In memoriam Pedro Morales Cuenca.


En la localidad conquense de Torrejoncillo del Rey, fue descubierta en el año 1955, por D. Pedro Morales, una cavidad revelada en sueños, como un lugar donde encontraría un singular tesoro escondido en un palacio de cristal.

Tres meses de intensos trabajos dieron como resultado el hallazgo de una cavidad subterránea que resultó ser una mina romana de lapis specularis, de la que no quedaba ni el recuerdo.

En la actualidad, gracias a la intervención de la asociación arqueológica: Cien mil pasos alrededor de Segóbriga y la diputación provincial de Cuenca, se ha convertido en lugar de obligada visita tanto por su interés histórico como cultural.

Si deseas saber más sobre esta historia, accede mediante este link

https://moraencantada.blogspot.com/2011/04/historia-de-un-sueno.html


viernes, 25 de junio de 2021

LA DIOSA JUNO SE REENCUENTRA

 

La diosa Juno se reencuentra en el Museo Arqueológico




Cuando la ciudad romana de Regina quedo reducida a escombros, la diosa Juno, una de las deidades de la triada capitolina, quedó partida en dos. 1.300 años después, el Museo Arqueológico de Badajoz ha obrado el milagro de volver a reunir en una pieza una escultura excepcional de la Roma clásica. Para su reencuentro le han buscado el lugar más prominente del museo: lo primero que ve el visitante cuando accede al patio. De frente, emerge Juno sentada, con una túnica abotonada en los brazos y ceñida al pecho con una cuerda. Difícil apartar la vista de una pieza que, desde ayer, se puede ver en Badajoz.

La historia que guarda esta escultura es asombrosa y arranca en 1987 cuando el Ministerio de Cultura le compra a una anticuario una pieza de mármol, en la que por la cara frontal tiene talladas unas piernas cubiertas con una túnica y por la parte trasera había sido reutilizada para hacer un escudo familiar. La vestimenta despejaba cualquier duda de que fuera de época romana.

El anticuario había adquirido la pieza en Llerena. Por fuentes orales, se cree que el escudo estuvo incrustado en la fachada del convento de San Buenaventura, que fue costeado por Sancho de la Paz, el contador mayor de Carlos V, y a cuya familia pertenece el escudo tallado en la piernas, de la que entonces ni siquiera se sospechaba que pudieran ser de la diosa Juno.

Las piernas las compró el Ministerio de Cultura a un anticuario en 1997 y el museo las ha tenido expuestas durante 32 años

El convento estaba en ruinas desde el siglo XIX y muy probablemente el escudo fue espoliado. Cuando el Ministerio de Cultura lo compró, lo envió al Museo Arqueológico de Badajoz, que en 1989 lo incorporó a su exposición permanente. En la sala de Roma ha permanecido expuesta la pieza desde entonces.

La segunda parte de esta historia sucede en 2010 en Casas de Reina. Durante los trabajos de excavación en el foro de la antigua ciudad romana de Regina, los arqueólogos encontraron el torso de la diosa Juno a poca distancia del templo que se cree que estaba dedicado a ella. La pieza ingresó en el almacén del Museo Arqueológico para su limpieza y estudio.




Talladas con el mismo cincel

Andrés Silva, arqueólogo del museo, fue quien descubrió que ambas piezas formaban parte de la misma escultura. ¿Cómo llegó a esta conclusión? En primer lugar –cuenta–, hay muy pocas esculturas sedentes de la época romana y la talla de ambas piezas era de una figura sentada. Las proporciones de ambas, además, coincidían con el canon estético clásico.

En segundo lugar, la distancia entre Llerena y Casas de Reina (el municipio de la antigua Regina) es de apenas 7 kilómetros y la ciudad romana abandonada sirvió de cantera a todos los pueblos de la zona. No era descabellado pensar que la pieza hallada en Llerena proviniese originalmente de Regina.

El tercer dato que sirvió para arrojar luz fue la constatación de que las dos piezas estaban hechas con mármol de la cantera portuguesa de Borba-Estremoz, que es la que ha surtido históricamente a todo el cuadrante suroccidental de la península. Aunque la veta, puntualiza Silva, no es la misma, el grano del mármol revela que salieron de la misma cantera.

El indicio más determinante fue descubrir que las herramientas que se habían empleado para tallar las dos piezas fueron las mismas. «Al tallar la túnica, el escultor hace con el cincel unas estrías en el mármol que en las dos piezas tienen seis, cuatro y dos milímetros de profundidad».

Con estas evidencias, el Museo Arqueológico confirma que las piernas que ha tenido expuestas durante 32 años pertenecen a la diosa Juno. «Es habitual encontrarte las piezas separadas pero dentro del mismo contexto arqueológico, pero en este caso un escudo colocado en el siglo XVI en la fachada de un convento de Llerena forma parte de una escultura romana, que aparece a siete kilómetros», destaca el arqueólogo. «No se sabe desde cuándo están separadas las piezas, pero probablemente desde que se destruyeron los templos, en torno al siglo IV después de Cristo», añade.


Lo fascinante del hallazgo, unido al valor de la pieza, ha hecho que el Museo Arqueológico anticipe la renovación de la colección que tenía programada para mostrar al público la escultura completa de Juno. «Llevamos mucho tiempo queriendo colocarla, valía la pena juntar las dos piezas», reconocía ayer el director del museo Guillermo Kurtz, quien estuvo acompañado por la consejera de Cultura, Nuria Flores.

La 'niña' de Medellín

Para cubrir el hueco que han dejado las piernas de Juno en la sala de Roma, el Arqueológico ha rescatado de su almacén la escultura a la que han apodado 'la niña' de Medellín. En realidad, la figura, también en mármol, representa a una mujer joven romana y fue hallada en 2008 durante los trabajos de excavación del teatro romano de Medellín. La escultura formaba parte del programa decorativo del teatro y desde ayer puede contemplarse en Badajoz.


Fuente: https://www.hoy.es/badajoz

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