In memoriam Pedro Morales Cuenca.
En la localidad conquense de Torrejoncillo del Rey, fue descubierta en el año 1955, por D. Pedro Morales, una cavidad revelada en sueños, como un lugar donde encontraría un singular tesoro escondido en un palacio de cristal.
Tres meses de intensos trabajos dieron como resultado el hallazgo de una cavidad subterránea que resultó ser una mina romana de lapis specularis, de la que no quedaba ni el recuerdo.
En la actualidad, gracias a la intervención de la asociación arqueológica: Cien mil pasos alrededor de Segóbriga y la diputación provincial de Cuenca, se ha convertido en lugar de obligada visita tanto por su interés histórico como cultural.
Si deseas saber más sobre esta historia, accede mediante este link
https://moraencantada.blogspot.com/2011/04/historia-de-un-sueno.html
sábado, 28 de febrero de 2015
EL PLAMIT HACE VISITABLES TRES MINAS DE LAPIS SPECULARIS
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| Benjamín Prieto en la visita guiada de la mina de La mora Encantada en Torrejoncillo del Rey |
PATRIMONIO OCULTO
La recepción de las obras no es más que un peldaño en esta apuesta decidida de la institución provincial por el desarrollo patrimonial, como una futura fuente de ingresos a la que habrá que seguir prestando atención. Benjamín Prieto, presidente de la Diputación Provincial de Cuenca, recepcionó ayer las mejoras realizadas en la cueva de ‘La Mora Encantada’, de Torrejoncillo del Rey, que será accesible al público en un corto periodo de tiempo, y las actuaciones de consolidación de las ‘Cuevas del Sanabrio’, en Saceda del Río, y ‘Elpozolacueva’, de Torralba. Prieto, acompañado del equipo que ha desarrollado el proyecto, que encabezan los arqueólogos Juan Carlos Guisado y María José Bernárdez, agradeció la ardua labor que se ha desarrollado para «recuperar y poner en valor este patrimonio». El presidente provincial, que estuvo acompañado durante sus visitas por los alcaldes de Torrejoncillo del Rey, Mariano Briones; el alcalde de Huete, Fernando Romero; y el alcalde de Torralba, Ismael Caracena; ofreció los recursos de la Diputación a los ayuntamientos, con el fin de gestionar las cuevas y coordinar las acciones de forma compartida «para que todo el patrimonio se optimice y se rentabilice», dijo, y añadió que, «queremos que este patrimonio oculto salga a la luz y resplandezca, como lo hicieron los cristales de Hispania por todo el Imperio romano». Son ya muchos los ciudadanos que se han interesado en visitar la Cueva de ‘La Mora Encantada’, desveló Prieto, que añadió que «la mina tiene mucho más. Hay galerías que están dispuestas para otro tipo de turismo, arqueológico y de aventura». Asimismo, el presidente de la Diputación destacó la inversión realizada, 150.000 euros, para que la mina de Torrejoncillo «sea un recurso más, apoyado en ese legado patrimonial que hemos tenido los conquenses, afortunadamente». En este punto, recordó el parque arqueológico de Segóbriga, como eje de referencia y la puerta de entrada a otros destinos. En las profundidades. El Plamit ha permitido recuperar y hacer visitable la cueva de Torrejoncillo del Rey, situada a medio kilómetro escaso de la localidad. A través de un camino, que también se rehabilitará próximamente, se llega al paraje donde está situada esta mina que fue descubierta por un vecino del pueblo, Pedro Morales, allá por los años 50.
Las escaleras dan acceso a una sala o vestíbulo, con espacio para más de una veintena de personas, desde donde se accede al interior de la cueva. Las empinadas escaleras sumergen al visitante hasta la profundidad de la caverna, un espacio de múltiples galerías por el que el visitante de cualquier edad, provisto de un casco de seguridad, eso sí, podrá recorrer, detenerse y contemplar los cristales formados a través de los siglos. La actuación ha permitido instalar un entramado de luces, estratégicamente colocadas, que muestran las hendiduras que los romanos hicieron con sus herramientas rudimentarias hace casi dos milenios, para sacar los bloques que transportaban hacía las principales villas del Imperio. Marcas que parecen haber sido hechas recientemente, aunque transportan al visitante hasta el siglo primero, cuando la Cuenca romana surtía de espejuelo a todo el Imperio de Roma. Un trayecto escalonado de aproximadamente 100 metros escenifica claramente lo que tuvieron que trabajar nuestros antepasados. Además, la mina esconde otras galerías más profundas aptas únicamente para un turismo de aventura y espeleología más especializado. La mina de ‘La Mora encantada’, de aproximadamente un kilómetro de longitud, «es uno de los referentes mundiales de la minería romana, que se destruyó en gran parte durante las explotaciones de minerales en el siglo XIX», señaló una de las arqueólogas responsables del proyecto, que se inició hace más de 20 años y del que forman parte investigadores de varias universidades, geólogos, ingenieros de minas o espeleólogos. «Es algo que hemos tenido aquí, que las gentes de los pueblos estaban acostumbradas a ver, pero no se ha valorado suficientemente», declaró la investigadora. LA TRIBUNA DE CIUDAD REAL
sábado, 31 de enero de 2015
LAS MINAS DEL LAPIS EN FITUR
miércoles, 28 de enero de 2015
ENTERRAMIENTO ROMANO EN FRANCIA
Desentierran Los Esqueletos De 5 Esclavos Y Gladiadores Romanos
NOTICIA EN LA VOZ DE ALMERÍA
jueves, 25 de diciembre de 2014
FELICITACIÓN DE NAVIDAD
Nosotros esperamos estar cerca como testigos de privilegio muy cerca de este fabuloso equipo.
En la Antigüedad, en torno al solsticio de invierno, los romanos celebraban una de sus fiestas preferidas. Se trata de las Saturnales, en honor a Saturno, el dios protector de la agricultura, de los sembrados y de las cosechas. Era el señor del universo en la mítica Edad de Oro, cuando los dioses y los hombres convivían en una gozosa armonía de infinita generosidad.
Durante la República romana, y hasta la dictadura de Julio César, la fiesta de las saturnales se celebraba el 17 de diciembre. Era el día en el que los senadores y los caballeros romanos, ataviados con sus togas ceremoniales, ofrecían un gran sacrificio al dios. A continuación, según la tradición, se oficiaba un gran banquete público que se finalizaba con el grito unánime de Io Saturnalia.
Como en nuestra Navidad, los romanos visitaban en este tiempo a sus amigos y familiares e, incluso, intercambiaban regalos con ellos. Eran fiestas de una permisividad excepcional, ya que las actitudes que estaban prohibidas o que eran inusitadas durante todo el año recibían licencia en las Saturnales. En este caso, relajaban leyes como la de los juegos de azar. Los romanos, así, veían crecer o mermar su patrimonio en el juego de los dados, las tabas y la lotería.
En las saturnales, como en cualquier fiesta romana, era importante la música. Era normal, por tanto, que en las saturnales saliesen a la calle músicos y coros que deleitaban las celebraciones con sus melodías y sus cantos. Los Ioculatores y acróbatas romanos actuaban en las calles y divertían a la gente con sus Iocus, o juegos acrobáticos y musicales. Acompañaban sus voces con tocando tibias, panderos y otros instrumentos musicales. En algunas obras artísticas incluso aparece representado el bardo, una especie de pandereta similar a la que conocemos ahora.
Las saturnales,se vieron ampliadas hasta el día 23 de diciembre. Sin embargo, a partir del año 274 d.C., debido a la preocupación por el sincretismo religioso, el emperador Aureliano introdujo el culto siríaco del Sol Invicto, cuyo nacimiento se celebraba el 25 de diciembre. Ese es el día en el que el sol supera el solsticio y recobra su poderío de luz diurno. Desde aquel momento, la mayoría de las sectas reconocieron a su suprema divinidad, especialmente los numerosos seguidores del dios Mitra. La profusión de dioses, propios y ajenos, que se habían cobijado en las creencias de los romanos se acabaría reduciendo a este «Sol Señor del Imperio Romano».
miércoles, 3 de diciembre de 2014
domingo, 30 de noviembre de 2014
LAS MINAS DE LA PIEDRA MÁGICA
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| Antigua ciudad de Segóbriga |
La explicación de esta inflación urbana está en una especie de piedra mágica: la que llamaban lapis specularis(piedra especular); espejuelo o yeso cristalizado, translúcido, que cortado en finas láminas, casi transparentes, se usaba para ventanas a modo de cristal (como también se usó el alabastro, y luego el vidrio plano hecho de arena fundida). Segóbriga está en el centro de una comarca hueca, minada por una red de galerías enorme (unos 200 kilómetros lineales), de las cuales se extraía ese yeso selenita (por Selene, la Luna). Además, la ciudad no estaba tan en medio de la nada como pudiera parecer: allí confluían calzadas que la unían con otras ciudades de la meseta, con la capital de la Lusitania, Emerita Augusta (Mérida), y sobre todo con Cartago Nova (Cartagena). Hasta el puerto de esta última era llevado el mineral, exportado en naves a otros confines del Imperio: se han hallado fragmentos de lapis conquense en yacimientos de Turquía o Túnez. Aunque había minas similares en Sicilia, Chipre o Capadocia, la calidad y cantidad del mineral hispano superaban, según el naturalista romano Plinio el Viejo, a las de todas las demás.
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| Grafitti medieval en una pieza de Lapis specularis |
Pues bien, se prevé que antes de marzo de 2015 estén abiertas al público algunas de esas minas. Concretamente se está trabajando en las de Torralba, Saceda del Río (Huete) y Torrejoncillo del Rey; y se abrirá un centro de interpretación en Osa de la Vega, al sur de Segóbriga. La más larga (cerca de un kilómetro visitable) será la que se encuentra en Torrejoncillo, en el llamado Cerro de la Mora Encantada. Fue allí donde empezó una historia real que más parece un cuento. Ocurrió en los años cincuenta, cuando el paisano Pedro Morales dijo haber soñado que en el paraje encantado se ocultaba un cofre repleto de monedas de oro. Convenció a un vecino y a su futuro yerno para excavar un pozo y buscar el tesoro. A veinticinco metros de profundidad dieron al fin con una sala hueca, llena de cristales y galerías que arrancaban en varias direcciones. El palacio de la Mora Encantada. La noticia tuvo tal repercusión que el gobernador de la provincia hubo de mandar patrullas de la Guardia Civil, mientras que en el periódico de sucesos El Caso la popular Margarita Landi se ocupaba del asunto
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| Antigua ciudad de Valeria |
sábado, 29 de noviembre de 2014
martes, 25 de noviembre de 2014
COLOSSEUM
Colosseum
ColosseumSangre en la arena
De: Simone Sarasso
Las historias referidas a los gladiadores siempre han dado mucha cancha para escribir novelas.
La obra más referente es la de -Espartaco- de "Howard Fast" pero muchas otras se refieren a ellos: a los luchadores de la arena de los anfiteatros de la antigua Roma.
Esta que os presento podría tratarse de una más si no fuera por una peculiaridad, y es la de narrar el proceso de un muchacho de la isla de Britania para convertirse en uno de ellos.
Su nombre verdadero es"Calgacos" que en su lengua significa: El que posee la espada. Sin embargo por el que lo conocerán será "Vero" un personaje real que consiguió la mayor de las glorias, de la cual dio fe un poeta llamado "Marco Valero Marcial" que inmortalizó su gesta en un epigrama.
"Sarasso" novelará una historia verdadera, que ocurrió en la Roma de los emperadores "Vespasiano" y de su hijo "Tito"; ambos artífices de lo que sería una de las obras públicas más asombrosas del momento y que todavía en la actualidad causa admiración: El anfiteatro Flavio, hoy conocido por Coliseo.
Y es ahí donde da comienzo esta historia. "Vero" está a punto de ver como su existencia es abocada a una victoria o a la muerte en un último enfrentamiento, lo peor es que la lucha será contra su mejor amigo. El viejo dilema aristotélico adquiere todo su significado: "Tertium non datur".
Y a la espera, mientras se abre la reja que se interpone entre el y la arena, recuerda su trayectoria desde que huérfano, fue adoptado por un viejo guerrero Ordovico, reconvertido en herrero, al que llaman "Cormac". El le enseñó a fraguar armas y a convertirse en hombre... Después llegaron las legiones a las ordenes de "Sexto Julio Frontino", y con ellos una matanza y su esclavitud.
"El hombre tiene los ojos tristes y, en la boca, el sabor del destino. Amargo como un mal día. En el fondo de esas pupilas vacías no hay rastro del muchacho que fue. Hace tiempo que desapareció, devorado por las llamas y el miedo."
En Roma la muchedumbre exigía a los gobernantes algo más que las pobres luchas que se celebraban de vez en cuando en arenas improvisadas en las calles, donde se enfrentaban pobres esclavos inocentes que vertían su sangre para regocijo de los pocos y afortunados espectadores; también en alguna villa próspera en honor y duelo a algún noble difunto, se enfrentaban a muerte los hombres, en un sacrificio póstumo al fallecido.
El pueblo de Roma quería héroes que se pareciesen a sus dioses a los que poder rezar a base de gritos. Gritar sus nombres: "Ferox","Tigris","Aureolus","Bato","Cosmo" y poder vibrar con cada golpe dado, con cada herida abierta, con cada muerte ofrecida al emperador.
Y "Vespasiano" daría al pueblo lo que quería: Un gran ruedo donde poder celebrar las victorias y regalar al gentío con espectáculos sangrientos y memorables, cuajados de violencia inusitada. Para ello en los Ludus, eran entrenados los gladiadores: Mirmillones, Retiarius, Secutores, Hoplomachus, Tracios, Provocatores y Samnitas. Todos al grito de ¡Fuerza y Honor! y ¡Los que van a morir te saludan! ofrecían sus vidas en cruentas luchas.
Los recuerdos de "Vero" nos retrotraerán a una época donde si querías sobrevivir tenías que aprender las normas y aprenderlas deprisa, no había lugar para rectificaciones ni dudas.
Pasará de un amo a otro y se irá empapando de sudor y conocimiento, sufrirá en Pompeya la erupción del Vesubio y conocerá entre tanto a "Plinio" un personaje cuyo corazón late con fuerza por el imperio, comandante de la flota anclada en Miseno, un estudioso de la naturaleza y sus misterios, alma de corazón y tinta.
A "Marcio" un marino curtido, perteneciente a dicha flota, este y sus hombres serán los encargados de montar el Velarium del anfiteatro.
"Vero" trabajará en las canteras y acarreando material: ladrillos y travertino para construir el gran sueño de "Vespasiano.
Y en su periplo trabará relación con "Prisco" compañero de cantera y de ludo. Unidos por sentimientos encontrados. Enfrentados y amigos.
"Prisco es viento helado que sopla del Ártico. Vero es lava incandescente."
Con lenguaje asequible al común de los mortales pero muy épico en su concepto, nos introduciremos en un mundo antiguo muy exigente y violento, donde el valor de la vida era ínfimo y la libertad muy cara de conseguir.
El autor nos sumerge en la cotidianidad de los luchadores más cotizados, más valorados y envidiados: Los dioses de la arena.
"Dentro de unos instantes alguien levantará la reja y le dirá que luche... Y sabe que hoy deberá matar a su mejor amigo."
¡Que la disfrutéis!¡ Fuerza y Honor!
lunes, 17 de noviembre de 2014
viernes, 14 de noviembre de 2014
UTILIZACIÓN DEL LAPIS COMO SEÑAL LUMINOSA
Escena de recreación histórica de la Miniserie de TV sobre Julio Cesar que consta de 2 capítulos.
En concreto del sitio de Alesia, donde un legionario romano utiliza una placa de espejuelo para con la refracción del sol y el brillo producido en el cristal, sirva de aviso y como señal de una de las salidas de los Galos sitiados.
domingo, 9 de noviembre de 2014
martes, 4 de noviembre de 2014
INGENIERÍA ROMANA 1ª PARTE
Seguirá la semana que viene...
























