In memoriam Pedro Morales Cuenca.


En la localidad conquense de Torrejoncillo del Rey, fue descubierta en el año 1955, por D. Pedro Morales, una cavidad revelada en sueños, como un lugar donde encontraría un singular tesoro escondido en un palacio de cristal.

Tres meses de intensos trabajos dieron como resultado el hallazgo de una cavidad subterránea que resultó ser una mina romana de lapis specularis, de la que no quedaba ni el recuerdo.

En la actualidad, gracias a la intervención de la asociación arqueológica: Cien mil pasos alrededor de Segóbriga y la diputación provincial de Cuenca, se ha convertido en lugar de obligada visita tanto por su interés histórico como cultural.

Si deseas saber más sobre esta historia, accede mediante este link

https://moraencantada.blogspot.com/2011/04/historia-de-un-sueno.html


jueves, 9 de diciembre de 2021

MÁS ALLÁ DEL ACUEDUCTO

 

Segovia recupera su pasado romano más allá del acueducto


El Ayuntamiento de la ciudad pone en marcha un proyecto para excavar y exhibir restos del antiguo foro, cuyas dimensiones indican la presencia en Segovia de una élite relevante





El acueducto de Segovia, declarado por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad, no es una obra aislada de la presencia romana en ese lugar, sino una infraestructura de abastecimiento a una ciudad que tenía unos 5.000 habitantes y en torno a 40 hectáreas de superficie, una dimensión con cierto empaque dentro de las capitales romanas del Valle del Duero, de similar tamaño a Tiermes, Soria o Confluenta (en el municipio segoviano de Duratón).

Con un presupuesto de un millón de euros, el Ayuntamiento de Segovia abordará la restauración, excavación y musealización del antiguo foro para ensalzar el pasado romano de la ciudad más allá del acueducto. Forma parte de un paquete de proyectos sostenibles de rehabilitación y mantenimiento de patrimonio histórico y cultural, un total de tres millones de euros procedentes del Plan Impulsa de Patrimonio del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo. Este plan, dotado en su conjunto con 45 millones de euros de los fondos Next Generation de la Unión Europea, tiene como objetivo crear nuevos itinerarios turísticos y mejores espacios en la zona norte de la capital. El consistorio segoviano pretende adjudicarlo el próximo año y terminarlo en 2023.


Hay pocos datos que ayuden a comprender la ciudad romana, que tuvo que adaptar su urbanismo y arquitectura a una topografía compleja asentada sobre un cerro, además de la existencia precedente de una celtibérica de la que se pudieron heredar solo algunos elementos. A los investigadores les resulta muy difícil encontrar restos arqueológicos porque los espacios de excavación son muy limitados. El casco urbano actual es una ciudad viva, además de Patrimonio de la Humanidad, con una alta concentración de edificios histórico-artísticos que ocultan la presencia de restos romanos que no pueden ser excavados porque sobre ellos se sobreponen construcciones posteriores monumentales, según reconoce el arqueólogo e historiador Santiago Martínez Caballero.



Martínez Caballero, también director del Museo de Segovia, suscribió en 2017 un artículo científico sobre la evolución urbana de Segovia en época celtibérica y romana, junto con los arqueólogos e historiadores, Luciano Municio, Clara Martín, José Miguel Labrador y Víctor Cabañero, así como la arquitecta Sonia Álvarez, que habla de los restos del foro, del siglo I después de Cristo, como los más importantes de época romana en la ciudad, aparte del acueducto. A juicio de los estudiosos, estos hallazgos evidencian el desarrollo de una civitas con sede urbana en Segovia y con una importante presencia dentro del interior hispano, pero continúan existiendo las mismas dudas en lo que se refiere a importantes aspectos de la organización de la ciudad y sus límites.


Poder imperial


Lo que parece claro es que el acueducto no fue una obra aislada. Se cree que fue construido durante el gobierno del emperador Trajano, a finales del siglo I de la era actual, o principios del de Adriano. Se plantea que su gran monumentalidad pueda estar vinculada con una relación de la ciudad con el poder imperial, que pudo financiar su construcción. El monumento manifiesta la presencia en Segovia de una élite muy relevante, capaz no solo de poner a disposición unos fondos para la construcción de esta infraestructura, sino también de establecer contactos políticos con altos mandos del gobierno central romano para llevar a cabo esta gran obra.

En este contexto se enmarca el foro municipal de Segovia, cuyos primeros restos fueron localizados en unas excavaciones realizadas en 1990 en el entorno de la plaza de Guevara. Allí apareció un conjunto de grandes estructuras de uno de sus edificios y restos de los cimientos de un espacio columnado que podían pertenecer a un pórtico, que lo cerraba por uno de sus lados, según la habitual tipología de estos complejos públicos en el occidente romano. Pudo formar parte de un inmueble singular, como una basílica (edificio público destinado al tribunal), que ocupaba un lugar preferente. Los historiadores barajan que podría tratarse de un conjunto rectangular de unos 100 metros de longitud.


Los hallazgos no se ven actualmente al estar cubiertos por un edificio construido posteriormente. A los restos de otro conjunto del foro —espacios que se corresponden con un sector de una estructura de habitación, posiblemente pertenecientes a un pórtico, debajo de la plaza de Guevara— se accede a través de un aparcamiento privado. Además, según Martínez Caballero, hay unas interesantes pinturas murales y unas soluciones arquitectónicas típicamente romanas con muros de ladrillo y grandes sillares en las zonas estructurales principales del edificio.


En diferentes intervenciones que se han realizado en esa zona de la plaza y en la calle Miguel Canto Borreguero se han ido localizando trazas, algún muro, pertenecientes a un espacio monumental, así como en las plazas de la Rubia y la del Potro, donde han salido a la luz restos de grandes muros que deben contextualizarse en ese espacio foral.


En este contexto se enmarca el foro municipal de Segovia, cuyos primeros restos fueron localizados en unas excavaciones realizadas en 1990 en el entorno de la plaza de Guevara. Allí apareció un conjunto de grandes estructuras de uno de sus edificios y restos de los cimientos de un espacio columnado que podían pertenecer a un pórtico, que lo cerraba por uno de sus lados, según la habitual tipología de estos complejos públicos en el occidente romano. Pudo formar parte de un inmueble singular, como una basílica (edificio público destinado al tribunal), que ocupaba un lugar preferente. Los historiadores barajan que podría tratarse de un conjunto rectangular de unos 100 metros de longitud.

Los hallazgos no se ven actualmente al estar cubiertos por un edificio construido posteriormente. A los restos de otro conjunto del foro —espacios que se corresponden con un sector de una estructura de habitación, posiblemente pertenecientes a un pórtico, debajo de la plaza de Guevara— se accede a través de un aparcamiento privado. Además, según Martínez Caballero, hay unas interesantes pinturas murales y unas soluciones arquitectónicas típicamente romanas con muros de ladrillo y grandes sillares en las zonas estructurales principales del edificio.

En diferentes intervenciones que se han realizado en esa zona de la plaza y en la calle Miguel Canto Borreguero se han ido localizando trazas, algún muro, pertenecientes a un espacio monumental, así como en las plazas de la Rubia y la del Potro, donde han salido a la luz restos de grandes muros que deben contextualizarse en ese espacio foral.





Fuentes municipales han explicado que, además de completar la excavación llevada a cabo hace 30 años, en una zona de la misma plaza ocupada por un jardín se procederá a la restauración y musealización del complejo. Se recuperará además el espacio transitable en la calle al crearse un sótano arqueológico con acceso directo desde el exterior.


Topografía compleja


Martínez Caballero entiende que en la zona ajardinada se pueden hallar los restos de otro edificio que se abría hacia el foro, que estaba presidido por un templo, punto de proyección escenográfica, aunque se desconoce aún dónde se encontraba. Hay confianza en que los trabajos de arqueología saquen a la luz algún indicio más para reconstruir la planta en su totalidad. Estos espacios públicos principales de las ciudades romanas estaban estructurados en grandes áreas abiertas, cerradas generalmente por pórticos. A su alrededor se disponían los diferentes edificios administrativos, religiosos y comerciales necesarios para el funcionamiento de la ciudad, desde la basílica a tiendas, archivos, la curia local o los espacios de administración y gestión local de gobierno, entre otros.

A partir de esa tipología general, el director del Museo de Segovia cree que se puede interpretar que las estructuras pertenecen a un conjunto arquitectónico, a la vez que los grandes restos de los cimientos documentan la existencia de una gran estructura de aterrazamiento de una parte del foro.




En una parte de la ciudad, en la zona central, los romanos decidieron levantar el espacio público principal: el foro. Los desniveles topográficos de la plaza de Guevara fueron salvados por grandes estructuras de aterrazamiento que creaban los planos horizontales donde se levantaban sus edificios. Estas soluciones son muy habituales en el Valle del Duero, donde ciudades como Uxama Argaela o Tiermes, en Soria, presentan sus conjuntos forales sobre grandes plataformas artificiales que dotaban a los edificios de gran vistosidad y de un componente escenográfico muy buscado, con el fin de resaltar esos espacios como elementos principales de representación y focos de referencia simbólica en el paisaje urbano de la ciudad.





En cuanto a otros legados romanos, en la muralla medieval, construida a partir del siglo XI, se conservan más de un centenar de inscripciones romanas pertenecientes a estelas funerarias de las diversas necrópolis que se situaban alrededor de la ciudad, que fueron reutilizadas como material arquitectónico. Se conocen también restos de unas termas cerca de la iglesia de San Martín, los de una necrópolis en la zona de la actual iglesia de San Millán y de un cementerio de tradición indígena, todavía en funcionamiento a mitad del siglo I. En otras intervenciones aparecieron restos de estructuras y algunos muros en la calle de la Judería, en la plaza Reina Doña Juana y en la Plaza Mayor, pero nunca viviendas completas.

En algunas zonas de los bordes del recinto amurallado, donde aflora la roca en superficie, hay vestigios de espacios tallados en la roca, pertenecientes a cimientos de edificios, incluso algunas estancias, que podían ser interpretadas como espacios subterráneos de viviendas, por ejemplo junto al Museo de Segovia, restos de una rampa de comunicación interna, posiblemente de época celtibérica-romana, siguiendo una tradición muy habitual en esta parte de Hispania, donde se utilizaban técnicas rupestres para resolver ciertas necesidades estructurales.

Estación de paso de norte a sur

Segovia fue una ciudad de cierta entidad, nudo de comunicaciones importantes a los pies de uno de los pasos principales del Sistema Central, el de la Fuenfría, lo que la convertía en una estación de paso necesaria entre la Meseta Norte y la Sur. Además, se coloca en el eje de una vía importante de tráfico de personas y vía pecuaria, que es el eje paralelo al Sistema Central por el norte que comunicaba la zona del Alto Duero con la actual Extremadura, precedente de la carretera N-110 (Soria-Plasencia).

Especial punto de referencia comercial al sur del Duero, en opinión de Martínez Caballero, en época romana controlaba un amplísimo territorio provincial, unos 2.500 kilómetros cuadrados, que la convertían en un espacio con alta potencialidad de aprovechamientos agrícolas, ganaderos y forestales. Además, se ubican unas minas de cobre relevantes en el centro peninsular, Los Almadenes, en Otero de Herreros. Segovia tenía una alta competencia económica en época romana que explica, por una parte, las dimensiones de la ciudad y la presencia del monumental acueducto.

El espacio de la actual provincia estaba gestionado en época romana dentro de la demarcación administrativa de cuatro ciudades: Confluenta, en Duratón, que gestionaba los territorios del alto valle del Cega y del alto valle del Duratón; Cauca, de origen vacceo, desde donde se administraba la zona de la campiña cerealística del valle medio del Eresma, y en el área más oriental, el alto valle del Riaza, dentro la demarcación de Tiermes, perteneciente a la provincia de Soria.

Las investigaciones realizadas en Tiermes y Confluenta han ido descubriendo elementos importantes de arquitectura romana teniendo en cuenta que estos lugares quedaron abandonados en la Edad Media, con lo cual es posible reconocer las estructuras urbanas. En el caso de Coca es más desconocido porque la villa medieval se superpone sobre la ciudad romana y la exploración del subsuelo solo se puede acometer cuando hay obras civiles, que son muy limitadas. 

También se conocen restos de otros asentamientos rurales romanos, especialmente villas de época bajo imperial, grandes edificios que actuaban de residencias rurales para grandes terratenientes o aristócratas locales que explotaban terrenos, como la villa de Aguilafuente, donde las excavaciones realizadas entre 1968 y 1972, que han continuado en 2018, están identificando un amplísimo espacio residencial romano organizado en torno a un gran peristilo central. 



Fuente:  https://elpais.com

domingo, 5 de diciembre de 2021

COSAS DE ROMANOS 1 (LOS ROMANOS EN LA MESA)

En la mesa con los antiguos romanos: 5 comidas típicas de esa época







Si las leemos hoy, las recetas de los platos más populares entre los antiguos romanos podrían despertar más de una perplejidad para nuestros paladares refinados de siglos de historia. Pero también es cierto que la comida de la Antigua Roma también revela un uso sabio (y sostenible) de los ingredientes, que en definitiva haría que los nutricionistas pensaran que tampoco son tan algo tan sorprendente. Conozcamos a continuación 5 comidas típicas de los antiguos romanos.

En la mesa con los antiguos romanos: 5 comidas típicas de esa época

Mucho se habla de las gestas, avances e historia en la Antigua Roma pero ¿de qué modo se alimentaban los antiguos romanos? Puede que algunos de los alimentos que tomaban sorprendan a más de uno, pero lo cierto es que aquellos que eran más populares o que más se consumían, de alguna manera se siguen tomando actualmente.

El puls de los soldados

Es bien sabido que los cereales eran el alimento básico de la dieta romana. Y el alimento más fácil de hacer con harina de trigo (o mijo o espelta) era el puls, una especie de papilla salada o polenta, que se prepara dejando que el trigo hierva en agua hasta que se absorbe ese agua. En ese momento, se agregaba sal y otros ingredientes en función del gusto de cada uno. El puls más preciado, el púnico , también contenía miel, queso y huevos.

El puls se difundió en la sociedad romana gracias a los soldados: en el ejército romano se preparaba la comida en el contubernio, la tienda en la que vivían, comían y dormían los soldados (en grupos de 8/10). Entre estos últimos, una pareja se hacía cargo de la cocina, y al no disponer de mucho tiempo y ni siquiera un horno para transformar la harina en pan, hacían esta sabrosa papilla.

Panis Quadratus

Si el puls era la comida romana más fácil de preparar, el pan era el más popular, especialmente en los últimos años del imperio cuando el suministro gratuito de cereales comenzó a ser reemplazado por pan precocido. El pan se producía a escala industrial en grandes panaderías y la forma estándar era el panis quadratus , una barra circular grabada en el exterior para obtener ocho rebanadas. Según el arqueólogo Farrell Monaco, las ranuras se hacía con un objeto parecido a una rueda de carro (con ocho radios) en miniatura que se apretaba en la masa.

¿La razón? » Las ocho cuñas en la parte superior del pan probablemente fueron hechas para romperse más fácilmente y usarse como ‘utensilios de cocina comestibles’ para acompañar guisos, sopas y legumbres «. En Pompeya , los arqueólogos han desenterrado varios ejemplos carbonizados de panis quadratus y muchos frescos que lo representan. A juzgar por el registro arqueológico, el panis quadratus se consumía comúnmente en entornos urbanos , donde muchas personas preferían comprar sus alimentos en lugar de cultivarlos y cocinarlos ellos mismos. El pan más barato era muy oscuro, mientras que el más caro también era más ligero, ya que estaba hecho de harina más fina.

El garum de pescado

El garum de pescado era otra de las comidas de la Antigua Roma que más se tomaba. Una especie de conserva que consistía en coger las entrañas del pescado, colocarlas en un recipiente y salarlas. Eran especialmente especies de peces pequeños que una vez saladas, se dejaban en remojo al sol, dándoles la vuelta con frecuencia. Cuando están maceradas por el calor, se trituraban bien hasta extraer una salsa que era el garum que acompañaba a muchos platos. Una salsa fuerte y con mucho olor que quizás hoy en día no querríamos probar pero que si se preparaba con las entrañas de pescado fino y con combinaciones particulares de hierbas y especias, era considerada todo un manjar.

El dulce defrutum

Hoy, Italia es uno de los mayores exportadores de vino del mundo. Pero la del vino ya era una industria importante en la antigua Roma y, como todas las industrias, producía sus residuos. El principal producto de desecho era el vino que se había echado a perder o no había envejecido adecuadamente, que se convertía así en vinagre o acetona. Pero el vinagre no era el único residuo del vino producido por la industria vitivinícola romana. También había mosto y otras sobras que los romanos usaban para hacer un edulcorante barato llamado defrutum o sapa , según la cantidad de mosto utilizada.




El defrutum era básicamente una salsa dulce barata que se podía agregar a las comidas para darles sabor y calorías. Claro, la miel era un mejor edulcorante, pero también era más cara y solo se producía en ciertas regiones, mientras que el vino se producía en casi todos los rincones del Imperio. Lo que explica por qué el defrutum era más popular.

El gustum de praecoquis

Uno de los mejores ejemplos del gusto romano por platos dulces y salados al mismo tiempo fue el gustum de praecoquis, un aperitivo muy apreciado por las familias patricias. Se describe en el libro De Re Coquinaria de Marco Gavio Apicius. Los cocineros lo preparaban hirviendo albaricoques a los que luego agregaban pimienta molida y menta, salsa de pescado, vino de pasas, vino y vinagre, junto con un poco de aceite de oliva. Una vez que el líquido se reducía a salsa, después de unos 20 minutos, el cocinero añadía más pimienta y lo servía. Este plato nació dulce y fácilmente podría haberse servido como postre. Pero la adición de pimienta, vinagre y salsa de pescado lo convirtió en un plato para servir antes de la comida principal.


Fuente:  https://okdiario.com/


jueves, 2 de diciembre de 2021

AQUIS QUERQUENNIS (UN CAMPAMENTO SUMERGIDO)

 

Aquis Querquennis, el campamento romano que aparece y desaparece

No son unas ruinas más. Este yacimiento de Orense, además de ser el asentamiento militar mejor estudiado de la época, queda sumergido varios meses al año por las aguas del embalse de Las Conchas.





Si de algo anda sobrada España es de restos romanos. Hispania fue una de joyas del Imperio y Roma levantó en nuestro suelo todo tipo de infraestructuras de las que han llegado a nuestros días multitud de evidencias, desde teatros a circos, pasando por anfiteatros, templos, calzadas, acueductos, termas, mansios…. He visitado la mayoría de ellas, pero pocas me han impactado tanto como este campamento romano de la Vía Nova, al sur de la provincia de Orense, porque pese a estar declarado bien de interés cultural, que sea visible o no depende del nivel de las aguas de un pantano.


Retrocedamos un poco en la historia: la construcción y mantenimiento de las calzadas romanas movilizaba un ingente número de ingenieros y tropas. Y las obras de la Vía XVIII o Vía Nova, entre las ciudades de Bracara Augusta (actual Braga, en Portugal) y Asturica Augusta (actual Astorga) no eran una excepción. Para albergar a la cohorte de legionarios encargados de esas labores se levantó hacía el año 79 un gran campamento a orillas del río Limia, en lo que hoy es la parroquia de Baños de Bande, al sur de la provincia de Ourense.

Era una fortificación notable, con una extensión de 25.000 metros cuadrados y rodeada por una sólida muralla de cinco metros de alto por tres de ancho hecha con piedra de granito sin cementar, dotada de cuatro puertas y otras tantas torres defensivas más un foso exterior de otros cinco metros de ancho. Un recinto bastante inexpugnable, vamos. Y suficiente para albergar a 600 legionarios de infantería y caballería de la Legio VII Gemina, desplazados a tal efecto desde su cuartel general en León.



El paso de la Vía Nova por Ourense era conocido desde antaño porque la provincia está regada de miliarios: es la calzada romana en la que se han encontrado más cantidad de estos postes kilométricos en toda Europa. Pero del campamento no se supo hasta los años 20 del siglo pasado, cuando los vecinos al remover tierras encontraron restos de muros y cerámicas. La primera visita y excavación de cierto rigor científico la llevó a cabo en 1921 el historiador y antropólogo Florentino López Alonso-Cuevillas junto a otros miembros de la intelectualidad galleguista de la Xeración Nos. Pensaron que podría tratarse de una ciudad, pero ni los medios que tenían ni la época en la que vivían les permitieron avanzar más allá. El lugar pasó a ser conocido entre los lugareños como a cidá, la ciudad.




Hasta que llegó la guerra Civil y tras ella la dictadura. Los pantanos del franquismo no atendían a razones: se hacían, sí o sí, cayera quién cayera. Y la construcción de la presa de Las Conchas, inaugurada por Franco en 1949, anegó buena parte del valle del río Limia, sus pueblos y cultivos pero también las evidencias del pasado romano.


No fue hasta 1975 cuando se renovaría las excavaciones y lo que se creía una ciudad se reveló como un gran campamento romano, el mejor estudiado hasta la actualidad de Hispania y uno de los más importantes conocidos hasta el momento. Una visita imprescindible en esta comarca de la Baixa Limia. Pese a la inconveniencia de poder excavar solo cuando las aguas del pantano de Las Conchas bajan de nivel (buena parte del año el yacimiento queda cubierto por las aguas) los trabajos prosperaron y dejaron al descubierto un gigantesco complejo militar con cinco stigrias (barracones) para la tropa en torno a un patio central, almacenes, hórreos, una cisterna de agua, un hospital o valetudinarium además del principia o cuartel general.

Lo primero que impresiona de la visita es la simetría de las construcciones. Como lanzados con tiralíneas, los muros y estancias forman una cuadrícula perfecta sobre una llanura de hierba y guijarros que habla de la habilidad constructiva de Roma. Bien es cierto que esa visión solo es plena desde el aire. Lo segundo es la belleza del lugar: incluso con la presencia invasiva de las aguas del pantano, lo que rodea al yacimiento es una naturaleza apabullante y solitaria, con densos bosques de robles, abedules, acer y otras especies que en otoño se visten con un manto de color. Esta comarca de la Baja Limia es una de las zonas más despobladas de Galicia y esa ausencia humana se siente y hace aún más singular la visita.



unto al campamento apareció también una mansio, las casas de postas que daban servicio a las calzadas romanas cada 25 milia passum. Se trata de la tercera de las diez mansios de la Vía Nova contando desde Braga (según el Itinerario de Antonino) y deja ver aún las habitaciones donde pernoctaban los viajeros imperiales, el horno donde se cocía el pan, el pozo de agua y las caballerizas. Un poco más allá hay unas pozas de aguas termales al aire libre conocidas por los vecinos desde tiempos inmemoriales y usadas ahora por los viajeros en las que debían estar las termas romanas y que fueron, sin duda, una de las razones por las que el campamento se instaló aquí.

A la entrada del yacimiento está el Centro de Interpretación y sede de la Fundación Aqua Querquennae. Alberga una interesante exposición permanente sobre el pueblo galaico-romano de los Quarquernos -que habitaban estas tierras-, la llegada de Roma y la construcción del campamento; también sobre el paso de la Vía Nova por esta comarca.

Aquis Querquennis es una visita de lo más recomendable si estás por esta comarca del sur orensano o te interesa la historia de Roma en la península. Puede que cuando llegues al agua anegue parte del yacimiento, pero eso es parte de su peculiaridad y encanto.

Fuente:  https://elpais.com/

lunes, 29 de noviembre de 2021

EL PLOMO Y EL IMPERIO

 


¿Qué relación hay entre el plomo y la caída del Imperio Romano?






Hay una serie de factores que se relacionan con la caída del Imperio Romano, alrededor del 476 d.C.  El lento declive del imperio comúnmente se atribuye a invasiones bárbaras, campañas militares fallidas, desafíos económicos, corrupción del gobierno y una dependencia excesiva del trabajo esclavo entre otras causas. Pero también se ha sugerido que los efectos tóxicos del envenenamiento por plomo en gobernantes, cada vez más erráticos, también pueden haber contribuido a su desaparición. El plomo tiene una serie de propiedades que lo hacen práctico para los distintos usos. Es barato, está ampliamente disponible, es resistente a la corrosión cuando se expone al aire y al agua, tiene un punto de fusión bajo y es altamente maleable. Esto significa que se puede mezclar con una amplia gama de productos y es altamente tóxico si llega al cuerpo humano.



Las razones de la caída del Imperio Romano: el envenenamiento por plomo a menudo se descarta, pero la teoría tiene cierto mérito.

La caída del Imperio Romano es un tema muy debatido, y para el cual existen una serie de teorías sobre como cayó finalmente una potencia tan grande. Algunas teorías, como la contaminación por tuberías de plomo, parece poco creíble, mientras que otras, como la pérdida de la virtud cívica, podrían aplicarse a algunas naciones modernas.

Se debe tener en cuenta que muchas de las razones identificadas para la caída, se pueden considerar como una más y no como la única causa. Los grandes historiadores reconocen que, si bien fueron muchos y variados los problemas que plagaron a Roma, las invasiones bárbaras fueron la causa literal de la caída de Roma Occidente.

El envenenamiento por plomo muchas veces se descarta como una de las posibles causas de la caída del Imperio Romano, pero la teoría tiene cierto valor. Los romanos usaban el plomo en muchas formas, entre las cuales incluían alimentos y agua. El envenenamiento con plomo podría haber causado infertilidad, pérdida de memoria y capacidad cognitiva reducida, entre otros síntomas, especialmente entre los miembros de la nobleza. Aunque esta teoría quedó debilitada, debido a que los romanos conocían muy bien al plomo y cuál podría ser su impacto en la salud.

Edward Gibbon, sostenía que los romanos se volvieron blandos. Los romanos de la República eran brutales y tercos; su firme resistencia frente a leyendas como Pirro y Aníbal construyeron su futuro imperio.

Los verdaderos romanos estaban entonces demasiado relajados y débiles para defender su imperio, y pagar a los bárbaros se convirtió en una práctica más común.

Si bien las opiniones de Gibbon sobre el declive de la virtud cívica todavía tienen algo de peso, la opinión sobre el cristianismo a menudo se descarta, especialmente porque el Imperio Bizantino era funcionalmente un Imperio Romano Cristiano en Oriente y tuvo períodos de gran éxito.



Fuente:  https://okdiario.com/ciencia/


La atracción fatal del plomo

Por miles de años, el plomo ha ejercido una fuerte atracción sobre pintores, constructores, químicos y productores de vino; pero históricamente también ha hecho un daño - especialmente a los menores - del que no se habla.

Pese a que fue vetado en la gasolina, tu auto todavía contiene varios kilogramos de esta sustancia. ¿Hemos aprendido finalmente a utilizar el plomo de forma segura?

El elemento número 82 es uno de los pocos que la humanidad conoce desde hace miles de años.

El plomo puro más antiguo, hallado en Turquía, fue trabajado por los fundidores de hace más de 8.000 años.

El plomo es muy sencillo de producir. A menudo viene mezclado con otros minerales más preciados, sobre todo plata.

Los romanos fueron los primeros en explotar el plomo a escala industrial.

Núcleos de hielo en Groenlandia contienen rastros de polvo de plomo de hace 2.000 años, transportados por el viento desde las gigantes fundiciones romanas.

El plomo tuvo múltiples usos durante el Imperio Romano, como en la construcción de acueductos y cañerías para el agua.

No en vano la palabra "plomero" se deriva del término en latín para el plomo: plumbum.


Hondero balear. tropas auxiliares de Roma. Utilizaban balas de plomo


"Pienso en el plomo como en el plástico del pasado", explica el historiador especializado en minería del plomo, Lynn Willis.

Al ser maleable y aparentemente inmune a la corrosión, el plomo –al igual que los plásticos modernos- se hizo omnipresente. Y no sólo en tiempos romanos.

"En una gran casa del siglo XVII podías encontrar una mesa cubierta con cacharros de plomo, así como las cisternas que contenía el agua, los desagües, las cañerías".

El plomo tiene un tradicional vínculo con el gremio de la construcción, al ser un material resistente al agua muy útil para techos y marcos de ventanas y para sellar paredes de piedra.


También se descubrió que tenía otras propiedades. El carbonato de plomo, por ejemplo, sirvió como pintura barata y duradera desde tiempos antiguos.

Conocido actualmente como "copo blanco" era valorado por antiguos maestros como Rembrandt por la resolución de su color y los bellos contrastes que aportaba a sus pinturas al óleo.

Entre tanto, los fabricantes de vidrio aprendieron que si añadían óxido de plomo lograban darle brillo a objetos como decantadores de vino, porque el plomo refracta la luz a través de un arco más amplio.

Sin embargo, un decantador de vino de cristal con plomo pasa a ser una idea particularmente mala, según Andrea Sella, profesor de química en el University College de Londres, sobre todo si el vino (o jerez, porto o brandy) está en el recipiente durante mucho tiempo.

"El plomo se disuelve lentamente en el vino. Lo llamativo es que obtienes un componente que se empezó a conocer como 'el azúcar del plomo’".

Este componente, acetato de plomo, no sólo se parece al azúcar, sino que tiene un sabor intensamente dulce, explica el profesor Sella.

"Una de las cosas curiosas es que la bebida que pones en tu decantador gradualmente se va haciendo más dulce".

Pero el plomo, por supuesto, también es tóxico.

Una vez dentro del cuerpo, interfiere con la propagación de señales a través del sistema nervioso central y se abre camino hacia las enzimas, perturbando su papel en el procesamiento de elementos nutritivos como el zinc, el hierro y el calcio.

Y así, la historia está repleta de ejemplos de personas que, a menudo sin saberlo, realzan el sabor de sus bebidas con plomo, con consecuencias horribles para la salud de los consumidores.

La gota -un sello de la nobleza inglesa en el siglo XVIII- puede ser causada por el envenenamiento por plomo.

Esta enfermedad inducida por el plomo también fue muy familiar para los romanos. Ellos la asociaban con el lúgubre dios Saturno, que se comió a sus propios hijos.

La conexión era acertada. Una exposición crónica al plomo causa depresión, dolores de cabeza, agresividad y pérdida de memoria.

También puede causar esterilidad y algunos sugieren que esto explica el fracaso común de los aristócratas romanos, como César Augusto, a la hora de producir un heredero natural.

Los romanos pudieron ser envenenados por el plomo presente en las cañerías, o también por su presencia en monedas, cazuelas y platos, así como en pinturas y cosméticos.

Sin embargo, la fuente más probable fue -una vez más- el vino, especialmente un edulcorante y conservante que los romanos llamaban sapa o defrutum.

¿Ayudó el envenenamiento por plomo a destruir al Imperio Romano? Los romanos hervían jugo de uvas en cazuelas de plomo para extender la vida de los vinos.

¿Por qué cazuelas de plomo? Según el productor de vino Columella, "los recipientes de bronce sueltan polvo de cobre, que tiene un sabor desagradable".

El resultado es claro: si se analizan los huesos en antiguos cementerios romanos se observa que contienen niveles de plomo tres veces más altos que el límite moderno de seguridad recomendado por la Organización Mundial de la Salud.

La pregunta de si esto contribuyó a la aparente locura de emperadores como Calígula o Nerón y al eventual colapso del Imperio sigue siendo tema de debate entre académicos clásicos.

La Revolución Industrial (siglos XVIII-XIX) dio lugar a una nueva oleada de envenenamiento por plomo mucho más grande que cualquier hecho sucedido en los tiempos antiguos.

Esta vez fueron las clases trabajadoras más que los aristócratas quienes soportaron la carga.

Los trabajadores de las minas de plomo de Derbyshire (Reino Unido), por ejemplo, tenían a menudo una línea negra en sus encías, al parecer causada por la reacción química entre el plomo en la sangre y el sulfuro liberado por las bacterias en la boca, después de que comieran cierto tipo de alimentos, huevos incluidos.

Los más afectados fueron los empleados en fundiciones o fábricas de pinturas basadas en plomo, que se hallaron rodeados diariamente por los gases emanados por el plomo.

Dado que el envenenamiento por plomo ha estado presente por tanto tiempo, se puede decir que las acciones del químico Thomas Midgley Jr fueron temerarias hasta el extremo.

Él fue el hombre que puso plomo en la gasolina.

En 1921, como brillante joven químico de la automotriz General Motors, descubrió que al añadir el componente tetraetílico - derivado del plomo - los motores funcionaban de forma más eficiente, eliminando el golpeteo incontrolable de los primeros autos de motor.

El producto se comercializó con el inocente nombre de "etilo".

Cuando fue retado por los peligros del contenido de plomo, Midgley convocó una rueda de prensa en la que roció sus manos con el elemento químico y respiró su vapor durante todo un minuto, alegando que podría hacer lo mismo cada día sin sufrir efectos nocivos.

La planta de etilo de GM en Nueva Jersey tuvo que cerrar después de que varios trabajadores se volvieran locos y algunos murieran.

La prensa rebautizó el etilo con el nombre de "gas lunático".

Años después, Midgley contrajo la polio y fue confinado a una cama, con lo que diseñó un sistema de poleas para elevarse – un día se vio enredado en ellas y murió de asfixia.

Sin embargo, la tragedia más grande fue su legado.

Fue Midgley quien inventó los clorofluorocarbonos - CFCs – los gases refrigerantes señalados por abrir el agujero en la capa de ozono e incrementar la incidencia del cáncer de piel.

Y los autos continuaron expulsando gases de bromuro de plomo durante décadas.

Aunque esta fue una fuente mucho más diluida de envenenamiento que la sapa romana o el aire viciado de las pinturas victorianas, era sin comparación mucho más extensa, afectando a cada ciudad del planeta. Y esta vez las víctimas eran niños.

Fue otro estadounidense, el psiquiatra infantil Herbert Needleman, quien finalmente logró que se eliminara el plomo de la gasolina.




En las décadas de 1970 y 80, Needleman descubrió que incluso los niveles muy bajos de exposición al plomo causaba daños irreparables a infantes, incluidos bebés no natos.

Conforme crecieron, sus coeficientes intelectuales eran más bajos, tenían problemas de concentración y a menudo abandonaban los estudios.

Como adultos jóvenes - sugirieron los datos - eran más propensos a convertirse en abusadores, delincuentes, criminales, drogadictos, desempleados, etc.

Needleman concluyó que el plomo había debilitado permanentemente su capacidad de resistir a impulsos arriesgados.

En gran parte gracias al trabajo de Needleman, Estados Unidos empezó a eliminar gradualmente el tetraetilo de plomo en 1975, y la mayor parte del mundo siguió el ejemplo. Aun así, sólo ahora se empieza a conocer la posible escala del daño causado por el envenenamiento por plomo.

La campaña para eliminar el plomo del entorno continúa.

Needleman alegó que la pintura con plomo es una fuente de envenenamiento casi tan grande como la gasolina en el mundo moderno.

Todas las pinturas, incluso las duraderas basadas en plomo, tienden a desmenuzarse.

Pero al ser un elemento químico, el plomo nunca se descompone ni desaparece.

Al contrario, el polvo se puede inhalar o los copos de sabor dulce pueden ser consumidos por un bebé curioso.

Todavía se puede encontrar plomo en muchos elementos de nuestra vida diaria, pero el uso más grande, irónicamente, está todavía en tu auto.

Casi el 90% del plomo se usa para fabricar baterías.

Algunas de ellas están en hospitales o en teléfonos celulares para aportar energía adicional en caso de que haya algún fallo en la red eléctrica pero la mayoría de ellas se usan para arrancar los autos cada mañana.

Incluso autos híbridos o completamente eléctricos contienen una batería ácida de plomo que complementa a la principal de litio o híbrida de metal.

Y ahora las buenas noticias: a diferencia de una lata de gasolina con plomo, una batería con plomo es una unidad sellada.

El plomo nunca se escapa. Y esto permanece así incluso al final de la vida de la batería.

"El plomo tiene la tasa de reciclaje más alta de cualquier metal", señala Andy Bush, jefe de la Asociación Internacional del Plomo.

"La tasa de reciclaje en Europa y Estados Unidos para las baterías es del 99%".

Más allá de las baterías selladas, el plomo sigue presente en nuestras vidas, en algunas cañerías viejas y en viejas capas de pintura del hogar.

O incluso en la gasolina de países como Irak, Yemen, Birmania y Corea del Norte, siguen usando gasolina con plomo.

En algunos lugares, como en la británica región de Derbyshire, encontró su camino de vuelta a la tierra.

Allí continuará hasta que alguien lo limpie.




Fuente: https://www.bbc.com/mundo/noticias


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