In memoriam Pedro Morales Cuenca.


En la localidad conquense de Torrejoncillo del Rey, fue descubierta en el año 1955, por D. Pedro Morales, una cavidad revelada en sueños, como un lugar donde encontraría un singular tesoro escondido en un palacio de cristal.

Tres meses de intensos trabajos dieron como resultado el hallazgo de una cavidad subterránea que resultó ser una mina romana de lapis specularis, de la que no quedaba ni el recuerdo.

En la actualidad, gracias a la intervención de la asociación arqueológica: Cien mil pasos alrededor de Segóbriga y la diputación provincial de Cuenca, se ha convertido en lugar de obligada visita tanto por su interés histórico como cultural.

Si deseas saber más sobre esta historia, accede mediante este link

https://moraencantada.blogspot.com/2011/04/historia-de-un-sueno.html


miércoles, 13 de abril de 2022

JULIO CESAR ES ROMA

 

Santiago Posteguillo se lanza con seis novelas sobre Julio César: "No fue un genocida"




Escipión el Africano, Trajano, la emperatriz Julia y, por fin, Julio César. Santiago Posteguillo, el autor más vendido de novela histórica en la actualidad en español —según Penguin Random House tiene más de cuatro millones de lectores—, se ha adentrado finalmente en la frenética y entusiasmante vida del político y militar romano, aquel al que había querido llegar desde siempre, con ‘Roma soy yo’ (Ediciones B), una novela que viene a iniciar una saga que se prevé monumental: en total, habrá seis novelas sobre este personaje que abarcarán toda su existencia. Y, pese a haber transcurrido 21 siglos desde entonces, para este escritor valenciano no puede estar más de actualidad: "Es el Zelenski de su época, alguien que puede cambiar la historia".

 

Posteguillo ha removido los cimientos de la industria editorial por sus ventas y también ha protagonizado una de las mayores jugadas editoriales de los últimos tiempos. Si bien Roma y Grecia siempre han atraído a los lectores, este profesor titular en la Universitat Jaume I de Castellón ha conseguido una nutridísima audiencia gracias a un sencillo 'leitmotiv': hacer que sus novelas sean apasionantes y que se entiendan, algo que repite constantemente. Por ello, no le importa contar las mayores batallas de la historia de Roma en 70 páginas con un ritmo que te lleva sin resuello. O hacer algún pequeño anacronismo con el fin de que el lector vea con claridad lo que está contando. Todo esto le llevó al Premio Planeta en 2018 con ‘Yo, Julia’, cuyo éxito dio lugar a una segunda parte, ‘Y Julia retó a los dioses’, en 2020. A finales del año pasado, se conoció el golpe de mano dado por Penguin Random House al arrebatar a este autor de las filas de Planeta. De ahí que ahora esta primera novela sobre Julio César se haya publicado en Ediciones B, sello de Penguin en el que Posteguillo empezó y al que ahora vuelve como uno de los mayores 'bestsellers' en español (y con el ojo puesto en EEUU).

Lanzamiento en Tesalónica

El lanzamiento de la primera novela sobre el militar romano del valenciano ha contado con todos los fuegos artificiales posibles estos días. No hay que olvidar que abril da inicio a fechas para la industria tan importantes como Sant Jordi y la Feria del Libro de Madrid. Tres meses en los que prácticamente se decide el año (hasta navidades). Y más cuando parecen haber pasado las restricciones de la pandemia.

 

La historia de ‘Roma soy yo’ se centra en la juventud de Julio César, quien a los 23 años fue contratado como fiscal por un grupo de macedonios que habían denunciado al gobernador de Macedonia, Dolabela, por extorsión y todos los delitos posibles de un tipo que en esta provincia romana tan lejana a la metrópolis hacía realmente lo que le venía en gana. Tesálonica, la ciudad más importante de la zona, era un lugar donde uno se podía hacer muy rico sin que fuera fiscalizado por nadie. Julio César acudió a esta provincia de la que ya hacía tiempo que se habían apagado los fulgores de otro gran momento histórico: las victorias de Alejandro Magno, que había nacido aquí en el año 356 a. C., cuatro siglos antes. Por eso, además de representar a los macedonios e intentar acabar con un sátrapa como Dolabela, quería mirarse para un futuro en el espejo de aquel militar griego que prácticamente puso el mundo (oriental) conocido a sus pies.


Y este es el motivo también por el que Posteguillo quiso presentar su novela a la prensa en Tesalónica y Pella la semana pasada. La primera, que fue macedonia, colonia romana —y mucho más tarde formó incluso parte del Imperio otomano— está, además, a pocos kilómetros de la segunda, donde nació Alejandro Magno y vivió su padre, Filipo II, considerado uno de los reyes macedonios más importantes. Aunque ya bastante destruida cuando la visitó Julio César, Pella —considerada la primera ciudad cuyo urbanismo tiene forma de retícula y con algunos de los mejores mosaicos de la época— es un enclave fantástico que aúna a los dos grandes militares, el griego y el romano. "Y una forma de devolver a los macedonios lo que hicieron al contratar a Julio César. Macedonia seguía teniendo la fuerza de la época de Alejandro, pero esta vez en los tribunales", recalcó el escritor ante las vitrinas de algunos objetos —coronas, pendientes, ánforas— encontrados en Pella y Tesalónica y hoy depositados en el Museo Arqueológico de esta ciudad.

Historia poco conocida

Quizá muchos lectores se pregunten si es posible abordar la historia de Julio César cuando ya se ha escrito tanto, se ha investigado tanto y se han hecho tantas películas, documentales y series. Cuando se conocen hasta la saciedad las guerras de las Galias, la historia con Cleopatra y Marco Antonio o cómo fue asesinado por Bruto. Lo cierto es que este juicio que llevó quien todavía era un imberbe político frente a Cayo Aurelio Cota y Quinto Hortensio, dos importantes oradores, no es un momento histórico demasiado recordado. El propio Posteguillo reconoce que quería dar con algún elemento algo sorpresivo para dar comienzo a un proyecto en el que piensa embarcarse durante los próximos 10 años. Y este le pareció el más apropiado.

"Esta novela cuenta cómo se dio a conocer como abogado en Roma. Es verdad que de Cleopatra o las Galias hay más información, pero la de Cleopatra nos ha llegado distorsionada por Augusto, que la retrata como una hechizadora; y las Galias, la verdad, es que a la gente le suenan más por Asterix y Obelix y no fueron eso. Muchas veces la historia se simplifica", manifiesta el escritor en una entrevista con este medio durante el viaje. Lo que él pretende es contar cómo él ve lo que fue la tardorrepública, los últimos años de este sistema antes de que se iniciara el Imperio: "Era un sistema oligárquico como la Rusia de Putin. Sila [dictador al que se enfrentó Julio César en varias ocasiones] es un oligarca como Putin y contra él arremete Julio César". Sila aparece en la novela como el gran dictador y enemigo puesto que es quien permite a Dolabela llevar a cabo todas sus tropelías.

 

Desde el inicio, Posteguillo describe una sociedad romana fuertemente polarizada. Por un lado, están los optimates, el bando más conservador que está en el poder y al que pertenecen Sila y Dolabela. Por otro lado, los populares, que quieren reformas más progresistas, como una redistribución de la riqueza y en el que se encuentra Cayo Mario, tío de Julio César y su gran mentor. Hay un tercer grupo, los socii, que son los que se encuentran en las ciudades aliadas de Roma y que empiezan a manifestar deseos de que se les haga algo más de caso. Y otro no menos importante, los provinciales, en las provincias que Roma se va anexionando y que quieren lo mismo que los socii.





"Es un contexto guerracivilista y así se vive en las calles de Roma. Hay un ambiente de mucha violencia, con sicarios que van matando a sus enemigos políticos. Y yo todo lo que cuento es real, como la lapidación de Saturnino en el Senado. No está inventada", señala Posteguillo sobre esta época que en la novela prácticamente parece un régimen del terror al que se enfrenta un joven idealista que, por otra parte, no siempre ha sido así visto por la historia.

Julio César, ¿dictador?

Porque no pocas veces se habla de Julio César como un dictador. En la novela es cierto que solo tiene 23 años y aún puede ser un tipo honesto, ingenuo, lleno de sueños, cuya acumulación de poder que vendrá después transforme todo, como afirma el escritor, pero este tampoco cree que haya que tildarlo realmente de dictador. "Yo es una visión que cuestiono con todas las connotaciones que ponemos ahora a un dictador. Es verdad que Sila abdicó, pero como hizo Putin con Medvedev. Y Julio César no abdicó porque le asesinaron. Es decir, es más complejo que decir que fue un genocida. Hoy no resolveríamos así las cosas, pero no me pasaría 12 años de vida escribiendo sobre alguien a quien no admire. En la visión que voy a dar, primará lo admirable sobre lo cuestionable", comenta el escritor.

 

Entre estas cosas, muchas que, según dice Posteguillo, Julio César hizo por primera vez como un discurso fúnebre a una mujer joven —su primera esposa, Cornelia— o llevar a una mujer a juicio como testigo. El protagonismo de las mujeres, como sucede en otras novelas de este autor, vuelve a ser importante. Tanto Cornelia como Aurelia, la madre de Julio César, son piezas angulares. Y de la testigo, que ha sido violada, se llega a decir en el juicio por sus contrincantes que es manipuladora y una mujer maléfica, algo que Julio César rechaza. "No puedo hacer presentismo y hacer un César feminista, pero sí que defiende a la mujer", sostiene Posteguillo.

La novela, un juicio

Batallas de más de 70 páginas mediante 'flashbacks' y un juicio. Estos dos son los pilares de una novela de la que el propio autor recalca que tiene mucho de John Grisham —no es malo el detalle si se quiere entrar en el mercado estadounidense— y de Agatha Christie y su novela ‘Testigo de cargo’, que fue llevada al cine por Billy Wilder con Charles Laughton y Marlene Dietrich. "Sí, hay mucho de 'thriller' judicial", sostiene el escritor. El lector pasará rápido las páginas intentando llegar a la sentencia final (aunque sea conocida).

Precisamente otro de los temas que pretendía era mostrar cómo todavía le debemos tanto a los romanos en cuestiones de derecho. Y a la importancia de la Justicia. “Lo que intento contar es que, cuando esta falla, toda la sociedad se resiente y las cosas se acaban solucionando de otra manera en la que suele entrar la violencia”, indica el escritor.

Toda esta historia, no obstante, Posteguillo no cree que sea trasladable al presente. Tampoco deseable. Aunque algo sí echa de menos, como dirá varias veces a lo largo del viaje. "Alguien con el carácter, la audacia de Julio César se echa de menos… Quizás el único ahora sea Zelenski, que le ha roto todos los planes a Putin. Ningún político de Bruselas se hubiera quedado en Kiev. Zelenski sí tiene ese punto de cesarismo de luchar hasta la muerte", insiste.

Y él, ¿tiene cesarismo? ¿Cómo siente un escritor la acumulación de lectores, los premios, que sus novelas sean presentadas allende los mares? ¿Cómo lo hace quien ha sido un profesor universitario toda la vida?

"No me creo para nada César. Dar clases me mantiene en el mundo real porque, si no, sí te puedes idiotizar. Yo sé lo que vale un café o el billete de un tren de cercanías. Estoy atado a la vida real. Y literariamente tampoco me creo nada. Sigo teniendo miedo el día del estreno, como los actores. No quiero que los lectores sientan que me repito. Busco siempre fórmulas que sean distintas", manifiesta el escritor. Un detalle que no siempre sucede con este tipo de lanzamientos por todo lo alto y con autores que se encuentran en el top 5 de los 'bestsellers': Posteguillo viajó en turista, se alojó en el mismo hotel que la prensa y comió en los mismos lugares. Y va a seguir teniendo un buen puñado de lectores.









sábado, 9 de abril de 2022

ENTREVISTA A SANTIAGO POSTEGUILLO

 

 Santiago Posteguillo: "Julio César luchaba contra una oligarquía muy similar a la Rusia de Putin de hoy





Regresa Santiago Posteguillo (Valencia, 1967) esta semana a las librerías. Y tras Escipión, Trajano y Julio Domna lo hace con Julio César bajo el brazo. El rey -¿o quizá deberíamos decir emperador o dictador?- de la novela histórica de romanos española se atreve con el personaje de aquella época más famoso. Roma soy yo (Ediciones B, 2022) es el arranque de una serie con la que, a través de entre 6 a 8 libros, el autor valenciano espera recrear la vida del famoso dictador. "Es mi mayor desafío literario", asegura y también un sueño que tenía desde niño, cuando viajó con su familia a Roma.

Posteguillo afronta ese reto en un nuevo-viejo sello editorial. Solo una novela después de ganar el premio Planeta ha cruzado la acera de los colosos editoriales hacia Penguin Random House, a la que fuera su primera casa, Ediciones B. A pesar de que ese salto desató bastante rumorología, él le quita hierro. "Vuelvo a mis orígenes", explica a 20minutos y recuerda que fue en esa casa donde encontró su primer gran éxito con la trilogía sobre Escipión. "Nunca perdí el contacto con ellos y este equipo ha cuidado y mantenido viva aquellas obras", asegura.

Ahora emprende esta serie de novelas autoconclusivas a la que espera dedicar entre diez y doce años, porque era un sueño que "tenía desde niño". En esta primera entrega, narra toda la niñez y juventud de Julio César a través de un juicio por corrupción contra un excónsul llamado Dolabela en el que protagonista ejerció de fiscal y que se convirtió en su primera gran aparición pública.


El autor: Santiago Posteguillo


¿Cómo se transforma ese sueño de niño en esta serie de novelas? 

Siempre he querido novelar a Julio César, pero me había parecido inabarcable. Él es el eje central en torno al cual pivota toda la historia de Roma. Todo lo que pasó antes, conduce a él y todo lo que viene después es a partir de lo que hizo. Era un personaje que me imponía muchísimo respeto y sobre el que, además, se había novelado mucho y, en ocasiones, de forma brillante. Para hacerlo tenía que armarme, por un lado de conocimiento histórico, que he ido adquiriendo para entenderle como personaje y por otro lado técnicamente, literariamente, para acometer esta empresa. Creo que este era un buen momento en mi carrera para hacerlo, porque va a ser algo central de mi trayectoria como escritor, al igual que César es central para Roma. Si le tengo que dedicar, como tengo planeado, diez o doce años, parece que es el momento.

¿Qué significa entender a César? Porque es un personaje ambivalente, por un lado lucha por las clases populares, pero acabará convirtiéndose en un dictador...

 Sí, ambivalente es una buena palabra para definirlo. Julio César hizo muchas cosas admirables y también otras que no lo fueron tanto, o que fueron muy complejas de entender desde nuestra visión de hoy en día. Podemos empatizar con su defensa del pueblo y de una mayoría frente a las élites; pero eso le llevó a adoptar una tendencia populista que, según se mire, pudo ser perniciosa para el conjunto de la sociedad. Pienso que, para el mundo romano, su papel fue más beneficioso que perjudicial, pero eso no quiere decir que no cometiera abusos. Para entender esa complejidad hay que empezar desde el principio. Porque le trataron de matar en varias ocasiones, fue perseguido desde muy joven y eso le forja un carácter defensivo, que le hace comprender que es mejor atacar primero. Quiero que el lector se acerque al personaje y lo trate de comprender, comparta sus decisiones o no. Quizá en esta primera novela piensen que Julio César es muy ingenuo y bondadoso, pero irá evolucionando y veremos cómo: a medida que va tocando el poder se transforma. No quiero justificarlo, quiero comprenderlo.

¿Fue un 'salvapatrias' que acabó convirtiéndose en dictador?

 Ese es el tema. Cómo pasa de un populista a convertirse en dictador, en director de orquesta. Cómo esa deriva llevará al imperio, aunque él ya no esté. Un imperio es una dictadura, claro. Pero hay que entender una cosa, Julio César no fue un populista que acabó con una República democrática como entendemos nosotros hoy. Julio César luchaba contra una oligarquía muy similar a la Rusia de Putin de hoy. Había unos oligarcas que controlaban la riqueza y ejercían el poder con una violencia brutal. No tenían polonio como Putin, pero sí sicarios que mataban a puñaladas y mazazos en las calles. En cualquier caso, no debemos mirar aquellos hechos solo desde nuestra perspectiva actual.

Julio Cesar


¿No? Se entiende mejor al personaje dentro de sus sombras y sus paradojas. Aunque era letal y determinado, tuvo puntos de magnanimidad que le costaron la vida. Los que le mataron el 15 de marzo del año 44 a.C. son aquellos a los que se enfrentó en una guerra civil, derrotó y perdonó la vida. Es un personaje mucho más complejo de lo que parece a simple vista.

Si es complejo en lo político, ¿resultaría aún más difícil reconstruir su intimidad?

 Mucho más. Su mundo privado fue muy denso. No se puede hablar de Julio César sin ahondar en su relación con las mujeres y, por eso, su presencia en esta serie va a ser fundamental. Él se cría en una casa rodeado de mujeres, su madre, dos hermanas, su tía, su hija, tendrá tres matrimonios y multitud de amantes. Cornelia, Pompeya, Servilia y, sobre todo, esa presencia estratosférica que será Cleopatra. ¿Cómo no va a ser todo eso importante? Pero a la vez, es complicado.

En esta novela, César es un joven enamorado... 

Sí, su matrimonio con Cornelia fue pactado, como era siempre en Roma, pero eran dos jóvenes, probablemente agraciados y las fuentes insisten en que fueron felices. Para mí, Julio César solo se enamoró de verdad, de perder la cabeza, dos veces y la primera fue con ella. Fue un amor de verdad: surgió por obligación, pero la debió querer mucho, porque se jugó la vida por ella.

Tampoco debía ser fácil ser su amigo... 

Supongo que lo dices por Labieno, que nos va a dar un momento propio de Shakespeare en el futuro. Las amistades de César iban y venían, no duraban toda la vida. La gran lealtad que tuvo, aunque es posterior a lo que cuento en esta primera novela, la que duró hasta el final, fue la Marco Antonio. ¿Fue por lealtad, o por interés? Es debatible. Pero lo mismo pasó con sus enemistades, como la de Pompeyo, que irán oscilando entre conflicto y entendimiento. Y eso es magnífico para construir novelas porque entrecruza los conflictos íntimos y políticos.

Precisamente empieza la novela con una cita del Julio César de Shakespeare... 

Hay mucha gente que no me sitúa profesionalmente, pero soy profesor de Literatura inglesa y norteamericana. Todos los años doy, en Introducción a la Literatura británica, el Julio César de Shakespeare. Julio César, en sí mismo, es un personaje muy de Shakespeare. Es muy Hamlet cuando duda si cruzar o no el Rubicón.

El paso del Rubicón


¿Por qué articular toda su juventud en torno al juicio de Dolabela?

 
Yo tenía la idea, pero era un personaje muy tratado, así que ¿Qué podía ofrecer? Por un lado, tenía claro que tengo un nicho en el tema de las batallas y que curiosamente tenía campo. A la autora que más y quizá mejor ha escrito sobre él, Colleen McCullough, no le gustaban las batallas y, esencialmente, o se las saltaba o las despachaba en dos páginas. Ahí tenía un primer paso para dejar mi sello. Pero eso no me solucionaba el arranque y, como decía Hitchcock, una película tiene que empezar como un terremoto y de ahí para arriba. Yo creo que para la narrativa también es buena idea. El juicio era mi terremoto para César. Investigando sobre su juventud di con ello y me di cuenta que era una maravilla, pero ¿por qué no se había novelado antes? Porque el juicio se había perdido. Era un problema grave, pero tenía mi opción: novelarlo. Así que recurrí al catedrático de Derecho Romano de la Universidad de Valencia, Alejandro Valiño, que ya me ayudó en un juicio que aparecía en lo trilogía de Trajano, para tratar de reconstruirlo de forma verosímil. Luego yo lo construí con técnica literaria y algunos guiños.

Recuerda mucho a las novelas de John Grisham... 

Hay varios guiños a sus historias, incluso también uno a Testigo de Cargo, la novela de Agatha Christie, que fue llevada al cine con Charles Laughton.

Quizá es su novela más híbrida, porque hay bastante componentes de thriller... 

Yo me considero novelista, sin más. Así que, en ese sentido, recurriré a todo aquello que me pueda ayudar a crear un relato interesante y atractivo. Escribo novela histórica y la documentación tiene importancia, claro. Pero soy novelista y no me duelen prendas en añadir otros elementos útiles para la narración. Y cuando ya tienes algo híbrido, y la novela histórica lo es por definición, ya le puedes añadir todos los condimentos que quieras. Creo que es fruto de una madurez literaria. No es que me sienta más seguro, porque tengo nervios por no defraudar a los lectores. Sé que es un gran personaje y quiero ofrecer algo bueno y original. Todo está al servicio de la narración.

También acerca al lector de hoy aquella historia, que le sonará cercana. Un juicio por corrupción, control del poder judicial...

 Es que los juicios romanos tenían muchos elementos que han perdurado hasta hoy, como por ejemplo decidir quién puede personarse como acusación y quién no, las recusaciones... Sila incluso dio con la clave para saltarse con la división de poderes. Es todo muy actual. Un amigo mío me dice que no debería escribir esas cosas, que voy a dar ideas a los políticos de hoy. Y yo le digo que no se preocupe que, salvo excepciones, no creo que muchos diputados lean esto y el Gobierno... Vamos a dejarlo. No deben leer mucho en general nuestros políticos. En cualquier caso, Plauto situaba las críticas al mundo en el que vivía en la antigua Grecia, unos cientos de años antes. Yo soy más precavido y las sitúo hace más de 2.000. Pero es fácil, la conexión con el mundo romano está ahí y mucho de lo bueno y malo que somos, ya estaba trazado entonces.

¿Qué vendrá después de Roma soy yo?

 Un mínimo  de cinco novelas, pero podrían extenderse hasta ocho. Hasta 2032 creo que tengo trabajo. Julio César siempre será el protagonista de estas novelas cerradas, pero irán desfilando una galería de personajes fascinantes que tendré que contener, como he hecho en esta con Cayo Mario. Aunque empiezo a pensar que no sé si podré contener a Cleopatra. Ella es incontenible. Ya avanzo que empezará a aparecer desde la segunda novela.

Tras el éxito y el Premio Planeta, ¿las críticas son más feroces?

 Sí, pero hay que diferenciar. ¿Está bien que los lectores te exijan lo máximo? Sí.  Si, como han dicho a veces, soy un referente de la novela histórica es normal que me pidan siempre más y mejor. Eso está bien porque además hacen que no te duermas en los laureles, nunca mejor dicho. Yo todo eso lo encauzo de manera positiva. Luego hay otra cosa que es casi de nuestra idiosincrasia nacional y es que nos gusta dar de lado y machacar a quien destaca. Por ilustrar y no por compararme, ¿Cuántas veces en sus años de carrera hemos visto que decían que era el final de Rafa Nadal? Con cada lesión lo han enterrado, decenas de veces. Algún día acertarán, claro, pero esa actitud a mí me resulta incomprensible. Yo eso trato de obviarlo. Yo trato de hacer el mejor trabajo posible.

Hace unos años se habló de la posibilidad de hacer una serie sobre su trilogía de Escipión, ¿Está más cerca tras la serie documental El corazón del imperio ?

 No, seguimos igual. He aprendido que en el mundo audiovisual puede estar algo parado diez años y en dos meses se acelera y ocurre. Sigue habiendo negociaciones con productores italianos y norteamericanos, porque la única posibilidad es la superproducción internacional. Se llegó a incluso a hablar con alguna plataforma famosa, pero cuanto más dinero ponen, más control artístico quieren. Y yo no quiero ceder todo el control y que hagan algo que no tiene nada que ver con mis novelas. Quizá cuando mis libros aparezcan en inglés y en EE UU, probablemente en 2024, haya un salto en eso.


Fuente: 
https://www.20minutos.es/

lunes, 4 de abril de 2022

UN PASEO POR ROMA - EL COLISEO

 

Un paseo arqueológico por la Roma antigua

La capital italiana es un imponente yacimiento que permite al visitante descubrir restos tan conocidos como los del fastuoso Coliseo o la ventana por donde se asomaba Mesalina, hoy una alcantarilla. El maestro Jean-Claude Golvin desvela estos misterios en la obra ilustrada «Vrbs»






En Roma se convive con las ruinas y cualquier caminata es un paseo arqueológico. Cuando, en 1536, Carlos V se aprestaba a entrar solemnemente en la ciudad, su desfile fue, en cierta manera, un paseo arqueológico en el que repetía, de manera simbólica, parte del antiguo recorrido triunfal romano. Casi mil quinientos años antes, tras la muerte de Nerón, la nueva dinastía reinante acometió la construcción de un gigantesco edificio de espectáculos de piedra sobre un lago artificial acondicionado en el centro mismo de la «Domus Aurea»la lujosa residencia del odiado emperador difunto. Con la devolución al pueblo romano de los espacios que su predecesor había confiscado, Vespasiano y sus hijos, Tito y Domiciano, intentaron ganar para la nueva casa imperial la adhesión de la plebe urbana. El formidable coste de la obra pudo sufragarse gracias a las riquezas incautadas por Tito durante la guerra contra los judíos.


Comenzado en 70 d. C., e inaugurado diez años después, el anfiteatro Flavio constituye un edificio de planta elíptica de dimensiones imponentes. El tambor exterior medía 50 metros de altura, el eje mayor de la elipse 188 y el menor, 156. La arena sumaba una superficie total de 3.357metros cuadrados y la «cavea» podía acoger a más de 50.000 personas. La fachada exterior contaba con cuatro niveles superpuestos; los tres primeros con ochenta arcadas intercaladas entre semicolumnas con capiteles toscanos en la primera planta, jónicos en la segunda y corintios en la tercera. En la cuarta, ochenta paneles flanqueados por pilastras corintias en los que se abrían cuarenta ventanas. La decoración exterior del último piso incluía escudos entre las ventanas y cada uno de los paneles estaba provisto de tres ménsulas coincidentes con los orificios perforados en la cornisa para engarzar los mástiles de madera en los que se fijaban las sogas que sostenían un gran toldo («velum»), cuya función era proteger la arena y las gradas del sol.




Las ochenta arcadas de la planta baja daban acceso a las escaleras que conducían a la «cavea», un sistema que permitía la rápida evacuación de los espectadores. El graderío se dividía en sectores superpuestos, tres de los cuales se situaban inmediatamente tras el muro del podio que rodeaba la arena. El cuarto, en la cúspide, estaba sustentado por la gran columnata superior.

En los extremos del eje menor del anfiteatro se elevaban sendas tribunas, reservadas para el emperador y sus invitados, las vestales, los colegios religiosos y los máximos dignatarios de la corte. La distribución del resto de espectadores no dependía del precio de las entradas, pues eran gratuitas, sino que cada grupo accedía a los lugares que su condición social le asignaba. Así, los asientos más próximos a la arena eran para los miembros del orden senatorial, los siguientes para los caballeros, notables y gentes de condición modesta sucesivamente. Por último, Augusto dictaminó que algunas de las localidades de los graderíos de madera, las consideradas peores, se destinaran a las mujeres, con el pretexto moralista de erradicar la promiscuidad de los lugares de espectáculos. Todo un dédalo de escaleras y vomitorios daba acceso a los diferentes niveles. El acceso a la arena se efectuaba a través de dos entradas situadas en los extremos del eje mayor, la Porta Triomphalis y la Porta Libitinaria.





Los espectáculos celebrados en el Coliseo eran de dos tipos: los combates gladiatorios («munera») y las recreaciones de cacerías de animales feroces («venationes»). En los subterráneos se almacenaba el material destinado a estos, las jaulas de las bestias salvajes y los montacargas y rampas que permitían aparecer en escena a los actores, gladiadores y animales. Estas estructuras subterráneas estaban divididas en cuatro cuartos por los dos corredores que discurrían por los ejes mayor y menor del edificio. El pasillo central discurría bajo la entrada oriental y conectaba los sótanos del Coliseo con el Ludus Magnus, el vecino cuartel de gladiadores. La arquitectura de la arena con su tablazón móvil favoreció la violencia del incendio que arrasó el anfiteatro en 217 d. C. Los incendios y seísmos sucesivos obligaron a restaurar del edificio, cuyos espectáculos además fueron suspendidos o restringidos en tiempos de los emperadores cristianos.

A principios del siglo V, Honorio suprimió los combates de gladiadores, que se retomaron durante los primeros años del régimen de Valentiniano III hasta que este los proscribió de manera definitiva. A partir de 438 los únicos espectáculos fueron las «venationes»; el último en 523, con Teodorico.







sábado, 26 de marzo de 2022

LAS DOS AGRIPINAS

 

¿Quiénes fueron Agripina la vieja y Agripina la joven?

Entre las mujeres con mayor influencia en el Imperio romano, están las llamadas Agripinas, sobre todo Agripina la joven. Toma nota




Julia Agripina nació el 6 de noviembre del año 15 d.C. y murió el 23 de marzo del 59 d.C. Fue conocida como Agripina la Joven y llegó a ser emperatriz romana. Su padre fue Germánico y su madre era llamada Agripina la Vieja, nieta del emperador Augusto. Julia, era hermana menor de Calígula, sobrina y más tarde cuarta esposa del emperador Claudio, y fue la madre del emperador Nerón. A continuación, te contamos algunos datos más sobre este personaje histórico del imperio romano.

                 Agripina la joven,                  la primera emperatriz de Roma



Agripina la Joven era ambiciosa, sumamente despiadada y muy inteligente. Pocas mujeres podían presumir de una familia como la suya. Era bisnieta de Octavio (Augusto), el primer emperador romano, pero además era sobrina nieta del emperador Tiberio, hermana del emperador Calígula, esposa del emperador Claudio y madre del emperador Nerón.

Al igual que sus parientes masculinos, Agripina la Joven disfrutaba de un inmenso poder. Sin embargo, era una mujer en una sociedad gobernada por hombres, y sus esfuerzos debieron duplicarse para alcanzar el poder de los otros emperadores. Tuvo que conspirar y seguramente, recurrir al asesinato, aunque no existen evidencias que puedan confirmar las especulaciones de los historiadores.

Agripina la Joven fue la primera mujer en trascender el papel de esposa del emperador. Sus actitudes y acciones la convirtieron en una verdadera emperatriz romana.

Fue honrada con el título de Augusta en el año 50, ya que ejercía un poder político real y gobernaba al igual que su esposo, el emperador Claudio. Después de la muerte de Claudio, en la que podría haber desempeñado un papel importante según las crónicas, continuó gobernando el imperio junto a su hijo Nerón.

Las desavenencias y conflictos con él, cuando estaba en la cúspide de su poder, la condujeron a la muerte.

Agripina la mayor



Siguiendo la costumbre romana de padres e hijos que compartían el mismo nombre, las mujeres de la misma familia a menudo compartían los suyos.

Marco Vipsanio Agripa tenía muchos parientes que compartían el nombre de Vipsania Agripina, y para distinguir a la hija de la nieta, los historiadores se refieren a su hija como Agripina la Vieja.

Tuvo cinco hermanas, Vipsania Agrippina, Vipsania Attica, Vipsania Marcella, Vipsania Marcellina y tres hermanos, Cayo, Lucio y Póstumo Agripa.

De igual forma, la hija de Agripina se conoce como Agripina la Joven. Agripina la Vieja siempre evitó su nombre verdadero y nunca fue llamada por su verdadero nombre, Vipsania.


Fuente: https://okdiario.com/


jueves, 24 de marzo de 2022

MINA DE LA CONDENADA

 

Los murciélagos permiten que se vuelva a abrir una espectacular mina romana de Cuenca


Mina 'La Condenada'.

Mina 'La Condenada'.


'La Condenada' de Osa de la Vega recibirá visitantes desde este sábado con un Centro de Estudios e Interpretación renovados. 


Este sábado 26 de marzo la mina romana de lapis specularis ‘La Condenada’, situada en la localidad conquense de Osa de la Vega, volverá a abrir al público tras unos meses cerrada. El motivo ha sido respetar el periodo de hibernación de los murciélagos que se refugian en la cavidad y que son especie protegida por la normativa española y europea.

Esta reapertura se produce con la novedad de la reciente renovación del espacio expositivo y didáctico del ‘Centro de Estudios e Interpretación de la Minería Romana del Lapis Specularis’ que cuenta con paneles informativos, proyecciones audiovisuales y algunos de los materiales y objetos más representativos para acercar al visitante a lo que era el trabajo del minero romano.

Imagen del Centro de Estudios e Interpretación.

Imagen del Centro de Estudios e Interpretación.

Según explica en una nota de prensa su gestor y guía turístico Miguel Ángel Rada, este edificio situado dentro de la población de Osa de la Vega es también el punto de encuentro y recepción de los turistas antes de realizar el recorrido exterior por el complejo minero ubicado en el cerro de 'Las Obradás' y de adentrarse en el interior de 'La Condenada'.

"Cumpliendo con todas las medidas de seguridad establecidas por las autoridades sanitarias en la actualidad," Rada espera una "gran afluencia de visitantes", ya que "durante estos meses no han dejado de interesarse por este recurso patrimonial y ya tiene reservas incluso para el próximo verano". 

A menos de 20 minutos del Parque Arqueológico de Segóbriga. ‘La Condenada’ es la tercera mina conquense de lapis specularis adecuada turísticamente y forma parte de uno de los conjuntos mineros más extensos e interesantes de Castilla-La Mancha, del que se extraía un yeso especular o espejuelo que por su tamaño y transparencia los romanos empleaban a modo de vidrio, explotándolo y distribuyéndolo desde esta zona a todo el Imperio. Esta cavidad se conserva prácticamente inalterada desde su explotación en el siglo I d.C. por lo que quienes se adentran en ella pueden realizar un viaje en el tiempo y retroceder 2.000 años explorando una trama laberíntica de casi un kilómetro de recorrido subterráneo en tres niveles accesibles entre sí, aunque la visita no reviste dificultad ni se requiere una forma física especial.

Los horarios de visita son los sábados de 11h a 13h y de 17h a 20h, los domingos de 11h a 13h y de lunes a viernes para colectivos y grupos organizados. La ruta guiada tiene una duración aproximada de dos horas e incluye seguro e indumentaria de casco, mono y frontal de luz.

Además, se trata de un lugar dog friendly en el que las mascotas son bienvenidas, ya que su gestor destina un 5% del precio de la entrada a contribuir con el proyecto 'ArqueoMiau' a favor de los animales abandonados, cantidad que aumenta al 10% para quienes vayan con su mascota, a la que cuidarán y atenderán en un chenil individual mientras el dueño realiza su visita con tranquilidad.


Fuente:  

https://www.elespanol.com/e

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