HISTORIA


In memoriam Pedro Morales Cuenca.
En la localidad conquense de Torrejoncillo del Rey, fue descubierta en el año 1955, por D. Pedro Morales, una cavidad revelada en sueños, como el lugar donde se hallaba oculto un singular tesoro escondido en un palacio de cristal. La cavidad resultó ser una mina romana de lapis specularis, de la que no quedaba ni el recuerdo, y tras la expectación inicial, y sobre todo, tras la muerte de Pedro Morales, fue relegada al olvido.
Retomada su exploración desde la perspectiva de una investigación arqueológica en el marco del Proyecto "Cien mil pasos alrededor de Segóbriga" para el estudio la minería romana del lapis specularis, la mina ha sido intervenida desde varias disciplinas científicas revelándose como una de las más atractivas para la investigación.
Apenas un kilómetro al noroeste de la población conquense de Torrejoncillo del Rey, se localiza al lado de un antiguo camino con dirección a Valparaiso de Abajo, una pequeña elevación conocida como el Cerro de la Mora Encantada. El sitio, al igual que otros incontables parajes de la geografía hispana, recoge la toponimia de "Mora Encantada", y como en otras localidades, es sinónimo de leyendas relacionadas con la tradición oral y con la pervivencia de substratos culturales que reflejan la antigüedad y el recuerdo histórico del lugar.
En el caso concreto de Torrejoncillo del Rey, según su leyenda particular más o menos aderezada con las lógicas variantes, en la madrugada de San Juan (24 de junio) y en tiempos ya remotos, solía aparecerse una joven princesa mora de excepcional belleza, que peinaba su larga cabellera sobre el cerro, hasta que una vez fue sorprendida por un hombre, desapareció como por encanto, y desde entonces, no volvió a salir jamás. Tras su desaparición, el pequeño cerro fue conocido con el legendario nombre de "Mora Encantada" que aún perdura.
El mito, como en otros lugares e incluso en otros países, no hace sino enmascarar una manifestación de nuestro pasado histórico de difícil explicación para la comprensión de la población local, que sustenta y adorna la leyenda con el reflejo de tesoros y encantamientos que perduran en la memoria colectiva a lo largo de los siglos.
En la mencionada localidad, en el año de 1955, el vecino del pueblo D. Pedro Morales Cuenca, soñó que en el mencionado cerro de "La Mora Encantada", encontraba tras excavar, un ataúd blanco que contenía en su interior un tesoro de monedas de oro.
Confiado en el vaticinio onírico de la ensoñación, decidió contárselo a su amigo Alfonso Feijoo López y a su yerno Juan García Teruel, a los que convenció para que le secundaran en la tarea de hacerse con una previsible fortuna.
Decididos en la empresa y tras excavar los cinco metros, dieron con las paredes de un pozo picado a mano y colmatado de escombros, que continuaron hasta llegar a unos veinticinco metros de profundidad. Alcanzada esta cota, pudieron acceder a través de un boquete a una gran estancia de la que partían infinidad de galerías, y en donde las paredes estaban tapizadas de cristal. El supuesto palacio de la Mora Encantada se abría ante sus ojos...
Las burlas e incluso coplas por parte de algunas gentes del pueblo con las que se acompañó la titánica tarea de excavación de los implicados, se trocaron en sorpresa y admiración ante la aparición de un lugar críptico lleno de fulgurantes espejos y brillos mágicos.
El descubrimiento de la cavidad tuvo en su momento una gran notoriedad y repercusión social, de manera que hasta se dispuso desde el Gobierno Civil de la provincia del envío de tres dotaciones de la Guardia Civil para poner orden entre los curiosos y requisar el presumible tesoro por aparecer.
Por su parte, la prensa nacional se hizo eco de la noticia y mandaba a sus corresponsales a la localidad conquense de Torrejoncillo del Rey para entrevistar a los protagonistas y narrar tan atrayente y sugestiva historia.
Pedro Morales había soñado con anterioridad que en una finca de su propiedad tras excavar un pozo encontraba agua. Para sorpresa de propios y extraños, excavó y encontró agua en un lugar que parecía imposible, y en el que aún hoy no falta el agua ni en los veranos más tórridos, por lo que su presagio fue tomado totalmente en serio por Alfonso Feijoo y Juan García.



jueves, 25 de diciembre de 2014

FELICITACIÓN DE NAVIDAD

Como todos los años la asociación de Lapis Specularis felicita a sus colaboradores, amigos y asociados. Deseándoles un año lleno de proyectos nuevos, descubrimientos interesantes y  brillantes resultados.
Nosotros esperamos estar cerca como testigos de privilegio muy cerca de este fabuloso equipo.


Saturno y el mes de diciembre.
En la Antigüedad, en torno al solsticio de invierno, los romanos celebraban una de sus fiestas preferidas. Se trata de las Saturnales, en honor a Saturno, el dios protector de la agricultura, de los sembrados y de las cosechas. Era el señor del universo en la mítica Edad de Oro, cuando los dioses y los hombres convivían en una gozosa armonía de infinita generosidad.
Era tal su importancia que, incluso, se le erigió un templo en el Foro de Roma, al pie del Capitolio. Este sagrado edificio era el depositario del Tesoro Público y el signo de la prosperidad del Estado, por lo que estaba vigilado de cerca por los cuestores.
En el interior del templo se encontraba la imponente estatua barbuda de Saturno. Estaba representado con una hoz en la mano y cautivo, ya que su pedestal estaba rodeado por una cinta de lana, a modo de grillete, para impedir que abandonase la ciudad de Roma y dejara de protegerla. Sólo quedaba libre de sus ataduras al llegar el tiempo de las Saturnales, a finales del mes de diciembre. Según Macrobio, escritor de los siglos IV y V d.C., la liberación del dios simbolizaba la irrupción hacia la luz de la vida humana tras diez meses de gestación. De hecho, en esos tiempos, decembris era el décimo mes del calendario de Rómulo, diez meses duraba el embarazo en cómputo inclusivo y, otoño, el tiempo en el que se recogían las cosechas. Era el fin del ciclo agrícola, simbolizado en una estrecha relación entre lo natural y lo humano, entre lo sagrado y lo profano. Era el tiempo en el que Saturno, en los días a él consagrados, podía campar a sus anchas por la gran urbe romana.
Ampliación de las fiestas hasta el 23 de diciembre.
Durante la República romana, y hasta la dictadura de Julio César, la fiesta de las saturnales se celebraba el 17 de diciembre. Era el día en el que los senadores y los caballeros romanos, ataviados con sus togas ceremoniales, ofrecían un gran sacrificio al dios. A continuación, según la tradición, se oficiaba un gran banquete público que se finalizaba con el grito unánime de Io Saturnalia.
Desde los tiempos de César, se prolongó la festividad para que se pudiera honrar al dios Saturno hasta el día 19. Sus sucesores, Augusto y Calígula, añadieron sendos días y, con Domiciano, finalmente se decidió ampliar las celebraciones hasta el día 23 de diciembre. De esta forma, a finales del siglo I d.C., las Saturnales duraban ya una semana completa, en la que primaba el regocijo y la convivencia del pueblo. Del mismo modo, las numerosas actividades públicas eran suspendidas. No se impartían clases en la escuela, no había actividad política en el Senado y los tribunales de justicia interrumpían sus funciones. Los prisioneros, además, eran liberados y sus cadenas se depositaban, como agradecimiento, en el templo de Saturno. Hasta se llegaba a aplazar la ejecución de las penas capitales.
La familia, los regalos y la lotería.
Como en nuestra Navidad, los romanos visitaban en este tiempo a sus amigos y familiares e, incluso, intercambiaban regalos con ellos. Eran fiestas de una permisividad excepcional, ya que las actitudes que estaban prohibidas o que eran inusitadas durante todo el año recibían licencia en las Saturnales. En este caso, relajaban leyes como la de los juegos de azar. Los romanos, así, veían crecer o mermar su patrimonio en el juego de los dados, las tabas y la lotería.
Los esclavos, durante estas jornadas, se vestían con las ropas de sus señores y despotricaban contra ellos, sin temor alguno, mientras que sus dueños les servían en la mesa. Se hacía una alteración de la jerarquía social, que ha quedado reflejada en la imagen que adorna el mes de diciembre en el calendario litúrgico de Furio Dionisio Filocalo, de mediados del siglo IV d.C., en el que simbólicamente aparece unos dados en la mesa y una inscripción marginal que dice: «ahora, esclavo, se te permite jugar con tu señor».
“Villancicos” y panderetas.
En las saturnales, como en cualquier fiesta romana, era importante la música. Era normal, por tanto, que en las saturnales saliesen a la calle músicos y coros que deleitaban las celebraciones con sus melodías y sus cantos. Los Ioculatores y acróbatas romanos actuaban en las calles y divertían a la gente con sus Iocus, o juegos acrobáticos y musicales. Acompañaban sus voces con tocando tibias, panderos y otros instrumentos musicales. En algunas obras artísticas incluso aparece representado el bardo, una especie de pandereta similar a la que conocemos ahora.
El 25 de diciembre.
Las saturnales,se vieron ampliadas hasta el día 23 de diciembre. Sin embargo, a partir del año 274 d.C., debido a la preocupación por el sincretismo religioso, el emperador Aureliano introdujo el culto siríaco del Sol Invicto, cuyo nacimiento se celebraba el 25 de diciembre. Ese es el día en el que el sol supera el solsticio y recobra su poderío de luz diurno. Desde aquel momento, la mayoría de las sectas reconocieron a su suprema divinidad, especialmente los numerosos seguidores del dios Mitra. La profusión de dioses, propios y ajenos, que se habían cobijado en las creencias de los romanos se acabaría reduciendo a este «Sol Señor del Imperio Romano».
En definitiva, el culto a Mitra inició el camino de una suerte de monoteísmo solar, que había estado precedido por las fiestas en honor a Saturno, y abrió las puertas al Cristianismo. Como es evidente, por oposición al paganismo, se cogió esa fecha tan significativa como la del nacimiento de Jesús, el sol de la justicia. Así, de paso, se continuaba con la arraigada tradición de la celebración de las fiestas de diciembre y, al igual que los romanos de entonces, los cristianos siguen compartiendo la alegría, fomentando los juegos de azar, cumpliendo con los regalos y, claro está, celebrando copiosas comidas en familia.

Fuente: Juan Carlos Guisado Di Monti

miércoles, 3 de diciembre de 2014

INGENIERÍA ROMANA 5ª PARTE Y FINAL


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domingo, 30 de noviembre de 2014

LAS MINAS DE LA PIEDRA MÁGICA

Sorprende encontrar una ciudad así, solitaria en medio de un paisaje silente. La ciudad romana de Segóbriga, a 90 kilómetros de Cuenca capital, alcanzó unos índices de lujo difíciles de explicar. ¿Cómo es posible que aquella población contara con un anfiteatro capaz de engullir a más de cinco mil espectadores (seguramente no había tantos vecinos dentro del recinto urbano), un teatro con más de dos mil localidades y hasta un circo como el de la carrera de cuadrigas de Ben-Hur? Y, además, estaban las termas públicas (dos), el foro, la basílica, los templos, un acueducto..

Antigua ciudad de Segóbriga


La explicación de esta inflación urbana está en una especie de piedra mágica: la que llamaban lapis specularis(piedra especular); espejuelo o yeso cristalizado, translúcido, que cortado en finas láminas, casi transparentes, se usaba para ventanas a modo de cristal (como también se usó el alabastro, y luego el vidrio plano hecho de arena fundida). Segóbriga está en el centro de una comarca hueca, minada por una red de galerías enorme (unos 200 kilómetros lineales), de las cuales se extraía ese yeso selenita (por Selene, la Luna). Además, la ciudad no estaba tan en medio de la nada como pudiera parecer: allí confluían calzadas que la unían con otras ciudades de la meseta, con la capital de la Lusitania, Emerita Augusta (Mérida), y sobre todo con Cartago Nova (Cartagena). Hasta el puerto de esta última era llevado el mineral, exportado en naves a otros confines del Imperio: se han hallado fragmentos de lapis conquense en yacimientos de Turquía o Túnez. Aunque había minas similares en Sicilia, Chipre o Capadocia, la calidad y cantidad del mineral hispano superaban, según el naturalista romano Plinio el Viejo, a las de todas las demás.


Grafitti medieval en una pieza de Lapis specularis


Pues bien, se prevé que antes de marzo de 2015 estén abiertas al público algunas de esas minas. Concretamente se está trabajando en las de Torralba, Saceda del Río (Huete) y Torrejoncillo del Rey; y se abrirá un centro de interpretación en Osa de la Vega, al sur de Segóbriga. La más larga (cerca de un kilómetro visitable) será la que se encuentra en Torrejoncillo, en el llamado Cerro de la Mora Encantada. Fue allí donde empezó una historia real que más parece un cuento. Ocurrió en los años cincuenta, cuando el paisano Pedro Morales dijo haber soñado que en el paraje encantado se ocultaba un cofre repleto de monedas de oro. Convenció a un vecino y a su futuro yerno para excavar un pozo y buscar el tesoro. A veinticinco metros de profundidad dieron al fin con una sala hueca, llena de cristales y galerías que arrancaban en varias direcciones. El palacio de la Mora Encantada. La noticia tuvo tal repercusión que el gobernador de la provincia hubo de mandar patrullas de la Guardia Civil, mientras que en el periódico de sucesos El Caso la popular Margarita Landi se ocupaba del asunto
Que, con el tiempo, se desinfló. Pero ya el director de las excavaciones de Segóbriga había identificado la cueva encantada como una mina romana. Y en 2003 se puso en marcha un proyecto para estudiar el terreno. Se han llegado a localizar unos veinticinco complejos mineros dentro de los límites de Castilla-La Mancha, dos de ellos en Torrejoncillo. En la puesta a punto de estas minas está trabajando un grupo de geólogos y arqueólogos cuyo portavoz, Juan Carlos Guisado di Monti, es miembro de la ACTE (Asociación de Cuevas Turísticas Españolas, www.cuevasturisticas.es). Es el mismo equipo que se ocupó de preparar cuevas como El Soplao, en Cantabria La llegada del vidrio En línea recta, Segóbriga queda a menos de cuatro leguas. Todavía hoy el paisaje que envuelve al oppidum de los celtíberos, ascendido a municipium de ciudadanos romanos, es el mismo que vieron sus antiguos moradores. La que Plinio etiquetó como caput Celtiberiae comenzó su declive hacia el siglo II, cuando ya comenzaba a generalizarse el uso de vidrio, que hacía superfluo el lapis mesetario. En los últimos años, convertido el yacimiento en uno de los parques arqueológicos de Castilla-La Mancha, se ha restaurado el graderío del anfiteatro (solo una mitad), se está rehabilitando el criptopórtico del foro y se han extendido las excavaciones al circo (por cierto, los romanos solaban la pista con lapis specularis para que reflejara la luz y diera brillo al espectáculo). El centro de interpretación, abierto hace 12 años con aspecto de una casa rústica romana, se ha quedado pequeño, y centenares de piezas desenterradas esperan en anaqueles en un almacén. Menos rica en edificios, pero inmersa en un paraje espectacular, está Valeria, a unos 30 kilómetros al sur de Cuenca. Las hoces del río Gritos, que poco tienen que envidiar a las que luce la capital, ciñen un cabezo sobre el cual se asentó la ciudad, acoplándose a los desniveles del terreno. Así, el foro se alzaba sobre aljibes soterrados cuyo muro de contención, en cuesta, es el ninfeo mayor de Hispania, y uno de los más grandes del Imperio; sus 105 metros de longitud se ornaban con nichos ocupados por estatuas de ninfas y deidades. A la salida del pueblo actual (que también se llama Valeria), en la entrada al yacimiento, un pequeño centro de interpretación cumple ahora seis años. En agosto, los escasos 500 vecinos se endosan togas y mantos, cascos y corazas, y celebran el festival A Valeria Condita, que reúne a miles de visitantes. Y una sorpresa: la iglesia del pueblo, consagrada a Nuestra Señora de la Sey (de la Seo o Sede, pues fue obispado visigodo); en sus paredes se hallan embutidas columnas romanas, al estilo de algunas basílicas e iglesias de Roma y otras urbes. Valeria será para muchos todo un descubrimiento.


Antigua ciudad de Valeria



sábado, 29 de noviembre de 2014

INGENIERÍA ROMANA 4ª PARTE



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martes, 25 de noviembre de 2014

COLOSSEUM

Colosseum

Colosseum
Sangre en la arena





De: Simone Sarasso






Las historias referidas a los gladiadores siempre han dado mucha cancha para escribir novelas.

La obra más referente es la de -Espartaco- de "Howard Fast" pero muchas otras se refieren a ellos: a los luchadores de la arena de los anfiteatros de la antigua Roma.

Esta que os presento podría tratarse de una más si no fuera por una peculiaridad, y es la de narrar el proceso de un muchacho de la isla de Britania para convertirse en uno de ellos.


Su nombre verdadero es"Calgacos" que en su lengua significa: El que posee la espada. Sin embargo por el que lo conocerán será "Vero" un personaje real que consiguió la mayor de las glorias, de la cual dio fe un poeta llamado "Marco Valero Marcial" que inmortalizó su gesta en un epigrama.

"Sarasso" novelará una historia verdadera, que ocurrió en la Roma de los emperadores "Vespasiano" y de su hijo "Tito"; ambos artífices de lo que sería una de las obras públicas más asombrosas del momento y que todavía en la actualidad causa admiración: El anfiteatro Flavio, hoy conocido por Coliseo. 




Y es ahí donde da comienzo esta historia. "Vero" está a punto de ver como su existencia es abocada a una victoria o a la muerte en un último enfrentamiento, lo peor es que la lucha será contra su mejor amigo. El viejo dilema aristotélico adquiere todo su significado: "Tertium non datur". 


Y a la espera, mientras se abre la reja que se interpone entre el y la arena, recuerda su trayectoria desde que huérfano, fue adoptado por un viejo guerrero Ordovico, reconvertido en herrero, al que llaman "Cormac". El le enseñó a fraguar armas y a convertirse en hombre... Después llegaron las legiones a las ordenes de "Sexto Julio Frontino", y con ellos una matanza y su esclavitud.


"El hombre tiene los ojos tristes y, en la boca, el sabor del destino. Amargo como un mal día. En el fondo de esas pupilas vacías no hay rastro del muchacho que fue. Hace tiempo que desapareció, devorado por las llamas y el miedo."


En Roma la muchedumbre exigía a los gobernantes algo más que las pobres luchas que se celebraban de vez en cuando en arenas improvisadas en las calles, donde se enfrentaban pobres esclavos inocentes que vertían su sangre para regocijo de los pocos y afortunados espectadores; también en alguna villa próspera en honor y duelo a algún noble difunto, se enfrentaban a muerte los hombres, en un sacrificio póstumo al fallecido.


El pueblo de Roma quería héroes que se pareciesen a sus dioses a los que poder rezar a base de gritos. Gritar sus nombres: "Ferox","Tigris","Aureolus","Bato","Cosmo" y poder vibrar con cada golpe dado, con cada herida abierta, con cada muerte ofrecida al emperador.


Y "Vespasiano" daría al pueblo lo que quería: Un gran ruedo donde poder celebrar las victorias y regalar al gentío con espectáculos sangrientos y memorables, cuajados de violencia inusitada. Para ello en los Ludus, eran entrenados los gladiadores: Mirmillones, Retiarius, Secutores, Hoplomachus, Tracios, Provocatores y Samnitas. Todos al grito de ¡Fuerza y Honor! y ¡Los que van a morir te saludan! ofrecían sus vidas en cruentas luchas.





Los recuerdos de "Vero" nos retrotraerán a una época donde si querías sobrevivir tenías que aprender las normas y aprenderlas deprisa, no había lugar para rectificaciones ni dudas.

Pasará de un amo a otro y se irá empapando de sudor y conocimiento, sufrirá en Pompeya la erupción del Vesubio y conocerá entre tanto a "Plinio" un personaje cuyo corazón late con fuerza por el imperio, comandante de la flota anclada en Miseno, un estudioso de la naturaleza y sus misterios, alma de corazón y tinta.
A "Marcio" un marino curtido, perteneciente a dicha flota, este y sus hombres serán los encargados de montar el Velarium del anfiteatro.
"Vero" trabajará en las canteras y acarreando material: ladrillos y travertino para construir el gran sueño de "Vespasiano.

Y en su periplo trabará relación con "Prisco" compañero de cantera y de ludo. Unidos por sentimientos encontrados. Enfrentados y amigos.


"Prisco es viento helado que sopla del Ártico. Vero es lava incandescente."


Con lenguaje asequible al común de los mortales pero muy épico en su concepto, nos introduciremos en un mundo antiguo muy exigente y violento, donde el valor de la vida era ínfimo y la libertad muy cara de conseguir.

El autor nos sumerge en la cotidianidad de los luchadores más cotizados, más valorados y envidiados: Los dioses de la arena.

"Dentro de unos instantes alguien levantará la reja y le dirá que luche... Y sabe que hoy deberá matar a su mejor amigo."


                     ¡Que la disfrutéis!¡ Fuerza y Honor!     


Fuente: abrazodelibro.blogspot.com.es


lunes, 17 de noviembre de 2014

INGENIERÍA ROMANA 3ª PARTE

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viernes, 14 de noviembre de 2014

UTILIZACIÓN DEL LAPIS COMO SEÑAL LUMINOSA




Escena de recreación histórica de la Miniserie de TV  sobre Julio Cesar que consta de 2 capítulos. 
 En concreto del sitio de Alesia, donde un legionario romano utiliza una placa de espejuelo para con la refracción del sol y el brillo producido en el cristal, sirva de aviso y como señal de una de las salidas de los Galos sitiados.



domingo, 9 de noviembre de 2014

INGENIERÍA ROMANA 2ª PARTE

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martes, 4 de noviembre de 2014

INGENIERÍA ROMANA 1ª PARTE

En este dossier realizado por la revista. Historia y vida conoceremos las obras y logros realizados por los ingenieros romanos.
Ellos junto con las legiones crearon el imperio.

(Para poder leer el texto pinchar sobre la imagen, esta se ampliará)





Seguirá la semana que viene...


miércoles, 15 de octubre de 2014

LA MINA SE CONVERTIRÁ EN ESPACIO TURÍSTICO

Hunosa convertirá en espacios turísticos dos minas de Cuenca


Entrada de la cueva La Mora Encantada.
Entrada de la cueva La Mora Encantada. / HUNOSA.





Se trata de la cueva de La Mora Encantada, en Torrejoncillo del Rey y explotada por los romanos en los siglos I y II de nuestra era; y una cueva-mina de la Edad de Bronce localizada en Villares del Saz 


El grupo Sadim Ingeniería, filial del Grupo Hunosa, ha iniciado los trabajos para convertir en espacios museísticos abiertos al turismo dos antiguas explotaciones mineras en la provincia de Cuenca.
Según ha indicado la hullera pública en nota de prensa este viernes, se trata de la cueva de La Mora Encantada, en Torrejoncillo del Rey, una mina de lapis especularis explotada por los romanos en los siglos I y II de nuestra era; y una cueva-mina de la Edad de Bronce localizada en Villares del Saz.
La mina de la cueva de La Mora Encantada, en la localidad conquense de Torrejoncillo del Rey, fue descubierta en el año 1955. Se localiza en las inmediaciones de un antiguo camino que une Torrejoncillo con Valparaíso, bajo una pequeña elevación conocida como el Cerro de la Mora Encantada. Se trata de una mina romana de lapis especularis en la que se extraía el espejuelo de cuarzo que, debidamente laminado, empleaban los romanos a modo de vidrio para sus ventanas.
Los trabajos pretenden ahora hacer visitable una galería de acceso, una gran cámara central de más de 1600 metros cuadrados, varias galerías auxiliares y pequeñas cámaras aledañas. Por su parte, la actuación en la Cueva de la Moneda en Villares del Saz hará visitable un complejo subterráneo que aloja en su interior una necrópolis de la Edad de Bronce. La cueva está distribuida en tres niveles: uno de silos, otro residencial y el referido que ocupa la necrópolis.


Fuente: http://www.elcomercio.es/culturas/201410/10/asturias-hunosa-convertira-espacios-20141010172202.html

jueves, 9 de octubre de 2014

LAS VÍAS DE COMUNICACIÓN TEMA DE LOS PASADOS CURSOS DE VERANO




Las vías de comunicación romanas en la región ponen el broche de oro a los cursos de verano de la UCLM
El encuentro se celebró los días 25 y 26 en la Facultad de Letras de Ciudad Real

'Vías de comunicación romanas en Castilla-La Mancha' es el título del curso de verano que se ha llevado a cabo en el Campus de Ciudad Real y que ha puesto fin a la XXVII edición de los mismos organizados por la Universidad regional. Durante dos jornadas, los expertos analizaron y reflexionaron sobre una temática que fue determinante en el proceso de romanización de esta Comunidad Autónoma.

El análisis, investigación e interpretación de las vías de comunicación romanas en Castilla-La Mancha centro el último de los cursos de verano programados por la Universidad regional para el año 2014. Dirigido por el profesor Gregorio Carrasco, el curso se llevó a cabo en la Facultad de Letras del Campus de Ciudad Real y reunió a más de medio centenar de alumnos.



El encuentro, inaugurado por la vicerrectora de Estudiantes de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM), Beatriz Cabañas, congregó a un conjunto de expertos en la materia que pusieron en común sus más recientes avances y horizontes de investigación llevados a cabo sobre la viaria romana en la Meseta Sur, favoreciendo así el intercambio de ideas y puntos de vista y contribuyendo a la mejora del conocimiento de uno de los factores más determinantes del proceso de romanización en el territorio castellano-manchego.

Entre ellos destaca la presencia de los profesores Javier Velaza, de la Universidad de Barcelona; Julio Mangas, de la Universidad Complutense; José Uroz, de la Universidad de Alicante; Manuel Durán, de la Universidad de La Coruña o Pierre Sillières de la Universidad de Burdeos y uno de los más prestigiosos especialistas en viaria romana en Hispania.

Precisamente, el profesor Sillières ha resaltado durante la inauguración del curso la importancia de las comunicaciones romanas y ha considerado que constituyen un “capítulo esencial” de la historia de colonización de la península, por lo que supusieron para el desarrollo económico y político de la misma en su momento.En relación también con el comercio de la región y su importancia en época romana,una de las ponencias del curso trató sobre el comercio del lapis specularis y las vías romanas en Castilla-la Mancha, y que fue expuesto por los Directores del Proyecto de investigación sobre la minería del lapis specularis María José Bernardez y Juan Carlos Guisado di Monti.





sábado, 4 de octubre de 2014

LOS ARCOS DEL AGUA

Los Arcos del agua

Los Arcos del agua    Fuente: abrazodelibro.blogspot.com.es

De: Montse  Barderi

"Mi nombre es Lucio Antioco Póstumo hijo de Adramitio, el bien amado y conocido y a diferencia de él, lo único que he conseguido es vivir de la hacienda familiar y de sus riquezas"


A si se define el personaje principal de esta novela con trasfondo histórico y cuyo argumento principal es la construcción del acueducto de Segovia.


"Adramico" un militar de renombre y amante de las letras, la ciencia y la filosofía, deja escrito que desea que su hijo pueda acceder a la educación, y para ello le nombra un mentor llamado "Arístides Triario" un maestro filántropo que ama a los seres humanos tratándolos por igual sin diferencias entre hombres y mujeres.


Este, logrará inculcar en "Lucio" la pasión por la arquitectura, los números y la filosofía, a su vez le enseña valores que no se estilan en la cultura romana de aquellos tiempos en los que gobernaba "Vespasiano": la tolerancia, el respeto y la justicia.

"Quiero aprender arquitectura para construir el mundo y ética para construirme a mi mismo"


El discípulo recuerda a su maestro en la distancia, los momentos pasados a su sombra, empapándose de su sabiduría, pues "Arístides" marchó hace tiempo a Hispania para ocuparse de un gran proyecto:


"La colosal mole que se divisará desde la lejanía y será tan impresionante y orgullosa como el busto de un emperador pero mucho más liviana"




Sería digno de reseñar como detalle, que los arquitectos provenían de las clases más bajas de la sociedad, concepto desconocido para muchos, entre los que hasta ahora me incluía.


"Lucio" se haya desorientado relegado voluntariamente en su villa de Tarquinia huyendo de la ruidosa y desazonadora Roma; buscando su razón de ser y un motivo para sentirse útil, necesita buscar ese lugar propio que le pertenece en la sociedad, y llenar ese vacío que de continuo anida en él. 


Una carta proveniente de Hispania le dará el motivo que anda buscando para marcar el rumbo de su vida:

"Publio Mummio" gobernador provincial de Hispania le requiere  en Segovia para continuar con las obras del acueducto ya que su maestro "Arístides" ha muerto en circunstancias extrañas.

"Lucio" verá como su existencia toma un camino inesperado a partir de este momento. Embarcará en el puerto de Ostia y se dirigirá hasta Tarraco; durante el viaje reflexionará sobre el destino y se propondrá finalizar la obra de su mentor a la vez que investigará sobre el motivo y las causas de su muerte.


Conocerá a "Tito Fabio Tauro" el duunviro (Edil) del municipio, un personaje con muchas ínfulas de poder y prestigio. Arrogante y extravagante a más no poder.

A "Leukón" el antiguo esclavo de "Arístides" que tendrá que velar por la seguridad de "Lucio" de camino a Segovia... y después.
"Zayin" un ingeniero hidráulico que le ayudará  asesorándole sobre las canalizaciones y conducciones de agua.

Y como Segovia era una intersección de cuatro pueblos autóctonos sometidos: los Arévacos, los Vacceos, Vetones y Carpetanos, hay motivos más que suficientes para pensar que entre estos enemigos de Roma puedan esconderse los que terminaron con la vida de su maestro.

"Lucio", tendrá que bregar en muchos frentes manteniendo el equilibrio entre las formas protocolarias debidas a la cortesía para con sus anfitriones, y las continuas injusticias que observa a su alrededor contra las que intentará luchar.

Para complicar la cosa un poco más aparecerá "Amal", una misteriosa muchacha albina que es perseguida por una extraña secta liderada por un siniestro personaje llamado "Hares", simplemente por el color de su piel. Esta mostrará un gran interés por los métodos constructivos del acueducto y ansia de aprender.




La novela es atrayente en un principio por el argumento que nos plantea : ni más ni menos que la construcción de un acueducto conocido al menos por los foráneos, y encima se nos promete una investigación en toda regla para descubrir a los causantes de una muerte acaecida en extrañas circunstancias; la ilustración de la portada también nos motiva por su sugerente y atractiva edición. Pero...

No podría calificar este título como primordial a la hora de conocer datos históricos para tratarse del género en el que está incluido. A causa de los pocos datos que se tienen en la actualidad sobre la construcción de esta magnifica obra de ingeniería romana, podríamos disculpar a la autora de su paso un tanto ligero, a la hora de describirnos el evento.


La prosa utilizada en la redacción narrativa no deja de ser correcta y adecuada, pero tristemente cuando lees a diferentes autores, unos con más peso que otros en esto de la letra impresa, nos damos cuenta de las carencias de algunos a la hora de documentarse, de redactar, o de explicarse, y aquí si se notan muchas de ellas, al dar por supuestas muchas circunstancias, al no describirse con detenimiento muchas escenas y al presentarnos a ciertos personajes de forma efímera e intrascendental, sin mucho detalle.


El libro me atrevo a decir que basa su peso más que nada en los principios filosóficos de autores clásicos de la época, de ello nos queda constancia en las últimas páginas del libro, al final de los 44 capítulos se nos presenta una lista con las 13 lecciones de "Arístides", que se hacen prescindibles de todas, todas.


 De esta forma son de resaltar la cantidad de enseñanzas y consejos que a lo largo de la historia se nos van dejando caer, pensamientos y reflexiones del protagonista y conversaciones mantenidas con su tutor; convirtiéndonos de forma ineludible en discípulos y protagonistas del lo que podríamos considerar: viaje iniciatico del cambio y búsqueda de "Lucio."


Habrá dosis moderadas de intriga e incluso algo de suspense, con lo cual la lectura grata está garantizada, y en absoluto el libro ni la historia se hacen pesadas, aun viéndonos obligados a meditar sobre ciertas máximas de continuo.


"Que la muerte te alcance haciendo exactamente lo que quieras hacer y estando donde quieras estar"


"Cuando el ser humano logre una sociedad en la que los dirigentes tengan el mismo poder y la misma suerte que su pueblo, el mundo cambiará de destino"



Hay novelas históricas indudablemente mejores, por ello quizá me he sentido un poco defraudado con esta, pues esperaba más sobre lo fundamental que se supone la autora nos iba a contar : la construcción del acueducto. Pero le podemos dar un voto de confianza en cuanto a que es una lectura agradable y ligera.

Aún así os invito a leerlo, pues seguro que algo aprendéis de lo escrito pues es sabido que: no hay libro malo que no te enseñe algo bueno.

"La ignorancia es una de las puertas por las que entra el mal"


Al final la autora explica los parámetros de su creación aclarándonos que sus personajes son del todo ficticios, y sobre la poca información que pudo recabar sobre la construcción del acueducto, por ser esta muy escasa al respecto.


Nos aclara al final con acierto:


"Esto no es un libro de historia, sino uno que narra la historia en su contexto."



miércoles, 20 de agosto de 2014

CIRCO MÄXIMO

                                                   Fuente. abrazodelibro.blogspot.com.es


Circo Máximo

De : Santiago Posteguillo

¡Lo ha conseguido de nuevo!

escribir más de mil páginas en las que mantiene al lector expectante.

Se trata de la segunda parte de la 

que será su trilogía referente a la figura del emperador "Trajano" el emblemático Cesar hispano, el primero no nacido en la península itálica y que por esa causa, tuvo que demostrar a los senadores y al pueblo de Roma su valor como militar y estratega, así como sus actitudes como buen gobernante.

"Es un error generalizado reclamar dinero a aquellos que están por debajo incrementando impuestos, cuando no se ha dado ejemplo de austeridad."


En esta segunda parte nos veremos imbuidos en las guerras de la Dacia (Actual Rumanía) cuya empresa ya figuraba en los planes de Cesar, al que veintitrés puñaladas le impidieron llevarlos a cabo.

Esta historia empezará a narrarse 145 años después de los Idus de Marzo.


Emperador Trajano


Que decir tiene que el primero de los libros:
 -Los Asesinos del emperador-  ya referido en este blog, así como su anterior trilogía sobre "Escipión el Africano", pusieron el listón muy alto en lo referente a la novela histórica, pero eso no es problema para "Santiago Posteguillo", pues demuestra con su buena y fluida  prosa, que la historia novelada y bien escrita puede ser fascinante y a la par que entretenida, didáctica. 

La historia en este caso estará hilada como trama de tela de araña, y serán varios de sus personajes los que a través de sus epopeyas personales, nos muestren sus pensamientos y devenires, todos ligados al argumento principal que como ya he dicho está concebido de tal manera, que todas convergen en el núcleo principal: la figura del emperador romano que consiguió

expandir las fronteras del imperio a límites que no se conocerían posteriormente.

De esta manera al comienzo del libro conoceremos a una figura destacada en toda la novela. Se trata de "Plinio el joven", ya convertido en senador y abogado de reconocido prestigio, que tendrá que hacerse cargo, a petición de su buen amigo el patricio "Menenio" y su mujer "Cecilia" de la defensa de su hija "Menenia", una joven sacerdotisa del culto a Vesta acusada de 

-crimen incesti- esto es: haber perdido su virginidad con un amigo de la infancia convertido en famoso auriga del circo máximo.
Este crimen es castigado con el enterramiento en vida y el Pontífice  Máximum el que tendrá que decidir su culpabilidad o inocencia.

"Lo conveniente y lo justo con frecuencia están en conflicto."



Circo Máximo
Este es el primero de los frentes abiertos por el autor, el segundo gira en torno al Circo Máximo y las carreras disputadas por "Celer", un reconocido auriga que corre con su cuadriga en el equipo de los rojos, declarándose vencedor absoluto en todas las carreras y despertando el odio y las envidias de los contrarios y el apoyo de sus seguidores incondicionales y la afición a los que hace ganar mucho oro.

Estas celebraciones también son convenientes políticamente pues como dice el propio emperador a uno de los espectadores:  


"El pueblo de cuando en cuando, necesita gritar y prefiero que lo hagan a los caballos. De hecho me preocupa más cuando la plebe calla."


El tercero de los frentes naturalmente lo encontraremos en la preparación de las dos guerras de la Dacia por parte de

"Trajano", secundado por su mejor amigo y hombre de confianza "Longino", ambos junto con los tribunos "Lucio Quieto" y "Nigrino" más los senadores: "Celso", "Palma", "Frontino", y el propio "Plinio" tendrán que aunar fuerzas junto con "Trajano" para solventar las intrigas que se están fraguando dentro de palacio y del senado, donde se siembran dudas y se murmura sobre la debilidad del nuevo jerarca.

"Quien defiende lo correcto y la verdad siempre termina teniendo más enemigos que nadie."


Por un lado "Adriano" protegido del emperador, y casado con la sobrina de este. "Vibia Sabina", crea problemas por causa de su relación un poco forzada con su mujer y un tema oculto que se irá descubriendo a lo largo de la novela.


Por otro lado senadores adeptos al antiguo régimen de terror que impuso "Domiciano", os remito de nuevo a -Los Asesinos del Emperador- intentarán desprestigiar a un Cesar al que consideran intruso, con idea de derrocarlo a pesar del apoyo del pueblo romano, que en yuxtaposición a los anteriores tienen a su Cesar como un dirigente justo y equilibrado.


Entre los conspiradores conoceremos al principal instigador: Un político con ansía de liderazgo y razones ocultas como para desear la condena de "Celer" y "Menenia" llamado "Pompeyo Colega", y a sus cómplices con toga senatorial "Salvio Liberal" y "Casio Frontón". 


Llegamos de esta forma al cuarto de los frentes de esta novela.

La construcción de un puente sobre el Danubio por orden de "Trajano" en un plazo muy limitado de tiempo, un río ancho y caudaloso de rápidas aguas, que hace de frontera natural entre el imperio y los pueblos bárbaros. Los Dacios, Roxolanos y Sármatas.
Esta obra se convertirá en todo un desafío de ingeniería, siéndole encargada al arquitecto imperial "Apolodoro de Damasco", junto a él descubriremos ingenios utilizados por los romanos para construir auténticas maravillas que siguen asombrando al mundo; en el caso de este puente y por desgracia, no es así, pues no quedan más que vestigios de unos cuantos pilares en pie muy deteriorados.

Tornillo de Arquímedes


Leeremos sobre el tornillo de "Arquímedes" utilizado en las minas de Hispania y denominado allí como: Caracol egipcio. Conoceremos el tratado de "Vitruvio" referente a ingeniería romana y sus efectivas máquinas: Siphones, Trochleae (Poleas), Pentapastones (Poleas combinadas), Súculas (Torno horizontal), Maius Tympanum (ruedas para mover grúas) y las famosas Machinae tractoriae. Se nos escapará alguna sonrisa cuando veamos al refinado y un tanto aprensivo "Apolodoro" bregar contra un recio legado de la VII legión Claudia  y veterano de frontera curtido en mil batallas llamado "Tercio Juliano", al que le será adjudicada la onerosa labor de proteger y colaborar con tan picajoso intruso.

Y por último el quinto frente abierto por el escritor, la parte opuesta a "Trajano" y a Roma. El pueblo Dacio a cuyo mando se encuentra "Decébalo" que dirige a una aglutinada confederación de pueblos bárbaros anteriormente vencedores en batallas como la de Tapae y que opondrán una férrea resistencia al imperio invasor haciéndose fuertes en sus inexpugnables nidos de águilas como el de Sarmizegetusa, colgados en lo alto de montañas flanqueadas por desfiladeros y bosques donde es factible tender cruentas emboscadas.


Personajes como "Dochia" la hermana del líder, "Vezinas" un pileatus violento y servil, un noble guerrero llamado "Diegis" junto con un romano traidor, resentido y corrupto con sed de venganza llamado "Mario Prisco". Estos serán los que trazarán la narrativa desde el otro lado del Danubio. 


Como os estaréis dando cuenta a estas alturas, el lector se enfrenta a la continuación de una gran historia novelada, con todos los ingredientes de un elaborado bestseller.


"Posteguillo" nos volverá a involucrar con sus personajes dentro de la vida cotidiana del pueblo romano: asistiremos a carreras mortales de cuadrigas donde los aurigas o vencen o mueren en la mayoría de los casos; donde los caballos de "Celer" adquieren protagonismo propio. "Niger", "Orynx", "Raptore" y "Tigris" nos harán vibrar con su inteligencia y velocidad.

Aprenderemos que son las Carceres la Spina, la Linea Alba,
los Armentarii, los Sparsores, los Conditores y los Aurigatores.

Y como no podía ser de otra forma asistiremos a la rivalidad del equipo de los rojos con "Celer" a la cabeza y los azules con el temido y provocador "Aculeo".


Estamos igualmente invitados al juicio de la vestal "Menenia", con las intervenciones parciales e interesadas del Rex Sacrorum y el Flamen Dialis y las brillantes argumentaciones de "Plinio". 


Entre tanto iremos descubriendo a personajes conocidos que ya aparecieron en el primer libro, quizá esta vez con menor protagonismo, pero sí como parte necesaria de la trama: "Marcio" el ex-gladiador y "Alana" la guerrera sármata, el tenebroso "Carpophurus" el bestiario del anfiteatro Flavio y

"Juan", el discípulo de Cristo que pasa como estrella fugaz a través de los renglones de algún capítulo, cediendo el testigo a otros personajes que forman parte de lo que por entonces todavía era considerada secta, guiño que nos hace el escritor para señalarnos que en la tercera parte de esta obra el grupo emergente de los cristianos, tendrán un papel algo más relevante en esta historia donde "Trajano" es el indiscutible protagonista... Eso sí :

"Abrumado por las finanzas, las fronteras y los bárbaros."


En una situación poco envidiable:


"Desde que soy emperador tengo mucho más poder y he ganado una guerra, pero soy infinitamente más infeliz."


Todo esta preparado pues, para que estas 1.118 páginas corran ante nuestros ojos como cuadrigas desbocadas por el - Circo Máximo - el autor les añadirá otras 30 entre glosario de términos Latinos y términos Dacios, ilustraciones, mapas y la amplia bibliografía que este escritor suele utilizar para sus bien documentados trabajos.


Como dije en cabecera: "Posteguillo" ¡ Lo volvió a conseguir !

    

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