In memoriam Pedro Morales Cuenca.


En la localidad conquense de Torrejoncillo del Rey, fue descubierta en el año 1955, por D. Pedro Morales, una cavidad revelada en sueños, como un lugar donde encontraría un singular tesoro escondido en un palacio de cristal.

Tres meses de intensos trabajos dieron como resultado el hallazgo de una cavidad subterránea que resultó ser una mina romana de lapis specularis, de la que no quedaba ni el recuerdo.

En la actualidad, gracias a la intervención de la asociación arqueológica: Cien mil pasos alrededor de Segóbriga y la diputación provincial de Cuenca, se ha convertido en lugar de obligada visita tanto por su interés histórico como cultural.

Si deseas saber más sobre esta historia, accede mediante este link

https://moraencantada.blogspot.com/2011/04/historia-de-un-sueno.html


miércoles, 14 de abril de 2021

 



El conjunto arqueológico de Baelo Claudia, en Bolonia (Tarifa), celebrará los días 16, 17 y 18 de abril una serie de actividades, bajo el lema Pasados complejos: futuros diversos, para celebrar el Día Internacional de los Monumentos y Sitios de la Unesco. Una visita guiada y dos visitas-taller son los eventos programados para festejar la fecha.

El viernes 16 de abril, se realizará la visita guiada Baelo, pasado y presente de una ciudad del Estrecho, de aproximadamente dos doras de duración (12:00). El objetivo de esta actividad es ofrecer una visita que permita conocer el conjunto arqueológico: Claudia, su economía, sociedad y sus principales edificios históricos, así como del surgimiento, evolución y ocaso de la ciudad, avanzando hacia un asentamiento más dinámico y diverso. A través de un paseo por sus calles los visitantes comprenderán los nexos existentes entre el pasado clásico y el presente de las ciudades y la riqueza cultural actual.

El sábado se ha programado una visita y taller de restauración de la inscripción de los pies de Isis, con dos sesiones (10:30 y 12:30) de dos horas de duración. La actividad está enfocada a una icónica pieza de Baelo Claudia: la placa votiva de mármol de los pies de Isis, aparecida en el templo de Isis. Para el taller, cada participante dispondrá de una placa cerámica que imite esta pieza, con el objetivo de proceder a su restauración.

Dicha pieza arqueológica simboliza un pasado complejo y enriquecedor donde pudieron cohesionarse y convivir distintas culturas, ya que se trata de un singular culto egipcio integrado en el mundo romano. Los participantes podrán llevarse consigo la pieza a modo de feedback recordando la fusión cultural entre oriente y occidente, el valor del patrimonio y la necesidad de conservarlo para el disfrute de generaciones venideras.

La última actividad tendrá lugar el domingo, con la visita-taller Acércate más a Baelo Claudia. Un pasado muy cercano, con dos sesiones (10:30 y 12:30) de 90 minutos de duración. Para la ocasión se incluirán nuevos discursos, enfoques diferentes y matizados de las narrativas históricas existentes, para apoyar puntos de vista inclusivos y diversos donde se hablará del pasado monumental de la ciudad romana de Baelo Claudia pero también del futuro que viene. Se tratarán temas como el papel de la mujer en Roma y en la actualidad, los cambios climáticos y las pandemias pasadas y actuales, la conservación del patrimonio y el paisaje, así como la herencia de Roma.

Paralelamente al itinerario por los principales monumentos de la ciudad romana, los visitantes irán parando en algunos de los hitos arquitectónicos donde personajes del pasado y del presente dirigirán unos talleres participativos sobre las temáticas de la fabricación del garum (en la factoría de salazones), del mundo mitológico (templos), de las comedias y tragedias grecorromanas (teatro), etc.

Las actividades tendrán un aforo máximo de 24 personas, con necesidad de inscripción previa a través del siguiente correo electrónico: baeloclaudia.ccul@juntadeandalucia.esTambién se retransmitirán en directo a través del canal de Instagram de Baelo Claudia.




Fuente:https://www.europasur.es/t

viernes, 9 de abril de 2021

GUERREROS DE LA ANTIGUA IBERIA


El fin de los tópicos sobre los pueblos prerromanos de Iberia: mucho más que simples guerrilleros



Una obra colectiva de arqueólogos e historiadores analiza el mosaico de sociedades con prácticas militares diversas que dominaron la Península Ibérica antes y durante la conquista de Roma.



Las fuentes literarias grecolatinas, los autores clásicos, dibujaron a los pueblos hispanos que dominaban la Península Ibérica antes de la conquista de Roma ya no solo como bárbaros primitivos para justificar el derecho de dominio sobre este territorio, sino que también los caracterizaron por una forma de hacer la guerra basada en bandas irregulares de "guerrilleros" que emprendían fugaces razias. Así contribuyeron a presentar una misión civilizadora y pacificadora acometida por los ejércitos de la Urbs sobre unas comunidades salvajes sin apenas capacidades tácticas.

Pero nada más lejos de la realidad. La lectura crítica de estos mismos textos desde la perspectiva de la historia militar y los avances en el conocimiento gracias a las investigaciones arqueológicas realizadas en las últimas décadas han revelado un escenario mucho más complejo. Los lusitanos, por ejemplo, armaron ejércitos organizados de miles de hombres que operaron estratégicamente bajo el mando de caudillos, como el célebre Viriato, e ingeniaron maniobras de notable éxito. Una de ellas fue la retirada fingida, repetida en varias ocasiones y que consistía en revolverse y tomar por sorpresa a sus perseguidores: en 147 a.C. el temible guerrero emboscó y acabó con 4.000 romanos, entre ellos el pretor Cayo Vetilio. No fueron, por lo tanto, simples bandoleros.Las fuentes literarias grecolatinas, los autores clásicos, dibujaron a los pueblos hispanos que dominaban la Península Ibérica antes de la conquista de Roma ya no solo como bárbaros primitivos para justificar el derecho de dominio sobre este territorio, sino que también los caracterizaron por una forma de hacer la guerra basada en bandas irregulares de "guerrilleros" que emprendían fugaces razias. Así contribuyeron a presentar una misión civilizadora y pacificadora acometida por los ejércitos de la Urbs sobre unas comunidades salvajes sin apenas capacidades tácticas.




Asimismo, cántabros y astures pusieron en grandes aprietos a las legiones romanas, que a finales del siglo I a.C. debieron asediar sus castros fortificados con grandes contingentes humanos y numerosa maquinaria. Una táctica similar a la de los vacceos, que ocupaban la cuenca media del Duero: protegidos detrás de las murallas de sus oppida, lanzaron operaciones de hostigamiento con su nutrida caballería contra las líneas de suministro enemigas. No obstante, la relación entre ambos mundos no solo fue de enfrentamiento: los hispanos también lucharon y murieron por los intereses de Roma —y otras potencias mediterráneas— desde el siglo III a.C. hasta la disolución del Imperio de Occidente.

Los conflictos armados fueron el eje vertebrador del mosaico de sociedades y pueblos con prácticas militares diversas que caracterizó la Península Ibérica en las centurias inmediatamente anteriores al cambio de era. Una aproximación actualizada y de gran interés general para derribar los tópicos más enraizados es lo que propone Guerreros de la antigua Iberia, una obra colectiva que reúne los artículos de algunos de los grandes especialistas en la materia y que se enmarca en la colección Cuadernos de Historia Militar, editada por Desperta Ferro.

 

"Como enemigos, aliados o súbditos, los hispanos marcaron los usos, tácticas y panoplia de los ejércitos romanos pero, sobre todo, contribuyeron con su sudor y su sangre a las derrotas y triunfos de los mismos y, por lo tanto, a las consecuencias históricas de sus operaciones a lo largo y ancho del mundo antiguo", resume David Soria, doctor en Historia Antigua por la Universidad de Murcia y que analiza en su estudio el papel de los auxiliares hispanos en los contingentes de Roma, no integrando exclusivamente las legiones en época altoimperial. En las campañas que desembocaron en el sitio de Numancia (133 a.C.), estos efectivos llegaron a componer casi la mitad de las tropas de Publio Cornelio Escipión Emiliano. Las alianzas se remontaron a antes de la conquista.




Armas copiadas

La obra está divida en once capítulos que radiografían las distintas comunidades de la antigua Iberia y su panoplia. De los íberos, con su característica falcata, el catedrático Fernando Quesada Sanz destaca que su forma tradicional de guerrear consistía en presentar batalla en campo abierto y era similar a la practicada en buena parte del Mediterráneo. No fueron derrotados por contar con un armamento inferior, sino por "el manejo táctico (in)eficaz de ejércitos que ya superaban en ocasiones los 20.000 hombres, la menor disciplina, la ausencia de mandos intermedios, etc.; aspectos en que los romanos de fines de la guerra de Aníbal eran ya maestros".

Los celtíberos, bautizados por el historiador Floro como el "vigor de Hispania", tampoco esquivaron las batallas campales. Fueron auténticos amantes de las espadas. "Diseñaron una gran variedad de formatos funcionalmente impecables además de estéticamente preciosos y de una factura tecnológica excepcional", escriben los historiadores Alberto Pérez Rubio y Gustavo García Jiménez. De hecho, los legionarios convirtieron el gladii hispanienses en su mortífera espada y copiaron el puñal celtíbero.

Ambos investigadores analizan también el "salvaje oeste" de vacceos —una sociedad peculiar con "alergia" a las espadas que optó por los puñales ornamentados de tipo Monte Bernorio—, vettones —cuya panoplia fue un "imán" de influjos foráneos sin parangón— y lusitanos, con mayor misterio en cuanto a sus armas ante la escasez de registro arqueológico.

Gran belicosidad y resistencia manifestaron astures y cántabros, como refleja el estudio del arqueólogo Eduardo Peralta Labrador, gran investigador de las guerras cántabras. Desafiaron a las legiones de Augusto en campo abierto a través de una "guerra de terreno" en la que se aprovecharon de su movilidad y armas arrojadizas y resistieron hasta la muerte —o el suicidio— en sus poblados fortificados. Su mentalidad guerrera y aguante lo corroboran el despliegue militar que Roma tuvo que efectuar para someterlos.

A los galaicos, según Francisco Javier González García, no se les puede caracterizar como pacíficos grupos de agricultores, imagen desarrollada en la segunda mitad del siglo pasado. Por el contrario, la guerra "fue una práctica común, frecuente y generalizada entre las poblaciones prerromanas del noroeste peninsular; una actividad importante para la reafirmación de la cohesión comunitaria frente a los grupos vecinos, capaz de otorgar riqueza y prestigio a sus practicantes y fundamental en los procesos de configuración social vividos por las comunidades galaicas durante la Edad del Hierro". Si estos destacaron por enfrentamientos de emboscadas, a los habitantes de las actuales islas Baleares se los rifaron Roma y Cartago por su pericia con las hondas.

"Superados ciertos complejos de dependencia e inferioridad en los análisis, el modelo emergente de la guerra en la Península, y especialmente en el mundo ibérico, muestra una organización militar perfectamente estructurada que define un sistema avanzado en el que unidades diferenciadas por el tipo de armamento que portan y el papel que desempeñan en el combate (caballería pesada, caballería ligera, infantería pesada, infantería ligera y auxiliares), se estructuran en función de los sistemas políticos y territoriales y no solo en base a vinculaciones tribales o de dependencia personal", cierra el catedrático de Prehistoria Francisco Gracia Alonso. La guerra en Iberia, un arte mucho más complejos que las simples razias de guerrilleros.





Fuente:   https://www.elespanol.com/cultura/historia 











lunes, 5 de abril de 2021

ROSTRO ROMANOS 4


Unas piezas inclasificables


Tras los descubrimientos de Flinders Petrie, durante las primeras décadas del siglo XX los rostros de El Fayum salieron a la luz en otros muchos lugares de Egipto, algunos de ellos sensiblemente lejanos del oasis que les da nombre, como Antinópolis, Tebas o Menfis. Gracias a la introducción de una arqueología de base más científica, los nuevos hallazgos iban siendo cuidadosamente documentados. Era algo que ya no podía hacerse con las decenas de retratos con los que traficó Von Graff, separados de su momia original por los saqueadores.

Con el paso del tiempo han aflorado en museos de medio mundo donde se exhiben con la etiqueta “procedencia desconocida” (se cree, no obstante, que la mayoría provienen de Er-Rubayat, la necrópolis de la antigua ciudad de Philadelphia). El furor por los rostros de El Fayum se apagó pronto. Durante buena parte del siglo XX quedaron relegados a los peores puestos de los museos, considerados una mera curiosidad.

Los egiptólogos siempre tuvieron especial querencia por el período faraónico e ignoraron sistemáticamente el Egipto bajo dominación romana. Los estudiosos de Roma, por su parte, pasaban por alto la provincia egipcia por considerarla poco romanizada. Aquellos retratos eran demasiado inclasificables y chocaban con la tendencia humana de etiquetarlo todo. No fue hasta finales del siglo pasado, con el surgimiento de los estudios multidisciplinares, cuando se volvió a prestar atención a aquellas caras y se organizaron exposiciones que itineraron con éxito por las principales ciudades del mundo.

¿Quién los pintó?


No hay evidencias escritas acerca de cómo y quién pintó los retratos. Se conoce el nombre de algunos pintores –griegos la mayoría– que vivieron allí en aquella época, pero es imposible deducir si fueron ellos los autores. Lo que sí parece claro es que existían diversas escuelas, cada una con sus peculiaridades técnicas. De ahí las enormes diferencias entre los retratos de exquisita factura y otros que son bosquejos geométricos.

Algunos estudiosos han planteado la hipótesis de que se emplearan dibujos estándar sobre los que se habrían añadido las peculiaridades de cada sujeto. Los retratos no solo presentan el desgaste propio del paso del tiempo. Cuando Flinders Petrie los halló en las tumbas, vio que existían muescas derivadas de algún uso anterior al funerario.

Todo ello, junto con el hecho de que muchas momias de la época romana aparecieron enterradas sin gran ceremonial, hizo que el arqueólogo planteara una hipótesis: las momias y los retratos se guardaban en los hogares mientras se mantuviera vivo el recuerdo del difunto, un par de generaciones, tal vez. Después, las familias enterraban los restos sin excesivos miramientos.

El momento del encargo es un enigma: ¿el retratista pintaba de memoria cuando la muerte ya había llegado?, ¿se inspiraba en el cadáver y le añadía unos toques de vida?, ¿el modelo era la persona aún viva, que se hacía retratar para que en el futuro aquel rostro sirviera como recuerdo? En cualquier caso, los historiadores se percataron de que aquellos retratos eran mucho más que una antigüedad o una obra de arte: son la mayor colección de rostros de un mundo lejano.

No corresponden a emperadores ni a personajes famosos de su época. Son comerciantes, políticos, madres e hijas, parejas de hermanos que quizá murieron en un mismo accidente, acompañados de inscripciones de despedida, de amor, de dolor... No existe en el mundo una sociedad tan lejana en el tiempo y que, a la vez, en la contemplación de aquellos rostros, resulte tan cercana.


En este caso, la curiosidad radica en el tondo, que está hecho de dos piezas de madera unidas a la mitad, exactamente entre los dos retratos. Este formato parece diseñado para facilitar la eventual separación del tondo en dos imágenes separadas e intactas. Cortada a la mitad, el tondo pudo ser dividido en dos retratos de momia individuales, para cada uno de los hombres. ¿El hecho que este doble retrato nunca fue rehecho implica que los dos hombres compartieron un lazo físico y emocional en vida que fue privilegiado por sobre la separación de los cuerpos en dos momias autónomas después de la muerte? ¿El tondo de Antinoópolis fue el retrato de una relación más que el de dos individuos? 

Algunos parientes que los sobrevivieron obviamente decidieron respetar la integridad del tondo. Quizás permanentemente colocado en la capilla funeraria cum cámara de banquetes de una tumba familiar en Antinoópolis, el tondo pudo haber preservado la atesorada memoria de dos contrapartes locales de Adriano y Antínoo, amantes masculinos deificados separados temporalmente por la muerte prematura del compañero más joven, pero finalmente reunidos por la eternidad a través del poder del retrato.



Fuente:  https://www.lavanguardia.com/


Parte nº 1

https://moraencantada.blogspot.com/2021/01/rostros-romanos.html

Parte nº 2 

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Parte nº 3 

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viernes, 2 de abril de 2021

TEATROS ROMANOS EN ESPAÑA


Más allá de Mérida y Cartagena: 7 teatros romanos desconocidos de España

Por su conservación y situación los más conocidos son el emeritense y el cartaginense, pero hay algunos más que merece la pena descubrir


Durante más de seis siglos los romanos habitaron la Península Ibérica, en el periodo conocido como la Hispania romana. En esta época tanto la población como la organización política del territorio hispánico sufrieron profundos e irreversibles cambios, y quedaría marcado para siempre con la inconfundible impronta de la cultura y las costumbres romanas.

 

De hecho, tras el periodo de conquistas, Hispania se convirtió en una parte fundamental del Imperio romano, proporcionando a este un enorme caudal de recursos materiales y humanos. Siendo durante siglos una de las partes más estables del mundo romano y cuna de algunos gobernantes del imperio.

 

En España conservamos un puñado de teatros romanos que son vestigios de esta Hispania romana. Por su conservación y situación los más conocidos son el emeritense y el cartaginense, pero hay algunos más que merece la pena descubrir.

Clunia Sulpicia (Burgos)

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Foto: iStock

Bajo el mandato del emperador Tiberio fue edificado este espectacular teatro en el siglo I d. C. en el marco de un programa de monumentalización. La construcción se realizó en la antigua ciudad de Clunia, situada entre las actuales poblaciones de Coruña del Conde y Peñalba de Castro, en el sur de la provincia de Burgos (España).

 

En el siglo II sufrió una remodelación para adecuarlo a su uso como anfiteatro que supuso la desaparición de parte de la cavea inferior, la orquesta y el podio de la escena.

Junto a los restos del postescenio se encontraron 30 enterramientos durante la campaña de excavaciones 2008-09 asociables al siglo V, algunos con evidencias de violencia.

Teatro Romano de Itálica (Sevilla)

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Este teatro se situa escasos metros del Conjunto Arqueológico de Itálica y que fue construido en la época de Augusto y restaurado en 2014.

 

Visitar el teatro de Itálica se plantea como toda una experiencia en donde los participantes viajarán al pasado romano convirtiéndose en espectadores, figurantes, romanos en su espacio de ocio.

 

El teatro recibe el nombre de la ciudad romana de Itálica (su origen se remonta al 206 a.C.), situada en el Bajo Guadalquivir, a medio camino entre Sevilla (Hispalis) y Alcalá del Río (Ilipa) y muy próxima a las rutas que conectaban con la zona de explotación minera de la Sierra Norte de Sevilla y Huelva, desempeñó un importante papel estratégico tanto en lo político-militar como en lo económico durante el Alto Imperio romano, prueba de ello es que llegó a ocupar una superficie aproximada de 52 hectáreas.

 

Su ubicación es independiente al núcleo central del conjunto arqueológico. Su reciente restauración y diseño de infraestructuras específicas para el espacio, permiten el desarrollo de actividades culturales muy amplio.

 

El aforo para estas representaciones alcanza los 758 espectadores.

Teatro Romano de Bílbilis (Zaragoza)

placeholderFoto: Ayuntamiento de Calatayud
Foto: Ayuntamiento de Calatayud

Los restos de la ciudad de Bilbilis se encuentran en el término municipal de Calatayud. Fue un asentamiento a orillas del río Jalón denominado Municipium Augusta Bilbilis. Se localiza en un alto lugar estratégico que permitía controlar los accesos al valle del Ebro, Levante y la Meseta.

 

Contó con un monumental foro, junto al que se situó una basílica y un templo hexástilo y períptero de orden corintio. Junto al foro, unido mediante pórticos, se ubicaba el Teatro, que se caracterizaba por su escena de dos pisos. Se conoce también la existencia de un edificio termal construido en a fines del siglo I d.c, que contuvo una importante decoración pictórica y se conservan restos de viviendas privadas.

Teatro de Acinipo (Málaga)

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Foto: iStock

El Conjunto Arqueológico de Acinipo constituye un yacimiento arqueológico ubicado en la Serranía de Ronda, a 20 kilómetros de la ciudad de Ronda.

 

Localizado a 999 metros sobre el nivel del mar, ocupa una posición estratégica sobre una elevación del terreno con tierras de gran fertilidad agrícola. Ocupada desde el Neolítico, Acinipo ofrece muestras pertenecientes a la Edad del Cobre y a la del Bronce. A pesar de ello, el momento de mayor esplendor de la ciudad es, sin duda, la etapa romana, sobre todo desde finales del siglo I d.C.

 

Ha sido conocida desde antiguo como "Ronda la Vieja", al considerarse como antiguo asentamiento de esta ciudad. La realidad es que ambas ciudades, Acinipo y Ronda, con el nombre de "Arunda", coexistieron en el tiempo.

 

La ciudad está construida en una pronunciada pendiente que obligó a construir de forma escalonada todos los edificios de la ciudad. El teatro es el elemento mejor conservado del yacimiento, que es una construcción aprovecha la propia pendiente para el graderío, excavado directamente sobre la roca madre.

Teatro Romano de Medellín (Badajoz)

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La antigua Metellinum fue fundada en año 79 a. C. por el cónsul romano Quinto Cecilio Metelo Pío, y llegó a ser una importante colonia romana, al servir como enlace entre la Vía de la Plata y las rutas de Augusta Emerita (Mérida) a Toletum (Toledo) y a Corduba (Córdoba).

De ese pasado romano aún conserva el teatro, varias villas, restos de construcciones, cerámicas, restos numismáticos y un mosaico de tema geométrico, del siglo I, encontrado cerca de Las Galapagueras. Todos estos vestigios hacen pensar que Medellín debió de ser la mayor población de Extremadura hasta la fundación de la actual Mérida.

Teatro romano de Segóbriga (Cuenca)

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Foto: Turismo Castilla-La Mancha

Uno de los monumentos más sobresalientes de Segóbriga es el Teatro, aunque es uno de los más pequeños de Hispania.

 

Su construcción debió iniciarse poco después del cambio de Era, en época julio-claudia y se inauguró en tiempos de Tito y Vespasiano, hacia el 78 d. C., conforme indicaba una gran inscripción monumental cuyos restos han aparecido entre las ruinas.

 

Fue financiado por un rico y poderoso personaje senatorial, del que desconocemos su nombre, pero del que sabemos que fue gobernador o pretor de la Provincia Aquitana entre los años 76 y 79 d.n.e. gracias al texto de parte de una inscripción monumental cuyos restos aparecieron entre sus ruinas.

 

El graderío, bien conservado, se dividía en tres partes, separadas por corredores para diferenciar por clases a sus habitantes. La parte superior se apoyaba en la muralla sobre un corredor abovedado bajo el que corría una calle.

 

Conserva la orquesta con tres escalones para las autoridades y el tablado, de madera sobre pilares de piedra, tras el que se alzaba una escena monumental decorada con columnas y esculturas de mármol, presididas por la diosa Roma.

Teatro de Pollentia (Mallorca)

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foto: iStock

El Teatro romano (siglo I) está ubicado en las afueras de la ciudad romana de Pollentia. Se conserva la cávea, orquesta y escena. Está declarado Bien de Interés Cultural.

 

Se trata del único teatro romano conservado en Mallorca. Situado en las afueras de la ciudad romana de Pollentia, constituyó un centro de ocio para la población a partir del siglo I d.C. De planta semicircular y sin cubierta, se conserva buena parte de la cávea o gradería, la orquesta y la escena. Desde su interior se accede al Foro.

El graderío o cavea se encontraba semiexcavado en la roca, pudiendo albergar a unos 1500-2000 espectadores. En un nivel inferior se ubicaba la orchestra, donde se situaban las principales autoridades de la ciudad y el coro. La scena presentaba planta rectangular, disponiéndose a una altura superior respecto a la orchestra para poder facilitar la visibilidad a los espectadores.


miércoles, 31 de marzo de 2021

HIJOS DE HISPANIA

 



 Los romanos más importantes nacidos en Hispania: emperadores, aurigas y una escritora

Desde los célebres Trajano y Adriano hasta el filósofo Séneca, ocuparon altos cargos de la República y del Imperio romano a lo largo de su existencia.



El historiador Pompeyo Trogo dotaba a los hispanos de ciertas particularidades en comparación con los romanos de la Penínsulta Itálica. Según él, destacaban por su dureza y resistencia. A lo largo de la historia, numerosos hispanos destacaron en la historia militar, política y cultural de Roma. Adriano o Trajano son los más conocidos, pero hubo muchos más que a menudo se olvidan.

Por ello, el escritor Paco Álvarez, trata de recuperar la figura de estos hispanos que apenas tienen presencia en las aulas ni en las instituciones españolas. "Muchos de ellos conformaron un primer Siglo de Oro no de España, sino de Roma. Eran romanos de aquí", explica Álvarez a este periódico.

Precisamente así ha titulado su nuevo libro, Romanos de aquí. Historias estupendas de los romanos nacidos en Hispania (La Esfera de los Libros), en el que propone un recorrido por la Península relatando las vidas de los hispanos más celebres de la Antigua Roma.




"Lucio Cornelio Balbo es fundamental y de los más desconocidos", asegura Álvarez. No solo fue el primer no nacido en Italia en ser nombrado cónsul en el año 40 a.C., sino que además se codeó con las grandes élites romanas. Se hizo amigo íntimo de Julio César y estuvo presente en una de las anécdotas más conocidas del dictador. 

Por invitación de Balbo, César acudió al templo gaditano de Hércules, su hogar. "Al contemplar una estatua de Alejandro Magno se echó a llorar, como avergonzado de su inactividad pues no había hecho todavía nada digno de memoria en una edad en la que ya Alejandro había conquistado el orbe de la tierra", cuenta el historiador Suetonio.

"Parece ser que Lucio Cornelio Balbo escribió un libro (Ephemeris) que no ha sobrevivido, en el que narraba los acontecimientos de su vida y de la de César. Daría un brazo por leerlo", comenta Álvarez.

Grandes hispanos

Trajano y Adriano fueron los grandes representantes de Hispania. Ambos habían nacido en Itálica. No obstante, es Adriano quien, antes de ser proclamado emperador, sufrió la burla de los senadores nativos de Italia. El primer día que el princeps alzó la voz en el Senado, se rieron de él por su acento. Este acontecimiento refleja, una vez más, las particularidades de los hispanos en el Imperio.

Otro relevante personaje peninsular llevaba el nombre de Marco Cornelio Nigrino Curiacio Materno, "uno de los mejores soldados de la historia del Imperio romano". Nació en la actual Liria (Valencia) en el año 40 d.C. Fue un político y militar y candidato al trono imperial que ocupó numerosos cargos como el de estatúder de Galia Aquitania, cónsul o senador.

En quien Paco Álvarez hace hincapié por su puesto es Cneo Papirio Eliano, un granadino que tuvo el honor de ser el primer gobernador de Britania. Viajó por todo el Imperio romano durante su carrera política y militar. "Fue cuestor en Acaya, en Grecia, al otro lado del mundo, posiblemente antes de cumplir los 25 años. Después fue pretor y tribuno de la plebe. Combatió en Panonia y gobernó la Dacia Superio", apunta el autor.

No todos ejercieron como soldados o políticos. Marco Valerio Marcial impresionó a toda Roma con su poesía y Cayo Apuleyo Diocles lo hizo como auriga. Es, tal y como señala Álvarez, el mejor piloto de carreras del mundo. Comenzó a correr a los 18 años y se retiró a los 42, participando en 4.257 carreras y obteniendo 1.462 victorias.





Mujeres

A pesar de que las mujeres estuvieran relegadas a un segundo plano, también ha llegado hasta nuestros tiempos el legado de grandes romanas que se plasman en la nueva obra de Álvarez. La más desconocida es sin duda Egeria, de quien ni siquiera recordamos su verdadero nombre.

Corría el año 1884 cuando un erudito descubrió un códice medieval que incluía varias obras, entre ellas una que llevaba por título, en latín, Itinerarium ad Loca Sancta (Itinerario a Tierra Santa). Lo más sorprendente de todo era su autoría: una mujer, Egeria, natural de la provincia romana de Gallaecia. Redactado a finales del siglo IV, es el relato de viajes más antiguo que ha surgido de la Península Ibérica.

"Egeria gozó de una gran libertad de movimientos para su tiempo. Fue una gran viajera", escribe José María Blázquez en el perfil del Diccionario Biográfico de la Real Academia de la Historia dedicado a la peregrina. "Después de pasar tres años en Jerusalén, decidió irse a Mesopotamia, y desde allí a Constantinopla, recorriendo la calzada interior de Asia Menor. [Hasta] Pensó ir a Éfeso para visitar el martirio del apóstol Juan", añade. "Egeria era desconocida por mujer y por hispana", recalca Álvarez.

Su obra repasa otros muchos nombres, como es el caso del filósofo Séneca, el emperador Teodosio u Osio de Córdoba, consejero de Constantino I el Grande. En definitiva, esta obra de Paco Álvarez demuestra que España fue tan romana como Italia, aunque a veces parezca que la memoria histórica de la antigua civilización está condenada al ostracismo.


Fuente:https://www.elespanol.com/cultura


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