudad", dijo este viernes a Efe la superintendente de Cultura de Roma, Daniela Porro, en la presentación. El bloque de travertino conserva todavía algunas líneas de la inscripción original, que recuerda a Claudio con todos sus títulos y le atribuye la autoridad para modificar el límite de Roma.


Quien alteraba el "pomerium" se presentaba como "nuevo fundador" de la ciudad, algo que ocurría muy pocas veces, aunque las fuentes históricas hablan de otros cambios realizados por Sila, Julio César, Augusto, Nerón, Trajano o Aureliano.

A lo largo de los siglos solo se han encontrado otros diez hitos de época claudia, el último en 1909, hace más de cien años, y "solo tres se hallaron en su lugar original y ninguno tan bien conservado", resaltó Porro.

La alcaldesa de Roma, Virginia Raggi, que también asistió a la presentación, celebró que "Roma no deja de asombrar y se muestra siempre con nuevos tesoros". El nuevo "cippus" se conservará en la sala Paladino del vecino museo del Ara Pacis, el mítico altar con el que Augusto conmemoró la pacificación de Roma y donde este viernes tuvo lugar su presentación. Después será trasladado al interior del mausoleo de Augusto, cuando concluya su rehabilitación.


Fuente:https://www.20minutos.es/

lunes, 12 de julio de 2021

VILLA DE MATABUEY DONDE LOS RICOS COMÍAN OSTRAS

 

Villa de Matabuey (Segovia), donde la aristocracia romana comía ostras en plena tierra de pinares hace 2.000 años

El proyecto Eresma Arqueológico acaba de concluir su tercera campaña de excavación en la villa romana de Matabuey, un complejo arquitectónico de casi 2.000 años levantado en plena tierra de pinares segoviana para una aristocracia romana a la que le gustaba vivir rodeada de lujos que demostraba su alta clase social.





Un estilo de vida que evidencia los hallazgos en cada una de las prospecciones que se han realizado desde 2019 en este enclave, ubicado a muy pocos metros de lo que hoy es Nava de la Asunción. "Estamos ante un gran edificio perteneciente a la élite", explica el director del proyecto, Raúl Martín Vela, que avanza, en declaraciones a Europa Press, como en la villa se celebraban banquetes con productos, cuanto menos, "sorprendentes". "Hemos encontrado restos de aves, conejos, peces de río, pero también de mar y, lo más curioso, ostras", añade el arqueólogo segoviano.

Martín Vela advierte de que, hasta la fecha, hay "ejemplos" de consumo de este tipo de 'manjar' en yacimientos junto al mar y próximos a la costa, pero documentar una ingesta "tan voraz" en estos asentamientos es inusual, "por no decir único".

"Por un lado, nos informa del alto estatus de los habitantes de villa que no dudan en hacer traer tan apreciado manjar desde la costa. Por otro, describe la importante red de distribución de productos, en este caso de lujo, que todavía existe en Hispania a mediados del siglo IV. Estamos en unas fechas, en las que las estructuras imperiales están en crisis, pero eso no impide a las élites gozar de ricos manjares, muy seguramente, procedentes de enclaves costeros localizados a más de 400 kilómetros", continúa Martín Vela.

El director del proyecto Eresma Arqueológico apunta que la distancia no debió de suponer un problema la conservación y el transporte de este producto y recuerda que el gastrónomo romano más célebre, Marco Gavio Apicio, ya relata en sus recetarios lavar las ostras con vinagre o, bien, recubrir de pez un recipiente y colocar en él las ostras, como fórmulas para mantenerlas en buen estado.

Matabuey, situada dentro del eje de comunicaciones que existía entre las antiguas ciudades de Cauca y Segovia entre los siglos I al V después de Cristo y que tiene la particularidad de contar con una "dilatada biografía", también desvela la exuberancia en los ornamentos de la villa y que delata los gustos estéticos de sus moradores.




Así, se ha hallado un fragmento de escultura de mármol tallado con "gran calidad" y que es una de las piezas "estrella" de la campaña."Se trata de parte de una obra de mayores dimensiones de la que, de momento, solo contamos con una pequeña porción. Es una mano extendida con una pequeña ave reposando en la palma de la mano. Su interpretación es dudosa, ya que podemos estar ante los restos de una estatua que representa a alguna divinidad, que en este caso pudiera ser Minerva, o simplemente algo más cotidiano y que tuvo su momento en la antigua Roma como era representar a niños con aves", argumenta Martín Vela.

Pero no es la única representación "artística" que se ha recuperado. Las excavaciones revelan como las paredes estaban decoradas con estucos pintados con "vivos colores" que en ocasiones contenían pequeñas escenas grabadas con posterioridad. "En una de las estancias, hemos encontrado una placa de estuco con un grafiti realizado a posteriori con ayuda de un pequeño punzón, donde se ven trazos, estrellas y el rostro de un personaje de pelo rizado y barba con un curioso rictus de enfado. Junto a él, se aprecia un pequeño texto que estamos intentando desvelar", avanza.



UN GRAN INCENDIO

Pero no todo eran días de vino y ostras para los nobles romanos de Matabuey. La fatalidad también llegó a sus muros, como documentan los restos hallados en el enclave segoviano. "Esta campaña hemos podido comprobar la existencia de varias fases de construcción, es decir, de varias residencias superpuestas unas a otras. Curiosamente, el final de uno de estos edificios tuvo un carácter violento, ya que hemos podido constatar la presencia de un potente incendio que debió de asolar, al menos, una parte de la villa. Posteriormente, los moradores rehacen muros y cimientos para levantar los restos de la mansión actualmente visible y que data entre los siglos III al V después de Cristo", explica Martín Vela.

Hasta la fecha se han descubierto un total de once habitaciones localizadas en torno a un gran patio central. Algunas de ellas conservan prácticamente intactos los pavimentos a pesar de tener una antigüedad de unos 1.700 años.

"Se trata de habitaciones dispuestas en torno a un patio central rodeado de largas galerias perimetrales que describen el centro de la vida cotidiana de Matabuey. En dichas galerías, existieron pavimentos de mosaico, cuyos restos, muy alterados, son visibles en algunos puntos. De nuevo, vemos como hay varias fases de ocupación y lo curioso de este asunto es la forma en que decidieron tapar los costosos suelos hechos con pequeñas teselas con una suerte de suelo de hormigón hidráulico", añade.




Fuente: https://www.20minutos.es/notici 

miércoles, 7 de julio de 2021

POR SUS JOYAS LOS CONOCERÉIS

 

Las 80 joyas romanas inéditas que desvelan la moda y las supersticiones de la antigua Mérida

Anfiteatro de Mérida y dos de los anillos del ajuar de Norbana Severa. Consorcio Ciudad Monumental de Mérida


Una exposición y un libro sacan a la luz un excepcional conjunto de adornos y amuletos de oro, ámbar, bronce o piedras preciosas hallados en Emerita Augusta


Norbana Severa fue una mujer que perteneció a la élite romana de Emerita Augusta en torno al siglo III d.C. Natural de Lancia Oppidanatambién en la provincia de Lusitania, murió a los 55 años. Su piísima madre, Julia Procula, la enterró en un sarcófago de plomo, en el que depositó un deslumbrante ajuar de joyas de oro, y le dedicó un ara funeraria de mármol blanco hallada el siglo pasado durante unas excavaciones en la zona exterior del anfiteatro de la actual Mérida.

Entre los objetos depositados en la tumba de Norbana Severa destacan un anillo de oro que su propietaria usó como sello personal, pues en el chatón se grabaron seis letras —las tres primeras del nombre y del apellido— en negativo para poder leerse correctamente sobre la cera; otra alhaja del mismo material con un pequeño granate en el centro y dos delicadas gemas azules en forma de lágrima en los hombros; dos moline, nombre que le daban lo romanos a los collares entrelazados con hilo de oro y cuentas de pasta vítrea, perlas y piedras preciosas; y un espectacular collar de cadena de lazo en oro y 32 cuentas octogonales de vidrio verde que hizo juego con unos pendientes.

Estas joyas son un puñado de las ochenta piezas inéditas, adornos personales empleados por hombres, mujeres y niños emeritenses en época romana, que acaba de presentar el Consorcio de la Ciudad Monumental de Mérida a través de un libro y una exposición virtuales con el título de El brillo de la apariencia. Los objetos, recuperados en excavaciones arqueológicas efectuadas desde 1986 hasta la actualidad en viviendas antiguas, basureros y sobre todo tumbas datadas entre los siglos I y IV de la era actual, vuelven a la luz para describir las modas de la capital provincial y narrar historias de superstición, de lujo y biografías individuales. 


Todos estos adornos son una valiosa fuente de información sobre la vida y las creencias de la Antigua Roma. Unos pendientes de oro, completados con un amuleto doble que representa en un extremo una mano y en otra un falo, reflejan su uso como protector contra los maleficios en el viaje hacia el más allá de un individuo fallecido a corta edad. Pero esa misma joya también podía anunciar la llegada de mujeres adineradas: se trata de los crotalia, pendientes con dos o más cuentas suspendidas que sonaban al chocar y pesaban tanto que podían deformar las orejas. En Mérida se han documentado formando parte del rico ajuar de un sujeto femenino del siglo II-III.

En un primer momento, los emperadores romanos se arrogaron la potestad de otorgar los anillos de oro en base al privilegio social. Luego cedieron según el estatus económico hasta que al final permitieron su uso a todos los ciudadanos libres. En Emerita Augusta se han recuperado valiosas alhajas con piedras sobre las que se grabó una cabeza de Atenea o un perro corriendo, y alguna incluso con forma de serpiente, símbolo de la vida y la muerte, la eternidad, la fertilidad, la fecundidad y la fidelidad conyugal.

Amuletos y pinturas

Según el escritor Plinio el Viejo, los objetos de oro destinados a los niños prevenían contra maleficios y venenos. Por eso en un depósito funerario fechado entre finales del siglo II y principios del III y plagado de amuletos infantiles se desenterró un anillo con una inscripción: las letras VT F, vt(ere) f(elix) ("úsalo feliz"). Es decir, se deseaba felicidad al dueño de la joya allá a donde fuese. Los padres pobres que se veían en la encrucijada de enterrar a sus hijos debían buscar materiales menos lujosos, como el bronce: en el área suburbana del circo se descubrió un enterramiento infantil de la primera mitad del siglo I en el que se había depositado una luna de bronce. Una protección menos ostentosa, pero igual de sentida.

Pendientes que suenan (crotalia).


A los niños varones, como amuleto, sus padres también les entregaban bullae (en latín, gota de agua), unos colgantes que debían llevar hasta la mayoría de edad; mientras que a las niñas, por ejemplo, se les regalaban medias lunas de plata —la Luna se relacionaba con la fertilidad y la sanación—, que colgadas al cuello hasta el día de su boda actuaban como rechazo al mal de ojo o fascinum. Curiosamente, estas piezas empezaron a ser utilizadas a partir del siglo I por los soldados, dispuestos a agarrarse a cualquier esperanza sobrenatural en momentos de incertidumbre y temor.

Oro, plata, ámbar, azabache, gemas, hierro, bronce, pastas vítreas, esmeralda... Esos fueron los materiales que compusieron la panoplia del adorno de los antiguos romanos y que encuentran su reflejo en la fascinante Mérida. Fue, además, una moda permeable a otras culturas y civilizaciones, como la egipcia y sus dioses, y que se transformó con el paso del tiempo hacia un estilo mucho más fashion gracias a los lujos que entraron en la Urbs como parte de los botines de guerra. Tradición vs modernidad. Y así hasta que el cristianismo censuró todos los objetos que tuviesen que ver con los cultos paganos.

Un último apartado atractivo de El brillo de la apariencia lo conforman los ejemplos referentes a la arquitectura romana. Tradicionalmente se asocia el mármol con el blanco, pero en Emerita Augusta se emplearon otros mármoles de colores, procedentes de Oriente, para embellecer los suelos de la curia o del foro de la colonia y también como propaganda imperial.

Norbana Severa, la mujer del ostentoso ajuar de joyas de oro, probablemente fuese muy rica, pero no ha sobrevivido ningún vestigio material que describa cómo era. Es lo contrario a lo que sucede con María Voconio, cuyas cenizas se depositaron en una urna de cerámica a principios del siglo II, en el interior de los columbarios, el edificio funerario de su familia. De esta romana se pintó un retrato sobre un mural que la dibuja de pie, vestida con túnica y manto, con la misma postura y gesto que las esculturas de mármol de las mujeres con una elevada posición económica y social. Su lujoso collar, lejos de brillar, ha sido deslucido por el paso del tiempo.

A partir del siglo II, los romanos engastaron las monedas en oro como a las gemas, convirtiéndolas en joyas, moda que se extendió durante todo el siglo III y IV.


domingo, 4 de julio de 2021

ENTRE GALICIA Y PORTUGAL

 

Descubren un gran campamento romano entre Galicia y Portugal


Aspecto de la zona donde se ubicó el campamento romano en el siglo II a. C. en Lomba du Mouro (Portugal)





  • Se trata de un campamento del siglo II a.C en el valle del río Miño

  • Se construyó de manera rápida y pudo albergar hasta a 10.000 soldados

Allá por donde pasaban, los romanos construían. Ahora la tecnología ha permitido encontrar un campamento perdido, construido y utilizado por miles de soldados romanos enviados para conquistar el noroeste de la Península Ibérica.

El descubrimiento es el recinto fortificado militar romano más grande y antiguo excavado hasta ahora en Galicia y el norte de Portugal. Los cimientos del muro del recinto datan aproximadamente del siglo II a. C. . Y se puede vincular su construcción con las primeras campañas militares romanas en Gallaecia.

El campamento de Lomba do Mouro, en la localidad de Melgaço, Portugal, (junto al río Miño y limítrofe con Galicia) fue construido por unos 10.000 soldados romanos que cruzaban el monte Laboreiro entre los ríos Lima y Miño. Fue diseñado para ser una fortificación temporal, se usó durante días o semanas en los meses de verano y se construyó rápidamente.

Determinar la fecha de construcción por el radiocarbono

Los campamentos temporales son difíciles de detectar porque quedan pocas pruebas arqueológicas, debido a su naturaleza no permanente y porque a menudo fueron destruidos a propósito cuando el ejército romano se fue.

El doctor João Fonte, de la Universidad de Exeter, miembro del equipo de investigación, dijo en comunicado: "Las fuentes escritas mencionan al ejército cruzando diferentes valles, pero hasta ahora no sabíamos exactamente dónde. Debido a la naturaleza temporal del sitio, es casi imposible de encontrar sin utilizar técnicas de detección remota, y la datación por radiocarbono no habría sido precisa porque las raíces de las plantas se introducen en la estructura ".

Los expertos analizaron una sección de sedimento de los cimientos del muro utilizando una técnica de datación por luminiscencia estimulada ópticamente (OSL). Esto permitió fechar la última vez que los cristales de cuarzo estuvieron expuestos a la luz solar y cuánto tiempo estuvieron enterrados bajo las paredes.

Cien años más antiguo de lo que se pensaba

"Hemos encontrado numerosos campamentos militares en el Noroeste de la Península Ibérica en los últimos años, pero su datación es muy compleja. Al tratarse de recintos temporales, hay muy poca evidencia material u orgánica en ellos que permita una datación científicamente válida".

Con una superficie de más de 20 hectáreas, Lomba do Mouro fue descubierta mediante técnicas de teledetección por el colectivo de investigación romanarmy.eu y fue objeto de un estudio arqueológico en septiembre de 2020. La campaña fue dirigida por el arqueólogo de la Universidad de Exeter João Fonte.

Hasta ahora, el campamento romano más antiguo de Galicia y norte de Portugal, excavado por el mismo equipo, era Penedo dos Lobos (Manzaneda, Ourense), donde se podían encontrar monedas que vinculaban este recinto con las campañas bélicas conocidas como Guerras Cántabras (29-19 a.C.), con la que el emperador Octavio Augusto puso fin al proceso de conquista de Hispania. Lomba do Mouro se construyó cien años antes que Penedo dos Lobos.


Fuente:  https://www.niusdiario.es/

jueves, 1 de julio de 2021

90 MONEDAS DE ORO

Recuperan 90 monedas de oro romanas de gran valor: expolio en Extremadura con detectores de metal





La Policía Nacional ha detenido a cuatro personas en una nueva operación contra el expolio del patrimonio histórico. Las piezas fueron acuñadas entre los años 64 y 231 d.C.

Agentes de la Policía Nacional han recuperado 90 monedas áureas del Imperio romano pertenecientes a emisiones de hasta 12 emperadores entre los siglos I y III d.C., cuyo valor oscilaría entre los 237.000 y los 500.000 euros.

Todas las monedas, que presentan altísimos contenidos de oro, muy próximos al 100%, fueron expoliadas en Extremadura, presuntamente por dos buscadores de metales de la provincia de Cáceres, que ya han sido detenidas, según informaron fuentes policiales este domingo.

A juicio de expertos relacionados con la numismática, según las mismas fuentes,la venta de las monedas de forma individual daría un beneficio aproximado de 237.000 euros, pero su comercialización como conjunto único podría haber alcanzado el medio millón de euros.

Se trata de monedas originales, 86 de ellas acuñadas en Roma y en Lyon (Lugdunum), y pertenecientes a emisiones de los emperadores Nerón, Galba, Vespasiano, Tito, Trajano, Adriano, Marco Aurelio, Antonino Pío, Lucio Vero, Didio Juliano, Heliogábalo y Alejandro Severo.

La investigación comenzó hace unos meses cuando las monedas fueron detectadas en una sala madrileña de subastas. Las gestiones policiales revelaron que las monedas habían sido depositadas por dos personas de Cáceres que no tenían ninguna relación con el ámbito de la numismática ni eran coleccionistas, pero tenían presencia activa en redes sociales a través de grupos de buscadores de metales.

Once de las monedas subastadas fueron objeto de contrabando y exportadas a Alemania, Bulgaria y Portugal sin los preceptivos permisos de exportación exigidos por la legislación.

Tras complicadas gestiones, ya que se trata de trámites que afectan a otros países con diferentes legislaciones, los agentes lograron recuperar diez de ellas, pues una fue vendida a Portugal y aún está pendiente la orden europea de investigación.

Extraídas hace poco

Una vez recuperados los áureos, las gestiones policiales se centraron en obtener la información relativa a los investigados con el fin de determinar el lugar del que habían sido extraídos. Estas pesquisas permitieron establecer las coordenadas, que corresponden a un lugar catalogado en la carta arqueológica de la Junta de Extremadura.

A principios del pasado mes de junio se llevó a cabo la entrada y registro en los domicilios de dos de los investigados, en la provincia de Cáceres, donde fueron hallados dos detectores de metales, alguna moneda y objetos antiguos.

Estas dos personas fueron detenidas por un delito contra el patrimonio histórico y otro de apropiación indebida, así como el responsable de la sala madrileña de subastas y de un socio por delitos de receptación y contrabando, y receptación, respectivamente.

Las monedas fueron depositadas en el Museo Arqueológico Nacional, que, de forma paralela a las investigaciones, realizó un estudio pormenorizado de cada una de ellas. Dicho informe determinó que las 90 monedas recuperadas son originales, todas áureos romanos de época imperial y acuñados entre los años 64 y 231 d.C.

El análisis físico ha permitido concluir que han estado enterradas en contacto prolongado con algún objeto fabricado en cobre, lo que resulta compatible con haber estado depositados en algún tipo de recipiente metálico, una forma habitual de atesorar monedas.

Otros análisis más precisos permiten afirmar su origen arqueológico reciente, es decir, que fueron extraídas hace poco tiempo.

Fuente: https://www.elespanol.com/

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