In memoriam Pedro Morales Cuenca.


En la localidad conquense de Torrejoncillo del Rey, fue descubierta en el año 1955, por D. Pedro Morales, una cavidad revelada en sueños, como un lugar donde encontraría un singular tesoro escondido en un palacio de cristal.

Tres meses de intensos trabajos dieron como resultado el hallazgo de una cavidad subterránea que resultó ser una mina romana de lapis specularis, de la que no quedaba ni el recuerdo.

En la actualidad, gracias a la intervención de la asociación arqueológica: Cien mil pasos alrededor de Segóbriga y la diputación provincial de Cuenca, se ha convertido en lugar de obligada visita tanto por su interés histórico como cultural.

Si deseas saber más sobre esta historia, accede mediante este link

https://moraencantada.blogspot.com/2011/04/historia-de-un-sueno.html


sábado, 14 de noviembre de 2020

MUNDUS PATET EL HALLOWEEN DE LA ANTIGUA ROMA

 LA FIESTA DE LOS MUERTOS ROMANA



Es bastante conocido que Halloween deriva de una antigua festividad celta, el Samhain, pero ese no es su único origen. La popular celebración toma elementos de diversas culturas europeas y tiene muchos paralelismos con una antigua tradición romana, el mundus patet, que al igual que el Samhain estaba ligado a la estación de la cosecha.

La expresión mundus patet significa “mundo abierto” y se refiere al Mundus Cereris, un edificio de piedra situado en el foro. Es una de las construcciones más antiguas de Roma y marcaba el centro exacto de la ciudad. Se creía que ese era el punto de conexión entre el mundo de los vivos y el de los muertos, por lo que la mayoría del tiempo su entrada permanecía sellada por una gran losa que solo se retiraba en tres ocasiones al año: el 24 de agosto, el 5 de octubre y el 8 de noviembre.

Las fechas no eran casuales, ya que coincidían con días dedicados a divinidades del inframundo. Aunque por regla general esa entrada debía estar cerrada, los romanos creían que en ciertas fechas señaladas se debía permitir a los manes (las almas de los ancestros) volver a la tierra para ganarse su favor, ya que estos protegían a la familia y garantizaban su prosperidad. Sin embargo, en dichas ocasiones los vivos debían ser muy cautelosos, ya que dicha puerta al inframundo estaba abierta y podían ser arrastrados a él.

Según Catón el Viejo, los días en los que el mundus estaba abierto (en latín, mundus patet), quedaban suspendidos todos los actos oficiales y cualquier actividad militar; las puertas de los templos debían permanecer cerradas; estaban prohibidos los matrimonios y mantener relaciones sexuales -aunque esto último era difícil de controlar, al menos los lupanares se cerraban-, ya que las almas de los muertos podían sentir envidia y arrastrar las mujeres a la muerte; y se debía evitar cualquier actividad que no fuera estrictamente necesaria.

LAS DIVINIDADES DEL INFRAMUNDO

El Mundus Cereris tenía una gran importancia simbólica para los romanos, ya que se consideraba el lugar exacto donde había nacido Roma. Según la leyenda Rómulo, el mítico fundador de la ciudad, lo había erigido para apaciguar el alma de su hermano Remo, al que había dado muerte; y lo había consagrado a Ceres, que era la diosa de la tierra y la agricultura pero también guardaba una estrecha relación con el inframundo.

Los romanos creían que, así como las plantas toman nutrientes de la tierra para crecer, también el mundo de los vivos necesitaba de una conexión con el inframundo para sobrevivir. Por una parte, había que honrar a los manes para que protegieran a sus descendientes; por otra, se debía venerar a las divinidades de la tierra (como Ceres, diosa de la agricultura, o Vulcano, dios de los volcanes) para que esta siguiera dando sus bendiciones y no ocurrieran desastres naturales.

De hecho el mundus patet formaba parte de un conjunto más amplio de celebraciones relacionadas con el inframundo. Los diversos autores romanos discrepan en muchos aspectos acerca de estos ritos, ya que se remontan a los primeros tiempos de la ciudad, posiblemente incluso antes de su fundación. Sus características apuntan a un probable origen etrusco y al ancestral culto mediterráneo a la Diosa Madre, de la cual deriva Ceres.

La concepción romana del mundo de los muertos y de las criaturas malignas que lo habitaban guarda muchas similitudes con Halloween. Así como los lares eran espíritus benévolos, existían también espíritus malvados, llamados larvae maniae: las fuentes romanas describen a los primeros como “espectros que se alimentan de la vida de los mortales”, mientras que los segundos tenían el aspecto de “horribles esqueletos que encienden la locura en los vivos”.

Estaban también los temidos lemuresalmas que no conseguían encontrar reposo a causa de su muerte violenta y seguían vagando por la tierra atormentando a los vivos. Su aspecto y comportamiento corresponde a lo que hoy llamaríamos fantasmas, pero también guardan similitudes con los vampiros ya que, al contrario que otros seres del inframundo, los lemures eran específicamente nocturnos y su propio nombre significa “espíritus de la noche”. Existía una fiesta dedicada específicamente a apaciguarlos, las Lemuralia, que tenía lugar los días 9, 11 y 13 de mayo.

Un caso especial ocurre con las brujas, que en la tradición cristiana han sido asociadas siempre al mal, mientras que en el mundo romano tenían una posición más ambivalente. Eran sacerdotisas iniciadas en los misterios de la magia, que podían usar igualmente para el bien o para el mal. La literatura da fe de que los romanos las temían por sus supuestos poderes y en particular por su conocimiento de la nigromancia, la magia de la muerte, con la que se creía que podían robar la vida de los recién nacidos (de ahí el tópico literario de que las brujas odian a los niños). Pero en ese miedo había también un cierto respeto por sus supuestos poderes de adivinación y mediación con los muertos y se creía que los regalos preparados por ellas, especialmente los dulces, ayudaban a apaciguar a los espíritus malvados para que dejaran en paz a los vivos: el famoso “truco o trato”.

Aunque la historiografia tiende a presentar a romanos y celtas como enemigos -y ciertamente lo fueron-, ambas culturas también influyeron una en la otra. Muchas de las tradiciones romanas más antiguas estaban vinculadas a la cosecha y al paso de las estaciones, puesto que mucho antes de convertirse en un imperio Roma fue un pueblo de agricultores y ganaderos igual que los celtas. Ambos compartían la convicción de que había que agradecer las bendiciones que les daba la tierra y compartirlas con los antepasados, permitiéndoles de vez en cuando regresar al mundo de los vivos y si era necesario, sobornarlos con algún dulce.


Fuente: https://historia.nationalgeographic.com.es/

domingo, 8 de noviembre de 2020

GOOGLE MAPS DEL IMPERIO ROMANO

 Todos los elementos romanos de la zona de Cataluña incluidos en el mapa.

Todos los elementos romanos de la zona de Cataluña incluidos en el mapa. Proyecto TIR-FOR

HISTORIA INVESTIGACIÓN INTERNACIONAL

El Google Maps del Imperio romano: así es el mapa interactivo con todos los vestigios hallados

Un proyecto coordinado por el Instituto de Estudios Catalanes y en el que participan expertos de diversos países confecciona el primer mapa digital al detalle de la Antigua Roma.



Los romanos conquistaron Europa, el norte de África y parte de Oriente sin contar con la ayuda de mapas —sus únicos instrumentos cartográficos fueron los itinerarios como el de Antonino y la Tabula de Peutinger—, adentrándose siempre en lo desconocido, en territorios virgen para sus legiones. Establecieron limes (fronteras) a lo largo de todo su Imperio, pero no sabían dónde se acababa el mundo. ¿Hasta qué punto hubieran intentado portar sus águilas imperiales de conocer la verdadera dimensión del planeta? Una incógnita que nunca se resolverá.La gran clasicista Mary Beard arranca su magnífica obra SPQR (Crítica) con una reflexión muy aguda: "La historia de Roma se reescribe constantemente, y siempre ha sido así; en cierto modo, sabemos hoy más sobre la Antigua Roma que los propios romanos". Una curiosa paradoja que se inserta entre el avance de los siglos —con el consecuente alejamiento del legado de la civilización clásica y sus costumbres— y la continua mejora de las herramientas tecnológicas que permiten estudiar sus vestigios que han sobrevivido.

Sin embargo, sí parece más probable aventurar que los emperadores y generales romanos habrían desvalijado buena parte de los fondos áureos de la Ciudad Eterna por tener acceso al proyecto TIR-FOR. Patrocinado por la Unión Académica Internacional (UAI) y gracias a la colaboración de expertos de diversos países, esta investigación pretende desarrollar el primer mapa digital al detalle sobre la Antigua Roma, un auténtico Google Maps del Imperio romano que hubiera facilitado enormemente las conquistas y reinados de Augusto, Tiberio y compañía.

Sitios de época romana de las islas de Mallorca y Menorca introducidos en la TIR. El mapa permite intuir la diferenciación en la estructura del poblamiento en las dos islas.

Sitios de época romana de las islas de Mallorca y Menorca introducidos en la TIR. El mapa permite intuir la diferenciación en la estructura del poblamiento en las dos islas. Proyecto TIR-FOR

"Hasta ahora había mapas digitales del mundo romano, pero muy esquemáticos, hechos por iniciativa de algún departamento de alguna universidad, no por una unión de países.  Por primera vez se está haciendo un producto de alta calidad y fiabilidad", explica Marta Prevosti, coordinadora científica del proyecto, que se ha comenzado a difundir esta semana gracias a un simposio organizado por el Instituto de Estudios Catalanes-Instituto Catalán de Arqueología Clásica (IEC-ICAC), centro que preside y coordina los trabajos científicos.

El mapa, del cual ya se puede consultar un prototipo, es mucho más que una simple cartografía viaria y política de la antigüedad romana. Se trata de una herramienta interactiva con numerosas posibilidades de búsqueda y que arroja información de todos los elementos recogidos: ciudades, villas, puertos, instalaciones industriales, campos de batalla y campamentos militares, asentamientos indígenas, necrópolis, ruinas y hallazgos significativos, monumentos importantes aislados o, por supuesto, las calzadas. Este colosal esfuerzo de recopilación de las carreteras lo está llevando a cabo el investigador español Pau de Sotocomo ya contó este periódico.

"Las fichas tienen desde la información geográfica básica —coordenadas, municipio y los datos administrativos de época romana, como la provincia y el conventus al que pertenecía— hasta información cronológica, tipológica y de elementos", señala la experta del IEC-ICAC. Por ejemplo, de una ciudad se indica qué categoría alcanzó y qué construcciones contenía —teatros, circos, muralla, casas, basílica cristiana, etcétera—. Cada entrada cuenta también con una descripción del sitio y una bibliografía. El sistema informático permite combinar búsquedas temáticas para generar mapas concretos, como el de todos los anfiteatros erigidos entre los siglos I y II o las ciudades que tuvieron murallas. "Esto no existe, va a ser interesantísimo para los investigadores y el gran público", añade Prevosti.

Alguna ciudades romanas del centro de Italia.Alguna ciudades romanas del centro de Italia. Proyecto TIR-FOR

Aunque el mapa todavía está en una fase inicial, ya se puede navegar por las zonas de Cataluña y Baleares, el norte de Italia y Rumanía y consultar los yacimientos y otros vestigiosJosep Guitart, coordinador del proyecto TIR-FOR, apunta que griegos, polacos y tunecinos ya están haciendo pruebas y que gracias al simposio se han unido arqueólogos de Francia y Alemania. En la actualidad, hay trece países involucrados en el desarrollo de este Google Maps del mundo romano y esperan que ese número vaya aumentando paulatinamente. "En 2 o 3 años es posible que tengamos desarrolladas todas las potencialidades del prototipo y esto ayudará a que otros países se vayan sumando", vaticina el catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona.

"El mapa sirve para los arqueólogos, para la investigación —es una herramienta fantástica porque puedes ver lo que pasa en cualquier sitio y compararlo con tus datos—; pero a nivel del gran publico también está preparado para un uso más didáctico, incluso turístico, para que la gente prepare un viaje descubriendo los museos y complejos arqueológicos que se pueden visitar", analiza Marta Prevosti. Y una ventaja fundamental, resalta Guitart: "Se puede ir poniendo al día. Como cada país tiene su propio equipo, cuando sale un yacimiento importante es posible introducirlo en la base de datos al mismo tiempo que se descubre".

Del papel al online

Lo cierto es que el proyecto de cartografiar los territorios de la Antigua Roma va a cumplir casi un siglo. En 1928, el arqueólogo y geógrafo inglés O. G. S. Crawford formuló la necesidad de emprender un estudio, denominado Tabula Imperii Romani (TIR), que consistía en elaborar un "mapa de todo el Imperio romano" a escala 1:1.000.000 y subdividido en cincuenta y seis hojas. Al mismo tiempo, se iniciaron otras investigaciones de síntesis territorial, más concretas, a través de cartas arqueológicas regionales: la Forma Orbis Romani (FOR), a escala 1:25.000.

Todos esos estudios cartográficos se fueron publicando a lo largo del siglo XX, pero se enfrentaron a un problema fundamental: debido a los nuevos hallazgos arqueológicos quedaban enseguida desfasados. En ocasiones hubo que esperar dos décadas para disponer de una reedición revisada. Concebidos ambos proyectos desde 2004 como dos grandes obras de colaboración entre países con finalidades científicas, la Comisión Internacional para la TIR-FOR decidió en 2014 que era hora de modernizarse, de informatizar todos esos datos recabados durante décadas bajo unos criterios académicos unificados.

Villa romana de Els Munts, en Altafulla, Tarragona.Villa romana de Els Munts, en Altafulla, Tarragona. MNAT

"Tabula Imperii Romani es un mapa donde se incluyen todas las ciudades y villas romanas más representativas y los topónimos que aparecen en las fuentes antiguas", aclara Marta Prevosti, la coordinadora científica. "Forma Orbis Romani es un zoom in sobre un territorio, un mapa más exhaustivo que entra en detalle". Ambas opciones se podrán alternar cuando la página esté más desarrollada, y se irán actualizando a medida que avancen las investigaciones.

Un problema al que se enfrentan los encargados del mapa es la posición exacta de ciertos yacimientos conflictivos, que las excavaciones arqueológicas no han podido ubicar con total seguridad. En estos casos se ha optado por señalar la duda con un símbolo de interrogación y recoger las distintas teorías. "Para la mayoría de topónimos que aparecen en las fuentes antiguas hay hipótesis", asegura Josep Guitart. "Esto obliga a escoger una, la que tenga más posibilidades. También hemos añadido una lista de topónimos que son imposibles de localizar". Quizá en un futuro se vayan desvelando algunos de estos misterios.

Campamentos militares y ciudades de la Dacia y el Bajo Danubio sobre el mapa actual de Rumania. Permite intuir la lógica de la conquista romana y la romanización  a partir de la época del emperador Trajano en el siglo II d.C.Campamentos militares y ciudades de la Dacia y el Bajo Danubio sobre el mapa actual de Rumania. Permite intuir la lógica de la conquista romana y la romanización a partir de la época del emperador Trajano en el siglo II d.C. Proyecto TIR-FOR

No obstante, el mapa ya está ofreciendo interesantes resultados a los investigadores para comprender mejor la expansión del Imperio romano. "Los arqueólogos rumanos nos dijeron que empezaron a ver de forma más clara cómo funcionó la conquista simplemente poniendo todos los yacimientos sobre el mapa, les ha cambiado su idea", asegura Prevosti. "Haciendo la búsqueda de los campamentos militares se explica este proceso, cómo se protegió toda la frontera y cómo los romanos colonizaron el territorio. Sin conocer la historia, el mapa te da una impresión de cómo fue la ocupación", añade Guitart.

"Un mapa es una aproximación a una realidad, y eso es algo que no tenemos del mundo romano —o contamos con cosas no demasiado fiables—", reflexiona la coordinadora científica. Por eso abren las puertas del proyecto, que cada país ha de financiar por su cuenta, a otros grupos de investigación españoles centrados en el mundo romano y a instituciones como el Centro Superior de Investigaciones Científicas, que en su momento lideró el Comité Español de la TIR que publicó en papel cinco magnificos volúmenes que cubrían toda la Península. Una colaboración académica internacional para reunir décadas de estudios y excavaciones, hacer llegar estos trabajos de una forma muy visual y atractiva al gran público y seguir indagando en los secretos de una civilización fascinante. Como dice Mary Beard, la historia de Roma se sigue reescribiendo.

FUENTE: 

https://www.elespanol.com/

martes, 20 de octubre de 2020

CALAMARES A LA ROMANA (LIBRO)






 «Deberíamos estar muy orgullosos de los emperadores hispanos Trajano y Adriano»


Emilio del Río Sanz no le asustan los Idus de Marzo, ni los guardias pretorianos de cuchillos largos, ni siquiera los bárbaros a las puertas, pero sí las sociedades sin memoria. Sin identidad. En su último libro se enfunda la túnica romana, la corona de laurel y se planta delante de su portada para recordar a los españoles que son más romanos que el Papa o, incluso, que los calamares rebozados. Este profesor titular de Filología Latina de la Universidad de La Rioja, político y orador, acaba de publicar «Calamares a la romana» (Espasa) a modo de reivindicación de los numerosos nexos que siguen abiertos entre la Antigua Roma y la España actual.

Lo hace con rigor, con sentido didáctico y, sobre todo, con humor. «Es una de las grandes contribuciones romanas a nuestro mundo. Ellos se reían de todo y de todos», asegura en una entrevista con ABC.

–¿Cuándo se dio usted cuenta de que era un antiguo romano?

–[Ríe] Con las primeras nociones de latín me di cuenta de que lo que hablabamos era básicamente una versión del latín. Cuando seguí estudiando la cultura y la historia clásica, entendí que yo y todos somos romanos. Hablamos latín sin darnos cuenta, el 90% de nuestro vocabulario viene de este idioma y, en algunos casos, hay palabras que permanecen exactamente igual desde hace dos mil años… El paisaje ha cambiado, la geografía, los imperios, el clima, por mucho que diga Trump, y, sin embargo, hay palabras como amor, humor o casa que no han cambiado un pelo.


–Sentimos, amamos, reímos y hasta insultamos como lo hacían los romanos. Conocer a los romanos es conocernos a nosotros mismos, aunque es verdad que nunca está claro si conocerse a uno mismo es bueno o malo, pero desde luego es conveniente. Es una manera de comprender nuestro mundo e interpretarlo con criterio hacia dónde vamos. Conocer el mundo romano y el latín nos hace más libres.
–¿Por qué es tan importante que los españoles acepten su herencia romana?

–El libro expone que la España actual se está alejando de esta cultura clásica, ¿por qué razón?

–España es un gran país y yo me siento muy orgulloso de pertenecer a él, pero podemos ser mejor de lo que ya somos. Estudiando mejor nuestro pasado romano podemos ser imbatibles. Estos días hemos celebrado la Hispanidad, una idea de España que los Reyes Católicos plantearon como una reconstrucción de la Hispania romana, pero tenemos que ir todavía más atrás. Conocer la Roma clásica es algo que hacen los países de nuestro entorno y que nosotros, no. Alemania, Francia e Inglaterra estudian más latin y cultura clásico, por mencionar tres casos, que los españoles. ¡Y eso que dos de ellos ni siquiera son de lengua latina! Por alguna razón inexplicable, estamos dando la espalda a una cultura que, a diferencia de los países vecinos, tiene unos lazos directos con la española.

–Como ejemplo de la importancia que tuvo Hispania en el Imperio romano, usted cita a los tres emperadores de origen hispánico. ¿Es algo frecuente en otras antiguas provincias romanas?

–Con los años fue habitual que aparecieran emperadores nacidos fuera de Italia e incluso de Oriente y África, pero Trajano, un hispano, fue el primer emperador que no era itálico. Es cierto que Claudio nació en la Galia, pero fue algo puntual, Trajano y luego Adriano no solo nacieron en la península ibérica es que tenían su familia aquí. Fueron el resultado de la potencia económica, agrícola y política que era Hispania dentro del imperio. Deberíamos estar orgullosos del valor de pioneros de Trajano y Adriano y, sobre todo, de sus cualidades como grandes gobernantes del imperio. Sin embargo, cabe recordar que no solo fue con emperadores, tuvimos a gigantes de la cultura Occidental como los dos Sénecas, padre e hijo, Quintiniano, Marcial, Columela…. Los hemos olvidado de forma inexplicable o, lo que es lo mismo, hemos olvidado quienes somos.

–Si un antiguo romano pudiera viajar a nuestro presente, ¿qué le chocaría más?

–Un romano se sentiría por las calles de nuestras grandes ciudades como en casa. Le chocarían los coches, la luz eléctrica y los avances tecnológicos, pero en cuanto a las costumbres sociales se sentiría muy cómodo. Se vive muy parecido a cómo lo hacían entonces los romanos. Iban a tomar un vino, al gimnasio, buscaban las zonas verdes y vivían en bloques de edificios. Por las películas pensamos que vivían en chalets, pero la mayoría vivían en manzanas con edificios de varios pisos donde, por cuestión de incendios, las viviendas más caras eran las más bajas. Roma era una ciudad de más de un millón de habitantes con un sistema de depuración y una red de suministros impresionantes.

–Usted recuerda en el libro que incluso tenían su propia versión de Madrid central.

–Sí, lo de cerrar las áreas centrales también es algo que hacían ellos. Tenían su propia Roma central, que cerraba el acceso a los carros durante el día. Solo podían pasar los carros de construcción y, durante la noche, entraban los carros con suministros. Séneca se quejaba de que no había quien viviera en Roma con tanto ruido.

–¿Se socializaba en los mismos sitios?

–Ellos hacían mucha vida en los bares tomando vino. El vino era un símbolo cultural, de civilización, no solo una bebida. Luego se quedaban a jugar a algo y ya marchaban a su casa. No tenían cuartos de baño completos, por lo que las termas eran fundamentales para su higiene y para socializar. Se veían en los baños y charlaban en letrinas. También tenían centros comerciales, incluso temáticos.

–¿La forma española de celebrar la vida también es importada?

–Hemos importado sus costumbres, para lo bueno y lo malo, hasta en lo que se refiere a insultar o ir de fiesta. Los botellones y las macro fiestas, tan de actualidad, también vienen de allí. Los romanos celebraban fiestas en honor a Baco, donde se bebía mucho en las calles y se tomaban sustancias alucinógenas. El Senado llegó a sacar un decreto para prohibir las fiestas ilegales, no con multas administrativas, sino con penas de muerte. Aun así, se siguieron celebrando y nuestros carnavales vienes de ahí, de las bacanales.

–En algunas cuestiones, como el sexo, incluso la sociedad actual es menos abierta que la romana. ¿Qué ha ocurrido?

–Los romanos eran una cultura, como la griega, menos pudoroso con el sexo que nosotros. A la hora de casarse no necesitaban a un sacerdote y vivía la sexualidad con más naturalidad. El divorcio lo tenían integrado, mientras que aquí es una conquista muy reciente. La homosexualidad la llevaban con más normalidad y hasta tenían emperadores bisexuales. En nuestra sociedad nos ha costado miles de años llegar a ese mismo punto. Hay que velar por las conquistas sociales, porque pueden perderse en cualquier momento. Un virus ha puesto en jaque a nuestro planeta, ¡fíjate que frágil pueden ser las cosas!

–¿Cómo se enfrentaban a pandemias como la que vivimos hoy?

–Había médicos especializados, entre ellos dentistas y ocultistas, pero obviamente no tenían nuestro sistema sanitario para hacer frente a una situación así. No hay que olvidar que la mayoría de las conquistas médicas son muy recientes, del último siglo… Fíjate que con nuestros avances médicos está resultando imposible frenar una epidemia, pues imagínate ellos. Su esperanza de vida también era más baja. En lo que sí coincidían con nuestra reacción es que cuando salían de una pandemia lo celebraban a lo grande.

–Insiste en su obra en que una de las grandes lecciones que legaron los romanos es que «nada es definitivo».

–Este es un libro divertido, con humor, que es otra de las grandes contribuciones romanas a nuestro mundo, pero la gran enseñanza de su civilización es muy seria: nada es permanente. Nuestra civilización cree hoy lo contrario, piensa que el progreso es sostenido y nunca acabará; y ahora ha llegado un microscópico virus de China para recordarnos que nuestra civilización es muy frágil, que el progreso es muy fácil de interrumpir. La cultura romana ya nos avisó de ello cuando, en el siglo IV, no solo se disolvió el imperio en Occidente, sino que su cultura se evaporó. La humanidad sufrió un retroceso que duró casi mil años.

–Mientras tanto, ¿carpe diem?

–Sí, carpe diem es la lección suprema de los romanos. Hay que vivir la vida, lo cual no significa que haya que estar todo el día de botellón, sino de que hay que disfrutar con todo lo que hacemos. Trabajar, leer, estar con los amigos… Hay que disfrutar cada minuto. Nada es permanente.

–Los españoles somos romanos, y los hispanoamericanos son españoles a su pesar, al menos de unos cuantos, ¿a qué se debe el rechazo de algunos americanos a su herencia?

–Creo que en Hispanoamérica, donde he estado unas cuantas veces, no es algo generalizado el rechazo a lo español. Como con los romanos, la lengua nos une de una manera absoluta. Las palabras son un tesoro y fueron una guía para que Colón llegara a América. En uno de sus textos, Séneca habla de un nuevo mundo más allá del mar y Colón tenían bien presentes esos versos, que interpretó como una profecía. Los tenía en su cuaderno de bitácora y por eso estaba tan convencido de que había un mundo más allá. Él demostró que podíamos vencer al mito, que se podía ir más allá, plus ultra, el lema latino de nuestro escudo.


Fuente:

https://www.abc.es/historia/

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